Joaquín Trincado
Viernes 3 de Febrero de 1950
Médium Margarita - Posesión

Buenos días:

Los soldados, cuando van al combate, protegen sus cabezas con cascos de acero para ser invulnerables a los proyectiles del enemigo.

Mis soldados, aquí presentes, se cubren sus cabezas con penachos de luz para hacerse accesibles a las vibraciones del espacio.

Recibid todos los presentes, de pie, ese penacho de luz que os manda la justicia del Padre para que entréis al combate con valor, con fe y con seguridad en vuestro propio valer, en vuestra propia actuación; por eso el Padre, en su justicia, os hace el regalo de enviaros, no un casco de acero, sino un penacho de luz para que estéis dispuestos a recibir las intuiciones, las vibraciones, la ayuda y la protección de vuestros guías,, las vibraciones del espacio y el amor de Él, que llegará a vosotros, en adelante, con mayor claridad.

Habéis luchado y estáis triunfando; se os llama y acudiréis; pero os habéis creado derechos y esos derechos os harán ser dignos y exigir lo que merecéis; y eso es porque sois el grupo más compacto y se os quiere dividir, y se os quiere dar tentación para que, aquellos que aun no están firmes en su creencia, duden de la verdad de vuestro trabajo y de vuestra obra. Divide y vencerás; pero aquí es lo contrario: la unión es la fuerza y este conglomerado vuestro, como os he dicho muchas veces, no es una pequeña llama que se eleva con vuestro pensamiento, es una antorcha luminosa y fuerte que la sostenéis todos con vuestro amor y vuestra convicción.

Hermanos míos: no os dividáis, estad enteros, estad unidos; sed uno solo, sed mi ejército que de aquí en adelante llevará un penacho de luz y no un casco de acero; llevará irradiación propia y recibirá la ayuda que merece, la ayuda que habéis ganado con vuestra actuación, con vuestro sacrificio, con vuestro amor.

Soldados de la causa del Amor: vuestro General os llama, vuestro General os ve ahora más protegidos, más unidos y más fuertes.

Iremos al triunfo, iremos todos seguros; iremos cogidos de la mano.

Que vuestros espíritus, unidos todos, formen una luz tan grande que sea la atracción vivísima para salvar a todos los que aun no han encontrado el camino.

Siempre más allá iremos todos.

Que Eloí os bendiga.

Joaquín Trincado.