Joaquín Trincado
Lunes 5 de Julio de 1948
Médium Margarita-Posesión

Buenos días:

Va mi nave bajo cielos tempestuosos, sobre mares embravecidos, desafiando a todos los elementos porque, una tras otra, caen sobre ella muchas tormentas. Sí, tratan de hacerla zozobrar, de desquiciarla, de hacerla naufragar, de hundirla en las profundidades del océano; pero los pilotos están alertas y los dirigentes activos; todos mis remeros están listos para desafiar los elementos y la nave sigue valientemente, va de frente cruzando esos mares que amenazan con tragársela, va desafiando al cielo que se ennegrece sobre ella y, sin embargo, esa nave lleva luz, esa nave va aplacando las olas enfurecidas y va desafiando las nubes tormentosas.

Esto es la Escuela, y todos los alumnos, vosotros, los que han estudiado en ella, aun los que han salido, en materia aunque no en espíritu, obedeciendo a prejuicios propios de la época, del momento y, sobre todo, de la materia; pero todos son sus hijos, todos son estudiantes y todos llevan alta su luz; por eso esta nave, tan combatida, irá al triunfo, surcará los mares tempestuosos y llegará a la laguna tranquila donde brilla el cielo azul, límpido y sereno y el sol de la verdad, del amor, le dará de lleno, porque allá va, firme, segura, sin que haya poder que la haga torcer el rumbo.

No bastó a los hombres la última contienda mundial en que tuvieron que revolverse, en que tuvieron que luchar y defenderse juntos negros y blancos, pobres y ricos, nobles y plebeyos, sabios y analfabetos.

Así como la Tierra tuvo que prepararse para dar vida a su Señor, el hombre, así se prepara para la venida de los nuevos hombres que fundarán, para siempre, la Comuna de Amor y Ley; a las nuevas generaciones, a los espíritus juramentados que sobre vuestras huellas -porque vosotros sois los iniciadores- levantarán el estandarte de la Verdad, para que acaben de una vez las tinieblas en la Tierra; así se funden ahora en el mismo crisol todas las clases, todas las filosofías, todas las razas, todas las ideologías, todas las falsedades, todos los prejuicios, todas las ambiciones, como se fundieron sobre la superficie de la Tierra todas las razas animales y vegetales, ¿para qué? para absorberlas aquella madre, depurarlas y transformarlas para recibir a su Rey, al hombre.

Por eso están los espíritus empeñados en esta lucha que parece que no tiene fin; por eso están empeñados en estas aberraciones, en estos absurdos, en estos disparates que no son dignos del hombre del siglo XX, que llamáis "de las luces".

Así surgirán los nuevos hombres, así surgirán las nuevas ideas, que vosotros ya conocéis, pero cuánto se necesita para esta sublime cristalización y para que surja la idea, el amor fraterno y que todos conozcan la verdad.

No os desaniméis. La tempestad arrecia. Sois desconocidos aun por vuestros propios hermanos; pero lleváis la luz de la Verdad y esa luz tiene que triunfar. Surcaréis mares más tranquilos, menos tempestuosos, para llegar a los lagos azules donde reinan el Amor y la Paz, hermanos míos.

Joaquín Trincado.