Joaquín Trincado
Lunes 3 de Mayo de 1948
Médium Margarita-Posesión

Buenos Días:

Sí, soy yo, queridos hermanos. Vengo a vosotros en esta sesión, como todas, tan hermosa.

Sois pocos en materia y falta fuerza en el ambiente, que debéis dar vosotros; vuestra concentración debe ser más profunda; pero espiritualmente tenéis mucha asistencia. Estad contentos.

Hermanos míos: La videncia que se le permitió a la hermana médium sobre el tesoro que está en vuestras manos, las obras inéditas de la Escuela, es muy significativa, y no quiere decir que vosotros os sintáis como que recibís la orden de darles publicidad. Se os quiso demostrar que sois los dueños de esos tesoros que están, hasta ahora, ocultos, porque muy pocos los conocen. Las obras que yo dejé, poco a poco, no pronto porque no se podría, no hay elementos, no hay voluntad ni siquiera en el pensamiento, el deseo de que se publiquen, de que vean la luz; pero las vuestras no creáis que es muy difícil publicarlas.

Como os digo, no os sintáis obligados, pero si hacéis un esfuerzo, podríais publicar un hermoso libro para que sea vendido en las librerías, porque son accesibles a todos, llamará la atención, atraerá los ojos de los que lean su título, y así vuestra obra se divulgará entre los profanos.

Tampoco quiero decir que hagáis un esfuerzo superior a vuestras posibilidades; por eso estoy diciendo que no es un mandato, no; es una sugestión.

Se os puso de manifiesto lo que tenéis, lo que poseéis, y cuando se pueda, si es bueno que lo deis a la luz para atraer a los profanos.

Las obras mías, inéditas, no os toca a vosotros, porque no las tenéis.

Estoy hablando de la posibilidad de publicar un libro de videncias de las recibidas aquí, en la Cátedra; pero, repito, no quiero pedir ni forzar vuestra voluntad; únicamente deseo que sintáis la aspiración, el afán de hacerlo, que forjéis ese pensamiento para que recibáis ayuda y así vuestra obra no se reduzca a los estudiantes de la Escuela sino que vaya siendo conocida por los profanos que se detienen ante el aparador de una librería y se sugestionan por un título más o menos llamativo.

Al publicar un libro de videncias, será más accesible que si publicáis uno de comunicaciones, que no todos comprenden.

Esa es mi opinión, nada más; no es una súplica ni un mandato, es la expresión de la idea que debéis sacar de la videncia hermosa y significativa que se permitió tener a vuestra médium. Por ella os disteis cuenta del tesoro tan grande y valioso que os pertenece; os pertenece porque ahora sois los dueños; pero ese tesoro debe ser para toda la humanidad.

Es la obra, es el fruto de vuestro trabajo, porque vais trabajando como trabaja el agua, debajo de la tierra, poco a poco, taladrándola y purificándose a su paso, hasta que brota en un hermoso manantial de agua purísima y vivificante. Así es vuestra obra; ahora parece que está escondida, es la corriente de agua que se va purificando en su camino debajo de la tierra; pero cuando brote, cuando salga a flor de tierra, cuando se convierta en un hermoso manantial, ese manantial será suficiente para calmar la sed de amor que siente la humanidad. ¿Habéis comprendido?

Muchos de vosotros os sentís decepcionados porque parece que no hacéis nada; sentís violencia y decís: "si no aumentamos, si nuestras obras no son conocidas, si el periódico no se lee, si no vienen nuevas suscripciones...", pero cuántas veces se os ha dicho que vuestra labor no es perdida, que los hermanos del espacio la llevan a sus afines; estas comunicaciones, estas pláticas, estas enseñanzas que aquí se dan no son escuchadas por vosotros nada más; vosotros sois una inmensa minoría, pero es grandísima la mayoría de espíritus que vienen a escucharlas. Por eso vuestra obra es tan grande, porque todos vosotros ponéis la materia, ponéis el alma; porque vuestros médiums las reciben y las divulgan y así se aprovecha para que millares de hermanos, desencarnados y encarnados en la Tierra, vengan a escucharlas.

Esa es vuestra obra, grande, imperecedera, sí. Ya se os ha dicho que trabajáis en silencio, sí, pero qué grande es, qué luminosa, qué significativa. Habéis sentido la responsabilidad de vuestra misión y la cumplís, con mucho sacrificio, sí, pero se necesita también obra material y esa obra material es la que yo desearía que fuera conocida.

Ya sabéis que los hombres están atrasados y que es imposible que ellos comprendan la verdad, la profundidad del significado de las comunicaciones que aquí recibís; por eso hay que ir poco a poco, como con esas videncias; que sea vuestro primer libro que se lance a la publicidad y que sea vendido, como ya digo, en las librerías y no aquí, nada más entre vosotros como han sido vendidos los folletos.

Poco a poco irán comprendiendo los hombres; el tiempo no tiene límite, tiene límite el que se ha fijado la Tierra para su regeneración, para que todos los hombres hagan conciencia y para que se implante la fraternidad universal, pero la obra no tiene límite, el tiempo es infinito y eterno el presente y vosotros así debéis sentir que trabajáis siempre, sin límite también, sin decir: "ha pasado un año, han pasado dos..." cuántos han pasado en la historia de la Tierra y cuántos han pasado para nosotros, vuestros guías, vuestros protectores, esperándoos, preparándoos para este momento. Así es que vuestra obra seguirá y la continuaréis en espíritu. Ahora, como ya os digo, está escondida; pero ya brotará cuando los momentos lleguen.

Los momentos han llegado, sí, para que la luz llegue a la Tierra; pero no todavía el momento en que vuestra obra sea comprendida y aquilatada por los hombres; mas está en Ley y sólo se os pide vuestra cooperación, vuestro pensamiento, vuestra fuerza; seguid dándola porque estas reuniones de gente humilde en este hermoso salón, tan lleno de luz, qué trascendencia tendrán en la historia de la humanidad.

Creedlo, hermanos, que vuestra labor es muy grande; pero que siempre debéis hacer mayor esfuerzo, mayor sacrificio, mayor prestancia a vuestras citas con nosotros. Os necesitamos mucho, mucho y vosotros, por amor a todos los hermanos de la Tierra, seguiréis adelante con esta obra en apariencia tan humilde pero en el fondo tan rica y trascendental.

Esa es mi opinión sobre la videncia que se os permitió conocer.

Estoy con vosotros siempre. En vuestras pequeñas y grandes necesidades tenéis vuestros guías particulares; por afinidad, tenéis vuestros protectores; tenéis vuestros afines; pero el amor de vuestro Maestro os acompaña y su luz os llega también en el momento oportuno.

Hermanos míos muy amados: que esa corriente de agua tranquila se siga purificando en las entrañas de la tierra para que, cuando brote, sea limpia, vivificante, para que puedan saciar su sed todos los hombres que no conocen el amor. Para todos los hombres que están aun en tinieblas y van a tientas por los caminos de la vida. Para todos esos hombres que son vuestros hermanos y a los que vosotros amáis así.

Que no os falte esa fuerza, que no os falte la fe, llegado el momento, palpéis el fruto de vuestro esfuerzo y sacrificio.

Que Eloí os bendiga.

Joaquín Trincado.

Desdoblamiento y videncia
Viernes 23 de Abril de 1948
Médium Margarita

-Hermano: tengo en las manos una caja, es como una urna muy pesada, de metal repujado, preciosa.

-¿Qué contiene?

-No sé, no puedo abrirla.

-No necesitas abrirla, tú puedes ver su contenido sin abrirla; el espíritu puede atravesar cualquier materia, por densa que sea.

-Está muy pesada.

-El peso no quiere decir nada; haz un esfuerzo y podrás ver su contenido, si está en justicia.

-Apenas puedo sostenerla... cómo pesa... ya me duelen los brazos. El Abuelito la abre.

-¿Qué es?

¡Ah!, son las obras del Maestro.. hay muchos libros, muchos.

-¿Están manuscritos todavía?

-Manuscritos, sí. Me dicen que este tesoro debe ser publicado; debe darse a conocer, como se han conocido las otras obras. Veo también unos libros más pequeños; uno tiene como título "VIDENCIAS", el otro dice: "REALIDAD DE LA FILOSOFÍA ESPIRITISTA". Ese libro de videncias es uno que dice mi guía que debemos publicar con muchas de las comunicaciones que aquí hemos recibido. En el fondo del cofrecito veo muchas de ellas... en este pequeño cuaderno hay unas hojas de José de Arimatéa, de Tobías, del Abuelito... no es posible ver cuáles son... son tantas... pero esta urna que tengo en las manos es un depósito que nos ha hecho.

Dice mi guía que lo veáis, que lo comprendáis que este tesoro está en manos de todos, como está ahora en las mías. Que este tesoro no es nada más para nosotros, sino que hay que darlo a conocer. Aquí hay muchas obras del Maestro que tendrán que ser publicadas pronto y también hay, de la cosecha nuestra, la realidad de esa filosofía que nosotros hemos palpado, porque no es lo que leemos en los libros, sino lo que hemos oído y comprobado de viva voz. Este es el tesoro inédito de la Escuela; es una herencia que el Maestro nos ha legado y es, también, el fruto de nuestros trabajos que con tanto amor hemos llevado a cabo, que está guardado aquí y debe darse a conocer. Que tal vez esté en justicia que pronto lo lograremos.

Esta es la urna que pesa tanto porque lleva en su seno el tesoro de la Escuela, que pertenece a todos, no nada más a nosotros, sino a la humanidad presente.

Esta es la obra del Maestro y es la obra nuestra que nos enseñan para que veamos que está tomado en cuenta, que está guardada aquí, en este cofre, en esta urna que mi guía ha puesto en mis manos.

El Abuelito la ha abierto y el Abuelito la cierra, ya que nos han permitido ver lo que hay dentro.

Aquí está ese tesoro, hermano; es de la Escuela y es de todos.

Somos pocos, somos pobres, pero aquí está nuestra obra, aquí está parte de la esencia de nuestro propio ser; aquí está nuestro amor, aquí está el fruto de la unión de pensamientos, aquí está el fruto del sacrificio que hacemos para concurrir a estas sesiones. Esta es la obra de todos, que será para todos.

El Abuelito la recoge, se la lleva; pero ya sabemos donde está: en las manos de todos, porque pertenece a la Escuela y la escuela es... TODO.

Joaquín Trincado.
Viernes 19 de Marzo de 1948
Médium Margarita-Posesión

Os saluda vuestro Maestro, os saluda vuestro hermano mayor y os saluda vuestro General.

Vosotros sois juramentados porque en espíritu habéis jurado venir a desempeñar, ya como hombres-trinos, como hombres conscientes, las misiones arduas, penosas que se os han encomendado.

Os adelantasteis a todos los que ahora son juramentados porque vosotros tenéis mayor grado de progreso, porque vosotros venís a preparar su llegada; a eso vinisteis porque sabíais que veníais ya a ingresar en las filas de este ejército, a entrar a las aulas de esta Escuela, a pertenecer a esta familia en la que soy vuestro hermano mayor.

Pues bien: como Maestro os pregunto: ¿Habéis cumplido como discípulos? ¿Habéis asimilado, habéis estudiado, habéis practicado las doctrinas que aquí se os han dado?

Como hermano mayor os digo: ¿Habéis cumplido con vuestros hermanos menores enseñándoles el amor, protegiéndolos?

Como General os pregunto: ¿Habéis cumplido como soldados luchando en las lides de la verdad y del amor para establecer en la Tierra la verdadera fraternidad humana?

¿Prometéis seguir cumpliendo como alumnos de esta Escuela, como hermanos de la familia humana y, como soldados de este ejército salvador, luchar mientras tengáis una existencia material?

Dad para ello todos vuestros elementos, todos vuestros conocimientos, todo vuestro tiempo,m todas vuestras energías y vuestros anhelos para lograr la victoria de esta Escuela cuyas doctrinas llegan ya a todos los confines de la Tierra.

¿Seguiréis luchando con el mismo ardor, con la misma esperanza?

¿Seguiréis demostrando vuestra fe con obras? porque tenéis una promesa empeñada, porque tenéis un juramento hecho.

Os lo pregunto porque la responsabilidad de vosotros es grande.

La Escuela es vuestra, la Escuela necesita de vosotros y sois vosotros los que debéis conservarla, los que debéis hacerla conocer, los que debéis practicar lo que en ella aprendéis.

Seguid, hermanos míos, adelante, adelante siempre, ya os digo, como hermanos de la familia humana y como soldados de este ejército que lucha por la causa noble del amor.

Levantad, ayudad a todos para que la Tierra tome ya su lugar que le corresponde en la cadena de los mundos progresados.

Que no decaiga vuestra fe.

Sabéis que tenéis mi Cátedra muy amada, la Cátedra Regional Mexicana, y qué satisfecho y feliz me siento entre vosotros dejándoos  un saludo para todos los que, en materia no están presentes.

Como Maestro, como hermano mayor y como General, os saludo y os invito para que sigáis así, porque sólo de esta manera podremos ir SIEMPRE MÁS ALLÁ.

Joaquín Trincado.