Joaquín Trincado
Lunes 2 de Julio de 1945.
Médium Margarita - Posesión

Buenos días:

La Escuela esénica fue de dolor y sus miembros tenían que ocultarse para trabajar. Eran perseguidos, eran calumniados porque no eran comprendidos, y vosotros que sabéis la historia de todos los misioneros recordaréis que han sido sacrificados, no en una sino en muchas vidas. Dolor y sacrificio trajeron por misión. Con lágrimas y sangre se iba logrando la purificación de la raza que poblaba la Tierra.

Si seguís paso a paso la vida de los espíritus grandes, de los Maestros encargados del progreso de este mundo, veréis cuánto han sufrido.

Estamos en el tiempo en que la luz debe brillar y vosotros debíais trabajar delante de todos, con la puerta abierta, con trompeteros que anunciaran dónde se celebraran vuestras sesiones. Todos los hombres debían de apresurarse a concurrir y la prensa debería ser vuestra. Es el tiempo llegado en que esto debería suceder, pero los hombres han sido rebeldes, reacios y se acumulan obstáculos y la guerra y la turbación que han traído esos espíritus que todavía no reciben la luz, y la turbación que producen en el ambiente tantas pasiones desenfrenadas, porque los extremos se tocan y los hombres, ahora, en materia, andan desesperados por su ignorancia, buscando lo que su espíritu sabe dónde encontrar, pero la materia se defiende. Esa es la causa de que vosotros, hermanos míos, aún seáis tan combatidos y mal comprendidos.

Hace muchos años os dije que la tempestad se avecinaba; trabajabais en paz, ibais sobre ruedas, dulcemente, todos en armonía, en comunicación constante con la Cátedra Central, aumentándose el número de los vuestros, pero la tempestad estalló y estuvisteis a punto de ser disgregados; los malos vientos dejaron a muchos fuera del recinto de la Cátedra, pero también os dije que con cinco hermanos de buena voluntad triunfaría la causa y la causa, aunque no lo parezca, está triunfando.

Muchos de vosotros los viejos espiritistas, los viejos alumnos de la Escuela os decís: "¿pero dónde está el progreso, si cada día tropezamos con más dificultades, si muchos de los que eran compañeros de tantos años en los estudios han desertado, dudan, titubean, siguen otros caminos?" No, hermanos míos, es que son más débiles y han sido propicios para el detractor que los ha tomado con facilidad; pero esos espíritus sufren porque ya habían probado dónde estaba la verdad, ya habían recibido la luz de frente, ya seguían el verdadero camino y ahora sufren y volverán, porque ese camino no se olvida a quien lo ha vislumbrado una vez.

Os digo todo esto para que no creáis vosotros también que la causa se ha perdido. Os dije que la Cátedra Regional Mexicana sería la que continuaría mi obra y estáis viendo que así ha sucedido porque con vosotros no ha muerto la enseñanza, sigue abierta la Escuela del saber y del amor y sus obras se escriben y se aumentan porque vosotros, en vuestra sencillez, en vuestra humildad habéis cooperado al engrandecimiento de la Escuela. Os lo digo con satisfacción para vuestro conocimiento porque también es justo que sepáis que se os toma en cuenta vuestro inmenso sacrificio, vuestros esfuerzos. Pobres, humildes, agobiados por el trabajo, sacáis tiempo del tiempo tiempo porque ni de eso disponéis. La vida intensa, vuestra vida tan agitada, os hace difícil concurrir y sin embargo heroicamente habéis trabajado y lucháis pero también cosecharéis.

Que no os falte firmeza; la obra no ha terminado; la obra se divulga pero a costa de vuestros dolores, de vuestros esfuerzos, de vuestro ímprobo trabajo.

Seguid así porque ya sabéis que la Escuela no puede morir, que la Escuela no puede acabarse y que es el tiempo en que debe ser conocida por todos los hombres; pero los hombres son reacios, los hombres son rebeldes y aunque lo saben en espíritu, porque todos buscan ya esa nueva luz que su espíritu necesita, así como el adolescente va tras un traje largo, de hombrecito y de señorita la niña, buscando nuevas sensaciones, nuevas esperanzas, esa inquietud que sufren los hombres que están ya en la adolescencia, que dejan de ser niños, en espíritu, y buscan también las nuevas ritas, los nuevos giros del pensamiento, las nuevas luces que han de alumbrar a este mundo Tierra.

Seguid firmes y ya sabéis que con cinco triunfaremos. Estoy con vosotros y están también todos los protectores y los Maestros misioneros encargados de traer el progreso a la Tierra y de enseñar a los hombres que deben amarse unos a otros como hermanos.

Seguid, pues, y haced a un lado los pequeños escollos. Sois espíritus grandes y fuertes y habéis vencido lo peor, hermanos míos. Que no os falte el valor porque después, en espíritu, cuánto os regocijaréis al ver que estáis ayudando a cimentar el edificio, pero a cimentarlo en verdad; no estáis construyendo en falso. La obra vuestra es profunda, es verdadera.

No os llenéis de resentimiento con los otros; ellos volverán y reconocerán que la Cátedra Regional Mexicana es la que está continuando mi obra.

Que Eloí os bendiga.

Joaquín Trincado.