Joaquín Trincado
Lunes 4 de Julio de 1949
Médium Margarita - Posesión

Buenos días:

Recordaréis, hermanos míos, que en la historia de las humanidades de la Tierra ha habido siempre misioneros que han marcado las rutas de la luz, de la verdad, del amor y del deber. La Ley los ha enviado en los momentos oportunos.

Me refiero a los grandes misioneros, porque ya sabéis que todos sois misioneros, porque todos traéis misiones que cumplir; pero no todos las cumplís ni todos tienen sus facultades desarrolladas para comprender sus deberes; pero esos grandes misioneros a que me refiero han dejado luz y, a través de los siglos, su obra, adulterada, mistificada, todavía da provecho, porque ¿quién puede decir que recuerda fielmente las palabras de Jesús? ¿Quién puede decir cuáles fueron los actos de Juan? ¿Quién puede repetir las palabras de Abraham? Llegan a vosotros como un reflejo, así como la luz que mandan los astros del espacio; pero exactas, verdaderas, no se pueden repetir.

A vosotros se os ha dado; como se da a tantos otros misioneros, el texto de lo que se dejó para el bien de los hombres; pero recordad simplemente la obra de Jesús contada por sus discípulos: qué distinta es la versión de unos y otros.

Y hablando de Jesús, que es el misionero que marcó un nuevo día y cuyas doctrinas y enseñanzas han servido tanto a la humanidad presente, tuvieron tanta luz, tanta verdad, tanto amor, que aun después de tantos siglos, después de tanto tiempo, han servido para marcar derroteros, porque no todos las pueden comprender, y han extraído de ellas una partícula y esa partícula ha sido la base de una religión, de una filosofía, de una doctrina nueva y cada quién forma sus sectas y cada quien forma sus adeptos; pero basadas todas en la obra de ese gran espíritu. Ya veis cómo las religiones lo monopolizan y como la religión católica lo ha hecho su Dios, y en esa religión católica hay también cosas bellas porque ¿qué tan grande sería la obra de ese hermano Maestro que aun desvirtuándola, mistificándola, adulterándola criminalmente, arroja todavía luz? pues así es, hermanos míos, cómo la humanidad va logrando su progreso; pero ¿cómo se puede creer que todos comprendan de igual manera si no todos son iguales, si no hay dos espíritus que tengan el mismo progreso?

Hace años a mí me tocó venir a marcar un nuevo día, a marcar un sendero, a recordar a la humanidad lo que ya sabía, pues ya veis que rarezas, qué mistificaciones se han hecho de mis obras, y, aun entre vosotros, ¿acaso comprendéis todos de igual manera? No; cada uno, como los pájaros en el bosque, ha picoteado el fruto que le conviene, la fruta que está más a su alcance; pero no todos van a la misma, no todos extraen la misma miel; unos extraen también el alcíbar, porque así lo necesitan y porque no son iguales.

No seáis duros para juzgar el trabajo de los médiums. Si el médium tiene buena voluntad y es ayudado por todos, irá progresando; pero no es el médium, en sí mismo, el responsable, sino todos los que le forman ambiente, todos los que le dan fuerza, así es que si hay errores, si fracasa, no toda la culpa debéis achacársela a él.

Ya sabéis que en todo hay malo y bueno y el trabajo de los médiums no puede ser perfecto; el trabajo de los médiums es el fruto de vosotros, de vuestra fuerza, de vuestra ayuda y más que los médiums tienen la responsabilidad los que les rodean, como ya os he dicho.

Ya sabéis que la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal expone, no impone; de vosotros depende que los frutos que se cosechen dentro de vuestra Cátedra sean buenos, lo más perfecto posible, porque la perfección no alcanzáis todavía.

Hay tantas facultades que duermen aun y que tienen un despertar muchas veces falso; ¿de qué depende? de tantas circunstancias. Si el médium siente amor a su alrededor, ese médium florecerá; pero si el médium siente desconfianza, siente duda, aquella facultad pequeña que comienza a demostrarse, volverá a cerrarse como mustia florecilla.

Valor necesitáis hermanos; buena voluntad de todos para seguir adelante haciendo a un lado los escollos y haciendo a un lado las mezquinidades y las pequeñeces. No se va arriba, no se progresa si el hombre se fija en nimiedades.

El camino es largo, el camino es arduo; pero si volteamos al suelo, si apagamos nuestra luz, buscando piedrecillas negras, detendremos la marcha y dilataremos más en llegar al fin.

Quiero veros a todos unidos, a todos contentos, a todos animosos, optimistas, porque sólo así triunfaremos e iremos, todos unidos, "Siempre más allá".

Joaquín Trincado

Joaquín Trincado
Domingo 7 de Agosto de 1949
Médium Virginia - Escritura.

La luz brilla en todas las obras de los hombres trinos; reconocedlos por ella; es la ley que se cumple ineludible y fatal,

Así hagan los aberrados lo que nunca hicieron, a pesar de todos sus esfuerzos desesperados, la luz brilla ya sobre la Tierra; sus destellos están por todas partes, en todas las actividades.

La verdad se conoce ya sin velos y los hombres preparados luchan en diversas formas para demostrar lo absurdo de las religiones, la falacia de sus sacerdotes.

El momento es bello, la Tierra está como un capullo que va a abrirse y esparce ya su perfume y sus colores.

Mirad cómo se anuncia ya la esplendente felicidad de la vida comunal.

Ya no extrañan los hombres ni les asombra oír palabras de fraternidad, de amor, dentro de una sola familia, aun sacrificando algunas pequeñas satisfacciones vanidosas.

Ya los hombres se preocupan muy poco de los prejuicios sociales; sólo falta derribar el dios Oro, que ya se tambalea, pero como su peso es bruto, aun se sostiene; hacia ahí se dirigen todos los misioneros y ya están minando los cimientos de su trono y cuando caiga, la bestia habrá entrado ya en su período final.

La Tierra es bella, es luminosa, porque la luz se filtra aun a través de los negros nubarrones que presagian la tormenta que se desencadenará para lavar las manchas y detritus que infestan la atmósfera, y es muy grato encontrar entre los que en las primeras filas se empeñan en una lucha sin tregua, a los amigos de antaño, con quienes compartimos horas de apacible dicha.

A ellos va mi saludo más entusiasta y estaré a su lado y ellos en su puesto y nosotros aquí, en esta Cátedra de Eloí, hemos de continuar como desde hace siglos hasta lograr elevar al Padre a la humanidad que bajo nuestro amor progresará siempre más allá.

Vuestro hermano y Maestro-Juez.

Joaquín Trincado