Desdoblamiento y Videncia
Lunes 6 de Octubre de 1947
Médium Margarita

Estoy viendo una multitud de gente, especialmente negros, con vestiduras muy vistosas; detrás vienen otros, casi desnudos y de cuando en cuando lanzan un estentóreo grito: "¡Bahoooo!... bahoooo" Los que vienen delante son sacerdotes, ataviados con todas sus insignias y los que siguen son el pueblo.

Veo otros grupos numerosos, quién sabe de qué raza serán, con trajes muy sobrecargados de adornos, apenas se les ve la cara.

Todos vienen hacia donde estoy. Entre esa multitud hay también chinos, persas, hindúes, malayos, etc., todos ataviados con sus trajes típicos... es un océano de gente.

Caminan de prisa, en apretadas filas... no se a dónde van... ¿debo seguirlos?

-¿Está tu guía contigo?

-Sí.

-Si él te acompaña, síguelos, pues tala vez es una oportunidad que nos brinda la Ley, para darnos una provechosa enseñanza.

Llegan a la falda de una alta montaña.

De pié sobre una gran roca, se destaca una figura imponente, grandiosa: es un venerable anciano... lo veo grande, inmenso... lleva blancas vestiduras sacerdotales... ¡qué hermosa frente, tan amplia, tan fuerte, que parece que lanzan rayos... todo él se ve envuelto en un halo de luz dorada!

Es Moisés -me dice mi guía- es Moisés que recuerda a los hombres de la Tierra los mandamientos de la Ley. Es Moisés que les trae la buena nueva, no de la resurrección de la carne, que muchos esperan, sino de la vida eterna y continuada, de la reencarnación.

LOs sacerdotes parecen que aúllan de espanto y de terror y con sus gritos tratan de opacar la voz del Maestro; pero los demás muestran una alegría desbordante, gritan unos, otros se tapan la cara, algunos se postran, otros se echan al suelo pero todos manifiestan su júbilo en forma ruidosa y expresiva.

El noble anciano sigue hablando, levanta el brazo y con la mano les señala hacia arriba.

El cielo es hermoso; el sol se ha ocultado entre densas nubes y todo se obscurece pero, de pronto, sale deslumbrante, rojo brillante, enorme, en un crepúsculo de maravilla. El Maestro lo muestra a la multitud y le dice que así es la verdad, que había permanecido oculta por las nubes de la ignorancia y la mala fe de las religiones y que es así como ha vivido la humanidad por tantos siglos, pero que surgirá como ese sol, que de pronto los ha cegado, porque viene ya la luz de la verdad a la Tierra, la luz verdadera, la luz de la sabiduría, y todos se verán envueltos en esa luz que viene del Padre, del Padre que no es Jehová, que no es Alá ni Brahama, que no es ninguno de los Dioses egipcios ni caldeos, que no es Confucio, ni Mahoma, que es ELOÍ... y todos repiten reverentemente... Eloí... Eloí... Unos caen de rodillas, otros de pie, con la cara al cielo, otros se echan al suelo y besan la tierra....... me dice mi guía que, según sus costumbres y creencias, así manifiestan cada cual su alegría, su veneración.

Es Moisés que habla a todas las razas.

Es Moisés que habla a los hijos de todas las religiones.

Sí, es el Maestro-Juez que trae a la Tierra la luz de la Verdad.