Joaquín Trincado
Lunes 3 de Enero de 1949
Médium Margarita-Posesión

Buenos días:

Tal parece que la vida espiritual huye de la Tierra.

Tal parece que todo lo bello se prostituye, que el arte se mercantiliza, que todo lo noble, que todo lo bueno se pierde en un caos donde ¿qué encontrar?... perversidad, maldad, perversión; pero más que nunca está el hombre cerca del momento en que ha de triunfar en espíritu.

Este es el efecto natural que ha provocado esta conmoción mundial que os tiene en esta situación, al parecer, tan triste; pero es el fin, hermanos míos, de esta vida material, de esta vida interesada en que parece que los hombres sólo se preocupan por adquirir dinero.

¡Qué importa el bien del estado, el bien de la nación, el bien de la comunidad!... lo único que importa es dinero y más dinero.

El robo es lícito, el engaño es necesario y se admira a aquél que ha podido acaparar más millones; pero... ¿en qué forma lo ha hecho? por el envenenamiento, por crimen, por el robo al hermano de lo que es de él, porque priva de alimento a hombres, ancianos y niños.

Esta es la situación que prevalece ahora en este mundo Tierra; pero en medio de estas aguas cenagosas, en medio de este cielo tempestuoso, en medio de estas tinieblas, hay un faro de luz, hay un manantial que brota purísimo y es un manantial cuyas aguas deben dejarse correr, que corran para beneficiar, para fecundar, para salvar a aquellos que mueren de sed, de sed de justicia, de sed de verdad, de sed de progreso, y esto es la Escuela, el faro de luz que ilumina y cuya luz rasgará las tinieblas aunque el vendaval se debate sobre él, aunque todas las furias traten de derribarlo.

Y ese manantial tan hermoso, de aguas purísimas, de aguas benéficas, es esta Cátedra donde se reciben las hermosas comunicaciones que tanto os benefician a todos; pero esas comunicaciones no son nada más para vosotros, no, esas comunicaciones deben correr, como el agua tranquila del manantial, para fecundarlo y vivificarlo todo, y ese manantial debe correr y esparcirse, y para eso EL ÚNICO MEDIO ES VUESTRO PERIÓDICO, ese periódico valiente que sostiene con tanto sacrificio, pero que se sostiene.

¿Qué sólo lo leen cuatro o cinco? Los que escucháis aquí los consejos que se os dan, los que escucháis aquí las frases de esperanza y de consuelo, los que escucháis aquí esas doctrinas salvadoras y redentoras, los que cobráis aquí nueva fuerza, los que recibís aquí nueva luz, tenéis escrito, para vosotros mismos, el recuerdo de esas palabras, que no se han perdido porque las tenéis y podéis volver a leerlas siempre que queráis.

Vosotros recibís las comunicaciones, vosotros sois sus asiduos lectores; pero ¿y los demás?... y vosotros mismos, que las guardáis, que las volvéis a estudiar porque son tan sabias, tan profundas las palabras allí vertidas que siempre necesitáis de ellas.

Así es que ese manantial de luz y de verdad debe correr; las aguas de ese manantial no deben acapararse ni estancarse, eso es vuestro periódico: el medio por el que corren las aguas vivificantes de ese manantial.

La Escuela es el faro que ilumina todo; pero los hombres están tan atrasados todavía que no distinguen su luz en medio de las tinieblas que tratan de opacarlo, y vosotros sois el baluarte donde se recogen todos aquellos que buscan su camino, que buscan un rayo de luz.

Pasáis por crisis dolorosas, por momentos álgidos en que parece que todo se va a acabar y, sin embargo, cuántos años tenéis de lucha y cómo ponéis el ejemplo a todos, sí; ¿que un periódico fracasa aquí? ¿Que una Cátedra se cierra allá? y sin embargo aquí la vida sigue son interrupción, la labor continúa, porque no habéis cejado en ella.

Vais, como ya os he dicho otras veces, conduciendo la barca contra marea, contra todas las tempestades que se han abatido sobre vosotros; pero firmes en vuestros puestos, empuñáis los remos; mas eso no quiere decir que queráis detener la marcha, no; la marcha sigue porque la Escuela triunfará y vosotros, ya lo sabéis, sois los afortunados poseedores del gran tesoro de la Escuela, que se os ha confiado no para que lo guardéis, no para que lo sepultéis en vuestra arca, no, sino para que lo deis a conocer a todos... ya llegará el tiempo en que lo reconocerán.

¿Que sobran muchos números? ¿que los devuelven? ¿que faltan suscripciones?... son aquellos que no entienden; pero una comunicación que lea, una comunicación que se entienda puede dar tanto provecho, puede hacer tanto bien, no a uno, sino a muchos hermanos que yo os diría, si vosotros lo aceptáis en esa asamblea que deseáis celebrar, QUE POR NINGÚN MOTIVO SUSPENDÁIS LA PUBLICACIÓN DE "EL HERALDO".

EL HERALDO es el orgullo de todos vosotros, porque lo habéis sostenido, porque le dais la vida material para recoger en él aquellas palabras que recibís del espacio y que debéis transmitir a todo aquel que escucha el llamado de la Ley.

No detengáis esas aguas, no apaguéis esa luz sino que, entusiastas y valientes, contra todas las luchas, contra todas las oposiciones, contra todos los obstáculos, seguir, como hasta ahora, empuñando y sosteniendo esa luz que será la salvación de todos.

Que corran esas aguas del manantial purísimo de la vida verdadera; sed vosotros los que las encaucéis.

EN VOSOTROS CONFÍO y os pido todavía mayor sacrificio por vuestros hermanos, que no son vuestros prójimos, como dicen los hombres, sino que son vuestros hermanos, en espíritu, hijos todos del Padre Creador, de ELOI.

Que Él os inspire y que Él nos ayude para que continuemos unidos.

Siempre más allá.

Joaquín Trincado.

Joaquín Trincado
Lunes 7 de Febrero de 1949
Médium Margarita-Posesión

Buenos días:

Hermanos míos: ¿qué puedo deciros más que os digo siempre?

Vuestros trabajos son buenos, son fructíferos. No hay problemas grandes porque el trabajo está encauzado.

Ahora no se puede hacer labor más intensa porque no lo permiten los tiempos actuales. Tenéis que trabajar todavía casi a obscuras. Tenéis que sufrir al ver que no podéis dar esa luz que hace tanta falta a la mayoría de los hombres encarnados.

Los problemas de aquí ¿cuáles son? Es cierto que todos estáis bajo situaciones difíciles, librando luchas económicas y morales; pero las más fuertes son las espirituales en que todos estáis empeñados.

Pues bien; se necesita también obra material, se necesita la cooperación económica de todos, ya como os lo dice el hermano Jaime, yo pido también cooperación económica, porque la materia necesita materia y para el sostenimiento de vuestra Cátedra, para el sostenimiento de vuestro periódico, tan necesario, ese periódico que no se puede suprimir, se necesita la cooperación económica de todos, la cooperación material, se necesita ayuda.

Dadle más importancia y más interés; sí, muchos de vosotros podéis hacer algún estudio sobre cualquier tema espiritista, o filosófico. Cooperad para que vuestro periódico cambie. Muchos dicen que está lleno de comunicaciones, que no despierta interés, pero ¿qué otro periódico puede publicarse con un material tan rico como el vuestro? Sin embargo yo os digo que si queréis variarlo, depende de vosotros, haced estudios y publicadlos, como los publicaba yo en LA BALANZA. Se os pedían trabajos para pasar de un grado a otro y los dabais, por obligación, pues bien, sentid de nuevo esa obligación espiritual, sentid esa obligación moral de cooperación económica y hacia vuestro periódico. Tened más interés en él y estará más al alcance de todos, porque el estudiante escribe con sencillez y todos pueden comprenderlo. Muchas de las comunicaciones son tan elevadas que no pueden comprenderlas todos los que las leen; depende de vosotros darle interés a ese periódico que debe conservarse, pero sin omitirse nunca la publicación de las comunicaciones porque son el más grande tesoro que se os ha confiado y el medio único de divulgarlo no es otro que por medio de vuestro periódico.

Cambiará la época, vendrán tiempos mejores (comprendiéndolo materialmente) para todos y entonces podréis hacer una propaganda más amplia y los hombres estarán mejor preparados; pero entre tanto, acceded a las invitaciones de todos los que os llamen, dad explicaciones con paciencia; a cada quien estudiadlo y hacedle comprender, según su grado de progreso, vuestras teorías.

Que no disminuyan vuestros trabajos. Seguid adelante. Vuestro número no disminuye y la asistencia espiritual es muy grande.

Vuestra Cátedra es infinitamente más importante en el espacio que en la Tierra, porque hay millares de desencarnados que vienen a ella a nutrirse con las enseñanzas que se os dan a vosotros de viva voz; por eso comprended la importancia que tienen vuestras sesiones, la importancia que tiene el buen curso de vuestros trabajos.

No creáis que porque no aumenta el número de adherentes el trabajo se pierde, el trabajo queda en el espacio. Vuestra obra es verdadera, no desmayéis; pero esfuerzos y esfuerzos más grandes cada día se os piden.

Son los momentos álgidos de la lucha; ya veis qué combatidos sois; pero mientras más combatidos seáis, será porque sois de mayor peligro para el enemigo; mientras más luz y más fuerza tengáis, más os estorbarán el camino; pero la asistencia espiritual no os falta y triunfaréis al fin, se os dice siempre, hermanos míos, deseando levantar vuestro ánimo, deseando fortalecer vuestra voluntad, vuestro empeño, vuestro ahínco para trabajar.

Qué hermoso es el camino que habéis escogido y cuánto habéis logrado ya. Se publicarán las obras que estáis formando. Poco a poco, gota a gota, se forman las grandes maravillas de las cuevas misteriosas de la Tierra, hasta que llega el momento en que se descubren y el hombre puede admirarlas, y no se recrea nada más porque lo siente, sino que admira la sabiduría del Creador. Asó es vuestra obra; también, gota a gota de vuestra sangre, de vuestro aliento y vuestro pensamiento, de vuestro poder, está en esa obra grandiosa que todavía está oculta; pero llegará el momento en que los hombres la descubran y entonces se recrearán y aquí no van a extasiarse solamente ante la naturaleza estática, como en las grutas subterráneas, no; aquí van a aprovecharse, aquí van a conocer, aquí van a aprender, aquí van a progresar; por eso, hermanos míos, cooperad en todas las formas posibles al sostenimiento de esta Cátedra y al sostenimiento de su periódico. Dad vuestra fuerza espiritual; vuestra fuerza mental también se necesita.

Acordaos que lleváis una mente que es la que recibe las vibraciones del espacio, la que forma las ideas, la que manda a todos los nervios del organismo. Utilizad, pues, todas esas fuentes de energía que tenéis en bien de esta Cátedra, en bien de esta Escuela. la Escuela Universal, única redentora de la Humanidad presente y de las Humanidades futuras.

Si no tenéis nada por ahora, os pido dar a todos los hermanos de esta amada Cátedra mi saludo y mis deseos porque las bendiciones del Padre sean con todos para que así, todos unidos, vayamos siempre más allá apretándonos en las filas de este ejército salvador de la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal.

Joaquín Trincado.