Joaquín Trincado
Lunes 1 de Diciembre de 1947
Médium Margarita-Posesión

Buenos días:

Muchos de vosotros sentís decepción, amargura, desazón.

¿Qué hacemos? ¿Cuál es la vida de nuestra Cátedra? Cada día más pobres, solos, llenos de problemas. ¿Dónde está el fruto de nuestra obra? ¿Qué somos, pigmeos en un mundo de gigantes? ¿Qué podemos hacer con ideas hermosas en un océano de pasiones desenfrenadas y arrolladoras?

Y os sentís débiles, os sentís miserables y os detenéis porque la amargura llena de lágrimas vuestros ojos y de tinieblas vuestro cerebro.

Hermanos míos: la lucha es gigantesca; pero es prolífica, es eficaz porque no sois vosotros los únicos.

Así como una lámpara encendida ilumina una pieza y de esa luz pueden disfrutar todos los seres, todos los hombres que están allí, así es la luz de los grandes espíritus misioneros que están trabajando por el progreso de la humanidad terrestre. Creen algunos que un espíritu, al tomar posesión, no se deja sentir sino más que por aquel que lo recibe. No es la luz, sino las vibraciones, es el pensamiento, pero eso no se puede concretar solo al médium. La luz de esos espíritus misioneros que están empeñados en ayudar y salvar a la humanidad actual, se difunde por todos los ámbitos de la Tierra, y la luz, mucha luz, viene de todos los mundos de progreso, de todos los mundos hermanos porque la Tierra forma ya en la cadena de los mundos de progreso de la Cosmogonía.

Así es que no sintáis esa decepción y esa amargura, al contrario, vosotros habéis ganado ya al saberlo. ¡Qué felices sois, qué grandes con saber la gran verdad! Los demás trabajan y se mueven inspirados, pero sin saber por qué ni de dónde vienen esas ideas, ni de dónde vienen esos deseos de evolución, de progreso, de remover todo lo que está sucio, de romper los velos de tinieblas que aun los envuelven; pero todos trabajan con un mismo fin porque los hombres están ahitos de lujuria, están ahitos de sangre, se revuelven en las últimas convulsiones de la ambición, pero están comprendiendo que el dinero no les trae la felicidad, que han acumulado millones y millones, que no les sirven para lograr apagar aquella sed que los devora. Sí, quieren acumular dinero para acapararlo todo y después que lo han logrado, ellos son los que sienten tal amargura y tal decepción porque, con todo su dinero y todos sus placeres, llevan dentro de sí un deseo que no ha sido satisfecho, un deseo que no ha podido satisfacer el oro que han acumulado.

Vendrá la razón, los hombres harán conciencia. Son muchos ya los hombres trinos que viven encarnados; son muchos y poderosos los grandes misioneros que tienen la misión de ayudaros, así es que, hermanos míos, arriba; hermanos míos ¡Adelante! No sois pequeños ni miserables ni pocos. No; sois pocos vosotros porque sois los elegidos para saber la verdad. Sois los felices que sabéis el porqué de los movimientos internacionales; porque sabéis el porqué de lo que sucede en el mundo, que los demás hombres no pueden comprender; así es que: ¡Alegría en lugar de pesadumbre; valor en lugar de cobardía; anhelo en lugar de decepción! La Escuela es grande y poderosa y vosotros sois hijos de ella.

Trabajad por ella; no os dejéis dominar por esa amargura de que os he hablado. Seguid con vuestro pensamiento, que es un fanal de luz. Vuestro pensamiento va a muchas partes y vuestros espíritus laboran, consciente e inconscientemente, en bien de la causa universal.

Gracias hermanos y que Eloí os bendiga y os de la fuerza necesaria para seguir adelante siempre adelante, siempre más allá.

Joaquín Trincado.

Joaquín Trincado
Enero 1948 (Sesión de Consejo)
Médium Margarita-Posesión

Buenos días:

Vuestro hermano con vosotros, como siempre.

No hay que dejar apagar la llama del entusiasmo porque ese esfuerzo que hacéis todavía puede hacerse más intenso, más, más cada día, siempre más allá, para lograr  sostener, fuertes y apretados, a vuestros médiums.

Ese pensamiento más concentrado; esa voluntad dominada, más unión.

Sí; sólo así habéis podido lograr lo que tenéis ya en vuestro archivo.

Habéis recibido grandes enseñanzas, profundas, que servirán a toda la humanidad, sobre todo a la venidera, y habiendo tenido hermosos trabajos últimamente, ya no vengo a pediros ni a exigiros, sino a sujetarlo a vuestra opinión, que hicierais un acopio de unas ocho o diez de vuestras comunicaciones más hermosas, de las más recientes y, hermanos míos, aunque os parezca una humillación, aunque os parezca que no debéis hacerlo, porque os dominen todavía los prejuicios de la materia, el amor propio, haced esa colección y mandadla a la Argentina.

Decid que sois tan felices, que no os creéis propietarios de esas joyas que deben ser admiradas, estudiadas y aprovechadas por todos.

Diréis: "las van a devolver sin abrirlas"; pero habréis cumplido con mi deseo. Poneos de acuerdo y escoged, como os digo, cinco, ocho o diez de vuestras más recientes y hermosas comunicaciones y mandadlas, porque aunque es cierto que se publican en vuestro periódico, allá no lo leen; en cambio, mándalas en un sobre, directamente a la Cátedra Central, ayudaremos todos para que sean leídas porque, hermanos míos, se os ha dado tanto, que ni vosotros podéis aquilatar, en materia, el valor de esas comunicaciones.

Ese tesoro es vuestro, porque es el fruto de vuestros esfuerzos y de vuestros sacrificios; así es que, como un hermano mayor que os habla y os hace una sugestión, quisiera oír vuestra opinión, de todos los aquí presentes, ¿Qué opináis?

-Jaime Schlittler: Si a ti te parece bueno, es que habrías visto que podrán ver que son buenas, y eso nos ayudará.

-Luis G. Garibay: Puede ser que, ya viéndolas, se den cuenta de que estamos trabajando bien y eso los haga reflexionar un poco y, tal vez, cambien de opinión y sea el primer paso para que nos unamos todos.

-Matilde: Yo también he pensado siempre que, ayudando tú y los demás Maestros para que las lean verán que había cierta mala interpretación y será como si despertaran para que así vinieran hacia nosotros la Maestra Mercedes y el Maestro Juan Donato.

-Juan Sánchez: Yo opino que es muy buena la sugestión y que debe aceptarse. Yo también había pensado que esas comunicaciones no son propiedad nuestra, sino de todos.

-Dolores: Quizá sea esto la cadena de unión de ellos con nosotros.

-Rutilo: Creo que es conveniente y que nosotros debemos poner nuestro grano de arena para que se den cuenta de que las comunicaciones que se reciben aquí son buenas y, así, en pensamiento estaremos unidos para seguir laborando.

-Enrique Martínez C.: La objeción principal que se ha hecho a nuestros trabajos es que no son auténticos, que son obra nuestra, especialmente de mi amada compañera y mía, sin considerar que, al pensar así, nos colocan a una altura inconmensurable, Qué más quisiéramos que poseer la milésima parte de la sabiduría que encierran esas comunicaciones.

Ellas mismas son el mejor argumento, el más elocuente y valioso, de su autenticidad, pues su belleza y sabiduría sólo pueden proceder de los hermanos del espacio y, al leerlas y analizarlas, tendrán que reconocer que estamos trabajando honrada, leal y sinceramente.

Gracias hermanos. Veo que habéis progresado y que en vuestros corazones no (anda) el rencor. Esa buena voluntad que habéis demostrado allana el camino. No temáis fracasar porque la Ley marca los momentos y yo no puedo decir hasta dónde será el triunfo; pero el triunfo será también para vosotros que adelantáis mucho con este acto de humildad, de obediencia, de cumplimiento del deber, porque os sentís todos con el deseo de que muchos hermanos participen de la alegría que os causa recibir esas comunicaciones tan llenas de sabiduría, como dice el hermano Martínez; sentís que no os corresponden nada más a vosotros porque vosotros ya no tenéis egoísmo y desearíais que todo el mundo las conociera, que se impregnaran en ellas para que así la vida les fuera menos dura de llevar.

Os da tristeza, sentís compasión por aquellos hermanos atrasados que no de dan cuenta y que, estudiando y viniendo aquí, podrían participar también de ese festín en que vosotros tenéis siempre un asiento.

Gracias a todos.

Que Eloí os bendiga y que progresemos siempre todos unidos, más allá.

Joaquín Trincado.