CAPÍTULO II
LA VIDA

16 D.- ¿Qué es la vida?

M.- La vida es Eloí, como causa; el Espíritu como ejecutor y voluntad de la acción de la vida, que es el Eter impalpable, su esencia, porque es la vibración constante del pensamiento de Eloí que todo lo llena, sin dejar lugar al vacío, que no existe; y por lo tanto tampoco existe la nada.

17 D.- Pero si consideramos el espacio y en él no vemos nada, ¿no parece que existe en él la nada?

M.- Justamente, ahí que los ojos humanos no ven cosa palpable, es el gran taller del espíritu, donde modela los cuerpos y las formas para la demostración de la vida; y es que el espíritu, en él vive en su verdadero estado de vida ejecutiva y vé los materiales que en ese éter, eterno pensamiento de Eloí, para la formación de los cuerpos están depositados; y de ese éter, el espíritu, hace los mundos y los cuerpos de los hombres para demostrar la vida y por lo tanto, eso que los ojos del cuerpo ven vacío, está completamente lleno de la vida universal, que el espíritu sólo puede demostrar.

18 D.- ¿Pero la vida no la recibimos los hombres y las cosas de Eloí?

M.- Justamente, por sólo Eloí todo tiene vida y vida eterna; pero si esa vida sólo fuera en estado etéreo ¿de qué aprovecharía? Y por añadidura, no existirías tú para sostener este precioso diálogo, en el deseo que tienes como hombre, de comprender la vida; y por esto Eloí exige del espíritu, que demuestre la vida en cuerpos y formas, eternamente renovadas; y así, el espíritu, que es la voluntad de Eloí, convierte el éter, pensamiento de Eloí, en formas tangibles, hasta su cuerpo, en el que se encierra para crear eternamente formas y mundos, cada vez más bellos y en ellos, como espíritu y como hombre, goza de su acción de ser voluntad tangible del gran Eloí, para lo cual, se completan éter y espíritu, que son pensamiento y voluntad de Eloí: resultando así el ser de las cosas por la acción del espíritu, nacidas del deseo de ser que es su pensamiento.

Ese pensamiento de Eloí, es el éter del que todo procede y en el todo se funde para renovarse eternamente, demostrando cada vez más vida, cuantas más formas y más bellas ejecuta la voluntad espíritu por el que está demostrada la vida, en las ideas primero; y luego en los mundos con los tres reinos y por todos en el hombre, corona de la creación y la vida demostrada. Por esto sentó Shet, refiriéndose al espíritu: “En él estaba la vida, y la vida es la Luz de los hombres”.

19 D.- ¿Dónde radica la vida?

M.- Para el universo todo o sea la vida universal sin formas, en Eloí, desde cuyo centro vibra eternamente; para la vida demostrativa de las formas, en el espíritu, porque él es el único creador de las formas: y el espíritu dá la vida demostrativa a los mundos y al hombre: por lo que, decir que la vida radica en la sangre, en el corazón u otro centro, no dice nada para la sabiduría porque, las sensaciones, las sentís en todo el cuerpo hasta en el cabello. Pero en realidad y verdad eterna, la vida radica en Eloí sólo, porque es el único creador. Todo lo demás, hasta el espíritu es criatura, aunque sea su hijo consubstancial.

20 D.- ¿La vida es eterna y continuada?

M.- Sólo siendo así, puede ser deseable la vida y explicable el sacrificio que se impone el espíritu al encarnarse en un alma embrionaria y en cuerpos imperfectos, hasta que logra descubrirse a su alma y cuerpos; y si no fuera continuada, tampoco podría ser vida; pues el tiempo de una interrupción sería muerte; y precisamente, después de cada encarnación, es cuando el espíritu organiza el archivo de su alma con más clarividencia que encerrado en el cuerpo y entonces hace balance de sus valores y se dispone a otra excursión; a otra prueba, cada vez mayor y más provechosa; y así, no sufre interrupción la vida demostrativa.

21 D.- Se dice que la vida verdadera es la vida racional. ¿De quién es la razón y por lo tanto la verdadera vida?

M.- La razón de la vida, la razón de las formas y los mundos, es facultad de demostrarla, sólo del espíritu; y él solo puede y sabe discernir, que es lo que llamamos razón. Por lo tanto, la vida racional y verdadera por la que se demuestra a la evidencia matemática, es del espíritu; y como éste se encierra en el alma y por ésta se adhiere a un cuerpo, que él mismo se prepara como instrumento para demostrar la vida, la vida racional porque es completa de materia y espíritu, es del hombre solamente, en cada mundo; y por sus facultades omnipotentes en todo el universo, es del espíritu, en verdad de verdad.

22 D.- Pero la vida natural que vemos en los tres reinos de la naturaleza, ¿es vida diferente y por lo tanto hay dos vidas?...

M.- La vida solo una es, en todo el universo; pero los seres y reinos no racionales sólo tienen la vida natural emanada del principio de la vida éter, y es el magnetismo remanente que cada molécula ingiere en su eterno baño en el éter vivificante; pero cada molécula no la puede demostrar, porque es necesario para la demostración, un movimiento de impulsión y otro de repulsión, con una alma que le sirva de fuerza central, que equilibre las dos fuerzas. Esto, lo demostraréis en todo movimiento mecánico aún a la simple vista y con poco raciocinio; pero la causa actora, siempre es la fuerza central o alma, que sirve de ligazón a todas las moléculas de los cuerpos minerales, vegetales, animales o mundos; pero todos son regidos y organizados por el espíritu, único facultado para demostrar la vida en sus diferentes grados; por lo que, no hay dos vidas, sino una sola vida.

23 D.- ¿Y, cómo se dice dos vidas, dos reinos o dos mundos?

M.- La causa es tan sencilla, como racional. Se dice dos vidas, porque la materia, o los cuerpos, tienen la ley natural del trabajo y del goce, sin responsabilidad. El espíritu tiene la vida relativa, o de la razón, por lo que es responsable de todas las cosas de la vida y de la armonía de la vida; y en tanto no domina a las vidas naturales incluyéndolas en su alma por el dominio de los instintos, parece (sin un análisis justo) que la vida de la materia, sea diferente a la vida del espíritu; y no es más que la diferencia de grado. Cuando el espíritu ha logrado dominar los instintos de la materia y los une a su conciencia, decimos racionalmente que unimos las dos vidas, los dos reinos y los dos mundos el material y el espiritual.

24 D.- Por lo que observo, ¿la vida del alma es sólo vida material?

M.- Así es; y no difiere el alma humana del alma animal, pues es la misma; con la diferencia de grado en pureza de esencias, lo que la hace más sensible que es la facultad de las almas. Pero esto, lo contestaré, cuando el discípulo me preguntará en su correspondiente capítulo lo “que es el alma”; porque aquí le basta saber que el alma sólo tiene vida natural; y aun agregaré que además de tener el alma sólo vida natural, esta vida es temporaria.

25 D.- ¿Cómo?... ¿El alma humana es temporaria?...

M.- No se espante el discípulo. Entienda que dije temporaria y no temporal. Sí, el alma humana es temporaria como individualidad, pues necesita que su espíritu la cree para vestirse de ella; y entonces, la individualiza del alma universal, amasada con el alma animal en que ha vivido ab eterno, como todas las cosas, en el común del éter, que es vida; pero no es individual hasta que forma entidad con el espíritu que la toma, para darse forma de hombre, cuando va a empezar su vida de creador.

Desde entonces, el alma individualizada, vive ya para toda la eternidad, en irrompible maridaje con el espíritu y dando vida a muchos cuerpos temporalmente y exprimiendo así todas las esencias de un mundo, que el espíritu archiva en aquella alma, que cada vez embellece y purifica más y,... esa alma brillará más que un sol y que muchos soles, cuanto más habrá trabajado. Lo que no podría hacer si no hubiera tenido el feliz día de su nacimiento como individualidad.

26 D.- Cierto, maestro, que temblé de espanto, ante la palabra “temporaria” para el alma. Pero el cuerpo que es el instrumento con que el espíritu obra la creación, ¿no tiene más pago que el goce breve de una existencia y esto contando que esa existencia no sea muy amarga? ¿No será esto injusticia?

M.- Discípulo amado; agradezco tu pregunta; ya te he dicho, que ni la materia muere; y que el espíritu extrae toda la esencia de un mundo, por los cuerpos que se crea, a los que se adhiere por su alma. Esto, ya dice que toda materia llega adipada por el alma, hasta el progenitor Eloí, cuando el espíritu, rico por su trabajo, puede volver a la casa de su procedencia.

Pero has provocado un secreto con tu pregunta, que aún en la tierra no se ha dicho, pues bien, ni aun los cuerpos del hombre mueren, ni se pierden aunque los veas podrirse y quemarse; y cada espíritu y en cada mundo acaba la vida de ese mundo, con el mismo cuerpo que la empezó; mas téngase presente, el valor real de un cuerpo, no es el peso de su materia, sino las esencias de la materia; y esas, las lleva el espíritu, con toda la estructura, fluidificada. Esas esencias, son las que el espíritu emplea como materiales adecuados para la fabricación de un nuevo cuerpo, cada vez más bello y perfecto (excepción del sexo) porque esto corresponde a la ley de justicia de la procreación, en la más rigurosa compensación; pero su primer cuerpo en un mundo, será también el último, aunque no se le parezca en nada ya, por la belleza alcanzada.

27 D.- Mucho me ha satisfecho. Pero, ¿no son responsables el cuerpo y el alma de lo que hagan sufrir al espíritu?

M.- No, porque ni el alma ni el cuerpo tienen la facultad de darse forma, ni de transformarse, sino de vivir la vida natural; y como el espíritu es la voluntad creadora, el sólo es responsable de todo, porque la razón es suya; y por esto, la vida demostrativa, será más o menos armónica, según el progreso que del trabajo recopile el espíritu, para lo que le dió sabiduría y potencia, su progenitor, al que sólo Eloí pide, en su ley, responsabilidad, no para él, sino para la ley común y armónica de toda la familia universal, a la que se le adeuda cuanto se dejare de hacer, porque ello faltará en el trabajo; y la ley es inexorable y no oye ni alabanzas ni lamentos, porque ella no ve más que los platillos de la balanza, en la que el del bien ha de estar pleno y el del mal vacío; esto, cada espíritu lo ve él solo quiera y no. Por lo tanto el sólo es el responsable, porque sólo él es, la voluntad que es ser; y la materia o vida natural es el pensamiento que sólo es deseo de ser.

28 D.- ¿De modo que recopilando aún más diremos que la vida llamada racional es del espíritu?

M.- Así justamente es.