CAPÍTULO VIII
GRADOS DE PROGRESO

104 D.- ¿Cómo entenderemos y apreciaremos el progreso de las humanidades?

M.- El hombre progresa en todo instante, aunque lo consideremos en su estado embrionario; pero no se manifiesta el grado de progreso adquirido hasta que la mayoría de los hombres están en ese mismo grado, porque entonces lo hace ley, aunque sea por costumbre, y esa costumbre pasa en tradición, hasta que otro grado absorbe al anterior. Así ascendió el hombre desde la bolsita que apareció en el quino hasta la familia, primero; luego a la tribu, donde ya unificó ideas y costumbres y donde por esa unidad surge en el hombre la idea de adoración; pasa de la tribu a la ciudad, donde se legisla y nacen las comarcas o naciones; luego los reinos e imperios, donde las necesidades les obligan a progresar en común, empezando las ideas de la mutualidad, hasta llegar a un fin en el que el hombre se ve estrecho entre barreras y religiones y quiere romper los valladares, lo que no consigue hasta que da personalidad al espíritu. Es ahora cuando la humanidad se encuentra entre dos luces, en el crepúsculo, entre la noche y el día, en que vislumbra el sol de la verdad del espiritismo, por el cual empieza a comprender su error; pero entonces también el error, el prejuicio de una larga vida de millones de siglos bajo yugos que entonces ve que le coartaron su libertad y le obligaron a ser ignorante y falto de sentimientos, y entre el error y la verdad se entabla una lucha titánica, la que se acaba con un acto de justicia y se dan por terminadas todas las doctrinas, credos, religiones y dioses y empieza el séptimo día, bajo el solo credo espiritismo y con un solo nombre universal: Eloí.

105 D.- Los días: ¿cómo se dividen y qué pertenece a cada uno?

M.- Para la inteligencia del hombre únicamente se les da una división por etapas o epopeyas; pero en el capítulo “La creación” habéis visto las funciones ejecutadas en sus épocas. Pero la tierra, como todos los mundos, tiene siete días, mucho más largos que los de la humanidad, y unos y otros son muy irregulares; pero los de la humanidad de la tierra son: 1º, desde la aparición del hombre hasta la fundación de las ciudades; 2º, de éstas hasta que recibió maestros misioneros en Adán y Eva, con 27 misioneros más; 3º, de Adán a Noé; 4º, de Noé a Moisés; 5º, de Moisés a Jesús; 6º, de Jesús al Anticristo o juicio final, y 7º, de ahí hasta el final del progreso, en que, no teniendo la tierra más que dar, marchará la familia espiritual y ella se disgregará.

106 D.- ¿Cuáles son los primeros progresos que mostró la humanidad?

M.- La familia, por el sentimiento y la necesidad. Pero ésta le trajo en su ignorancia y por el sentimiento la adoración de la materia, que se elevó a religión en su otro grado de progreso al formar la tribu, cuya religión se impuso cuando el tercer grado de progreso surgió formando la ciudad, y se irguió aún más, hasta divinizarse bajo cualquier nombre de Dios, forjado por el sacerdote, llegando al dogma oneroso en la fundación de los reinos y naciones.

107 D.- ¿Qué bienes han traído las religiones?

M.- Sólo uno: el sufrimiento del hombre; pero no porque sea un bien de la religión, sino porque la sabiduría del espíritu sabe sacar bien del mal; por lo demás, todas las religiones fueron la rémora del progreso material y espiritual.

108 D.- ¿De modo que no son necesarias las religiones para el progreso de los mundos?

M.- Ya he dicho que son la rémora del progreso; pero esto no quiere decir que no sean necesarias, pues necesarios en los mundos son hasta el crimen y las guerras; porque los instintos originan el antagonismo y éste las pasiones. En ese antagonismo (único pecado original de todos los mundos) nacen las tendencias religiosas, políticas y sociales, y necesarias son todas esas calamidades. Pero el que sean necesarias no quiere decir que sean buenas, salvo para que el espíritu ejecute su potencia y su sabiduría, sacando bien del mal. Por lo demás, no son necesarias para nada en los mundos, y por esto no existen religiones, ni religión, más que en los mundos de expiación; no las hay en los mundos regenerados desde el juicio final, ni en los mundos de luz y progreso que pasaron de ser expiatorios y viven sólo el credo espiritismo y el régimen único de la comuna, con el solo nombre Eloí universal, que no es un Dios, ni la comuna política, ni el espiritismo religión.

109 D.- ¿Qué son, pues, las religiones?

M.- Idolatría, negación del Creador; lo comprobaréis por sus hechos y virtudes.

110 D.- ¿Y sus milagros y virtudes en qué quedan?

M.- ¿No viste en que quedaron las tres grandes virtudes de “fe, esperanza y caridad”, que hoy puedes llamar ceguera, desesperación y baldón? Los milagros no existen: los hechos que la religión dogmatiza milagros se registran todos los días; y si se repiten es porque son hechos naturales, producidos por causas naturales; los operan los médiums, según el desarrollo de sus facultades, pero jamás fuera de la ley, que es cuando serían milagros, según el entender de las religiones. Mas nos importa muy poco de todo eso que pasó y a la tierra no volverá, y sólo sacaremos el provecho de poder apreciar mejor los beneficios de la comuna ante las páginas negras y rojas que nos han dejado las religiones.

111 D.- Desearía calificar los seis días o epopeyas de la humanidad por su progreso, porque comprendo que la labor habrá sido diferente.

M.- Cierto es que la labor es diferente (aunque sólo tenga un fin), como todo en la tierra es diferente y el fin sólo es el progreso; pero en cuanto a los días de la humanidad hay que calificarlos así:

1º. Infancia, en la que sólo se puede esperar hacerse hombre.

2º. Adultez, de la que sólo travesuras y desaciertos hemos de recoger.

3º. De aprendizaje y desarrollo, en que los maestros fueron los 29 misioneros.

4º. Roturación del terreno y clasificación para la siembra con provecho, desde Noé, por Abraham y Jacob, hasta Moisés.

5º. La siembra de todas las semillas, desde Moisés hasta Jesús y Juan.

6º. El cultivo, la escarda y la siega, recogiendo en el juicio de mayoría los frutos y llevándolos a los depósitos del Padre.

7º. El descanso y el cobro del trabajo en la comuna, bajo el árbol de la verdad eterna, el espiritismo, coronado por Eloí.

112 D.- En concreto, ¿qué es el espiritismo?

M.- Ya lo dije antes: es luz, fuerza, potencia, sabiduría y amor. Es luz, porque el espíritu es luz. Es fuerza, porque la toma de la vida universal, que es la fuerza única mecánica que origina las evoluciones metafísicas para producir los hechos y cuerpos físicos. Es potencia, porque el espíritu es consubstancial del omnipotente Eloí. Es sabiduría, por esa misma causa. Es amor, porque sólo tiene esa ley por su progenitor. Decimos espiritismo porque es el nombre plural de espíritu y porque es una entidad social universal, formada por la solidaridad de justicia y afinidad, y sobre todo por la fraternidad legítima que existe entre todos los espíritus del universo, de luz y de tinieblas, como hijos directos del mismo padre Eloí.

Si la causa es el nombre y el nombre es espíritu, no se puede llamar la entidad social o fraterna más que espiritismo. Todo otro nombre es amalgama.

113 D.- Así que, siendo el espíritu la causa de la creación, el espiritismo lo abarca todo?

M.- El espíritu es la mecánica universal, que origina la metafísica, que ha de producir los efectos físicos; por lo que, en lo material, es la mecánica, la metafísica y la física, de cuya trinidad salen las artes, las ciencias y el progreso todo. Por lo tanto, todo se encierra en el espiritismo y por él todo se estudia, sin dejar vacío, cuando los hombres son conscientes de su trinidad; porque por las facultades trabajamos al unísono los espíritus y los hombres y no existen entonces ni misterios ni secretos, hasta llegar a Eloí, al que no podemos penetrar en sólo una cosa, que es la causa de la vida, que a él solo pertenece.

114 D.- ¿Y cómo hay ciencias que se oponen?

M.- No hay ninguna ciencia que se oponga; aunque sus hombres nieguen el espiritismo, sólo hacen un papel tan ridículo como lo harían en negar que ellos viven estando hablando contigo; su negativa no tiene valor más que en cuanto a ellos los retrata de imbéciles, porque niegan la evidencia y sus mismas funciones, que operan espiritualmente en el mismo acto en que quieren negar el espíritu y el espiritismo.

115 D.- ¿Y no es lo mismo espiritualismo?

M.- Esa es la amalgama de las religiones y de la supremacía, ideada para desvirtuar al espiritismo. El espiritualismo admite todas las religiones con sus errores. El espiritismo es la verdad únicamente, por lo que condena todos los errores. Por lo tanto, el espiritualismo es la antítesis del espiritismo. En aquel sólo pueden militar los que aceptan las religiones, que todas son un error y una idolatría; y así el espiritualismo es la antítesis del espiritismo. En aquel (repito para afirmar) sólo pueden militar los que aceptan las religiones; éstas, todas y cada una, son un error y una idolatría; por lo que el espiritualismo es la apoteosis de todos los errores y de todas las idolatrías, hechas en un ramillete de todas las flores venenosas y de anestesia. Pero MURIO AL NACER, como le sucede al ser que encarna en una madre con todas las enfermedades de los vicios, que al parir mueren el hijo y la madre. Yo le digo al espiritualismo hijo de todos los errores científicos y religiosos, y a las religiones y sus dogmas, con todas las sociedades que lo engendraron: PAZ EN LA TUMBA!...