Joaquín Trincado
Viernes 24 de Mayo de 1946
Médium Margarita - Posesión

Buenos días:

El gran edificio se derrumba. Era poderoso, fuerte, hermoso... en apariencia. ¡Qué grande, que imponente! ¡Cómo deslumbraba porque era el más grande de la Tierra, el que sobresalía entre todos! Era el edificio construido por la religión y la supremacía... pero pasaron los siglos y aquellos cimientos que parecían indestructibles estaban podridos, su fortaleza era falsa y llegó el momento en que tenían que resquebrajarse y ese formidable edificio se derrumba poco a poco y será tan estrepitosa su caída que toda la Tierra se conmoverá.

Vosotros lo estáis presenciando ya; los de abajo, los humildes, no alcanzaban a verlo -era tan grande, tan imponente- pero ahora han surgido los de abajo, los humildes y están esperando su caída, porque todavía estorba, aun ennegrece el horizonte con su sombra.

Toda la Tierra se conmueve; todo es energía nueva, todo es ambición, pero todavía no está depurada. Es como el fondo de un lago, tranquilo en apariencia, que, al removerse en una gran convulsión, forma sobre la superficie una espuma negra y maloliente: son los desperdicios, el cieno, los detritus, que se derraman sobre toda la Tierra ahogándola, envolviéndola, asfixiándola.

Es así como está ahora vuestra Tierra.

Qué momentos tan terribles os quedan, todavía, por presenciar: la lucha de clases, la lucha de los humildes, la lucha porque terminen las injusticias. Es el resurgimiento del obrero; el resurgimiento del hombre de abajo, del hombre consciente de su triunfo que quiere que se implante ya la justicia, que quiere que termine esa supremacía que lo estaba asfixiando, que quiere que se acabe de derrumbar ese edificio monstruoso que no dejaba levantar ningún otro. Esta es la situación actual de la Tierra.

La joven América, al iniciarse este cambio -porque la última guerra no ha sido más que el principio del derrumbamiento de ese gran edificio cuya caída estrepitosa sacudirá a ciudades enteras y conmoverá a la Tierra en todos sus ámbitos- podría haberse visto libre de la tremenda crisis que seguirá a esa caída; pero la joven América no tenía experiencia, no supo ahorrar y ahora es víctima de la ambición más negra y despiadada.

Esa joven América tenía recursos de sobra y no habría sufrido lo que está sufriendo ahora.

Todos los hombres de la Tierra han sentido el hambre, la sed y el temor, porque los momentos son llegados en que la Justicia obre de esta manera puesto que los hombres no quisieron comprender, no oyeron, no escucharon el llamado, no obedecieron las órdenes de la Ley.

¿Por qué sufre América ahora? porque derrochó, porque no supo guardar, porque no quiso economizar para el futuro; porque sus gobiernos no fueron a su misión, no fueron buenos, no supieron enseñar ni dirigir y los pobres hombres se encuentran ahora exhaustos; no tenían provisiones porque no había gente en los campos; por la falta de estímulo y de garantías toda la población humana tuvo que concentrarse en las ciudades y estas aglomeraciones os van matando; unos a otros os tobáis hasta el aire que respiráis. No hay alimentos suficientes para todos y, en cambio, tenéis inmensas extensiones de tierra sin cultivo alguno. ¿Por qué, si aquí no ha habido guerra?  ¿Por qué América también sufre hambre y privaciones? Por los falsos gobiernos, por la actuación, el egoísmo y la supremacía de los hombres que pertenecen todavía a ese gigantesco edificio, a ese grupo de hombres de espíritu negro que no supieron que traían la responsabilidad de conducir las masas.

¡Pobre América, que no debía de haber sufrido lo que está sufriendo!... pero ya se levantará, resurgirá, volverá el equilibrio, la negra espuma se desvanecerá y entonces las aguas claras y límpidas volverán a alimentar a los hombres.

Cuando cese el estrépito del derrumbe de ese gran edificio se hará el equilibrio y ya no habrá un edificio más grande que otro, vendrá la igualdad, reinará la paz y la armonía porque entonces los hombres habrán aprendido a amarse como hermanos.

Pero ahora, volved la cara; entre toda esta destrucción, entre estas ruinas humeantes y esta desolación hay un faro que va disipando las tinieblas. Levantad los ojos hacia ese faro de luz blanca y poderosa, tan grande, que iluminará toda la Tierra como ilumina todo el Universo.

Ese faro es la ESCUELA MAGNÉTICO-ESPIRITUAL DE LA COMUNA UNIVERSAL.

Que esa luz os ilumine; que esa luz os haga claro vuestro camino y os ayude para seguirlo con más facilidad; que esa luz llegue a todos los ojos ciegos; que esa luz rasgue definitivamente las tinieblas que envuelven aun a toda la Tierra.

Esto es la Escuela: es el faro salvador y, vosotros, vedlo de frente, seguid sus rayos, porque vosotros sois los que lo alimentáis; vosotros sois los sostenedores de ese fuego que iluminará a todos los hombres de la Tierra.

¡Bendita sea!

...(hay una frase que no se entiende "la Tierra luchan, porquyETAION")...

Joaquín Trincado.