Joaquín Trincado
Lunes 3 de Octubre de 1949
Médium Margarita - Posesión

Buenos días:

Las trompetas de la libertad suenan ya, pero los hombres se cubren los oídos para no escucharlas.

La luz del Padre, la luz de la verdad, irradia ya sobre todos y, sin embargo, cierran los ojos para no verla, porque sus ojos enfermos no resisten la fuerza de esa luz y los médiums, en todas partes de la Tierra, hablan a gritos la verdad y los consideran locos y se les condena y se les rebate, porque no quieren creer en ellos.

Es el enemigo que anda cubriendo las rendijas de la casa obscura, para que no penetre la luz ni el sonido.

Es el enemigo que anda activo porque comprende que las tinieblas en que ha vivido y ha hecho vivir a tantos hermanos, se está rompiendo, y la luz penetra poco a poco, aunque él trata de evitarlo, y para ello no se da abasto, corre, se reúne con sus afines, discurren tantos medios para evitar el momento decisivo, el momento que ha llegado ya, porque la Tierra rompe sus tinieblas, la luz llega y el sonido de las trompetas se escucha ya por todos los ámbitos; pero la labor del enemigo dificulta todo y hace más tardado el sublime momento de la libertad para todos.

Por eso todos los que trabajan por la causa noble del amor y la verdad se ven postergados. Es el enemigo que los aísla; es el enemigo, lleno de perfidia que los acosa, que los cohíbe, que les evita obrar porque no le conviene; pero aunque no quiera, la luz llega y el sonido también, y la Tierra rasga su capullo y se convierte en luz, en alegría, porque eso es la libertad del espíritu: alegría, amor.

Hay que gritarlo, hay que decirlo por todas partes: la luz ha llegado.

No temáis; la lucha es intensa en estos momentos porque es la última, porque no pueden evitar lo que todos están comprendiendo ya; pero se defienden y sacan fuerzas de flaqueza, mas de nada les servirá porque la razón es más fuerte que todos ellos.

Por eso, como siempre, os invito al trabajo, a la lucha, a la acción.

Quiero veros activos; quiero veros empeñosos; quiero veros fuertes.

¿Que tropezáis y caéis? Levantaos, levantaos con coraje, con ardor, a seguir de nuevo, a emprender la cruzada. Esa no es la palabra, pero en castellano se entiende la lucha, la lucha valiente, la lucha infinita que es en la que vosotros estáis empeñados.

Por eso he venido a alentaros.

Joaquín Trincado.

Joaquín Trincado
Viernes 30 de Septiembre de 1949
Médium Hortencia - Escritura

Cuánto amor, hermanos míos; cuánto sacrificio para llegar hasta las materias rehacias; pero ved que nunca os falta la protección. Estáis con la justicia y ella se cumple sobre todas las cosas; por eso veis tantos descalabros, tantas dificultades, tantos tropiezos y estorbos.

Luchan las voluntades, las pasiones, las ambiciones. Los supremáticos se aferran y sirven de estorbo.

Con vuestras materias débiles, mal preparadas y, aun, que tienen deudas pendientes, se les facilita su acción. Por eso no debéis desuniros; vuestra voluntad debe ser firme. No porque sepáis que seréis vencedores debéis dormiros en vuestros laureles. No todo se hace con lo espiritual, hay necesidad, como sabéis, de los dos polos, positivo y negativo para producir la luz y en estos momentos en que el caos existe en la mayoría de los hombres, por la lucha cruenta porque atraviesa la humanidad, es cuando más se necesita de la unión de los dos polos para resistir las fuerzas negras que luchan con la maldad para vencer con los suyos.

Vosotros tenéis que ver el bien general, el bien colectivo; no os fijéis en vuestros sacrificios personales, que al unir el pensamiento son vencidos los estorbos.

Sed fuertes, perseverantes y grandes, con la grandeza que tenéis por ser hijos del Padre Creador y por conocer su ley, que no en balde se os ha dado a conocer.

Sentios vigorosos y tendréis la doble victoria, la vuestra y la de la verdad que lleváis dentro de vosotros para divulgarla por los ámbitos para hacer luz sobre toda la Tierra.

Os presentan dificultades y pronto cedéis. No, hermanos, no os dobleguéis tan fácilmente; la gloria está en la lucha y entre más fe tengáis y más sepáis vencer y venceros, más satisfacciones sentiréis.

Las obras grandes son hijas de grandes sacrificios.

Id adelante, que la luz baña vuestras cabezas; levantadlas con fuerza y fe e iréis siempre más allá.

Joaquín Trincado.