Joaquín Trincado
21 de Enero de 1944
Médium Margarita - Posesión

Buenas noches, Buenos días:

Es de noche para el que no ha recibido la luz; es de día para el que vive en ella.

El pez, que vive en el agua, no sabe, en su pequeñez, que encima de él hay un espacio y un Universo. En cuanto se asoma a la superficie, se asfixia con el aire y tiene que sumergirse otra vez. Desconoce las grandezas de lo que está encima de él.

Vosotros, cuando sois pequeños y hasta de grandes, pero ignorantes aun no sabéis que sin el oxígeno no podríais vivir, y cuando estudiáis, cuando os dais cuenta de lo que significa para vosotros el aire que respiráis y el admirable funcionamiento de vuestros pulmones, os quedáis sorprendidos; pero hubo alguien, hubo un maestro que os lo enseñó, que os hizo comprender, pues aunque viváis así no sabíais que el oxígeno os era indispensable para vivir.

¡Cuántos de vosotros habéis vivido en lugares hermosos; allí nacisteis, allí crecisteis y sin embargo, la fuerza de la costumbre y vuestra ignorancia os hacen ver aquello con indiferencia hasta que llega alguien, uno de fuera, un extranjero, y os hace ver que hay bellezas de gran valor a vuestro alrededor, y entonces vuestros ojos contemplan de otra forma aquello que os parecía insignificante y comprendéis el valor de lo que os rodea!

Así viven la mayoría de los hombres, en la ignorancia; y así viven todos dentro de las leyes que rigen al Universo entero.

Vosotros, inconscientes en vuestras primeras encarnaciones en la Tierra, no sabéis que vuestra vida, que vuestros actos, están sujetos a leyes superiores e inmutables que tenéis que obedecer inconscientemente... y así viven todos los hombres... y así viven todos los mundos; pero llegó el momento en que surgiera un artista y os describió los bellos paisajes, en que vino un poeta y en elocuentes palabras os hizo conocer las grandezas del espacio y apareció un Maestro que os dictó leyes y vino un Juez, que os enseñó que no podéis vivir sino dentro de ellas.

Esa satisfacción fue la mía al venir a enseñaros cuáles son las leyes que rigen el Universo, y fue así como se fundó la ESCUELA MAGNÉTICO-ESPIRITUAL DE LA COMUNA UNIVERSAL que tanto amáis y a la que todos pertenecéis.

No pertenecéis nada más vosotros, los aquí reunidos, todos los espiritistas conscientes; no, hermanos míos, pertenecen a ella todos los hombres de la creación, no sólo los de vuestro mundo Tierra; pero así como el pez en el agua no sabe que encima de él hay un Universo, así viven los hombres también, dentro de las tinieblas, sin atreverse a salir de ellas porque creen que se asfixian -es tal la ignorancia de los hombres- pero todos ellos viven dentro de la Escuela porque la Escuela está en el infinito, la Escuela está en el Universo. Las leyes que la Escuela os ha dado a conocer rigen en toda la creación y vosotros que ya sabéis que con el oxígeno respiráis, vosotros que ya sabéis estimar los bellos paisajes que os rodean, vosotros que sabéis apreciar el valor de las cosas que os son necesarias, vosotros que sabéis medir vuestro tiempo, vosotros que sabéis no estorbar la vida de los demás, vosotros que sabéis estudiar en lo grande y en lo pequeño, sois ya conscientes; por eso la responsabilidad de vosotros es mayor; no podéis compararos con la insignificancia del pez que vive en el agua ignorante de que encima de él hay todo un Universo.

Vosotros sabéis que sois partículas consubstanciales de nuestro Padre Creador; vosotros sabéis que sois pequeños y sois grandes; vosotros sabéis que tenéis vividas muchas vidas y que volveréis aun millones de veces, hasta que vuestros espíritus, rodando por distintos mundos, en distintas existencias, reciban la luz necesaria que cada día les irá elevando más y más.

¡Felices vosotros, hermanos míos! Por eso, entonad un himno de gratitud y de admiración en cada instante de vuestra vida. Que cada latido de vuestro corazón, que cada palpitación de vuestra sangre por las venas os haga reconocer la grandeza de todo lo que os rodea, os haga reconocer la sabiduría de nuestro Padre y cada dolor que os aflija, cada pena que os invada, cada contrariedad que encontréis en vuestra vida sea para vosotros motivo de júbilo porque es la oportunidad que se os brinda para que luchéis y triunféis.

No bajéis vuestra frente, ¡arriba siempre vuestros ojos!

Vosotros no os asfixiáis como el pez en el agua; vosotros veis de frente al sol que os ilumina, el sol de la Verdad. Por eso, sed responsables de todos vuestro actos, no obréis nunca inconscientemente, no os disculpéis diciendo: "no supe lo que hice" porque a vosotros se os toma en cuenta cada segundo de vuestra existencia actual; vosotros tenéis que dar cuenta en el momento de vuestra desencarnación, de cada minuto de esta vida tan dura, como decís, que os ha tocado en el presente; pero sois no sólo autores sino actores en la gran convulsión que asola a vuestro mundo, esa gran convulsión que traerá, después, todos los bienes que hemos pedido y que deseamos tanto para esta amada Tierra.

¡Sed valientes! No desmayéis; id siempre, como os digo, de cara al sol, de frente al infinito, siguiendo vuestro camino, sin fijaros en los pequeños guijarros que hieren vuestras plantas.

¡Adelante, hermanos míos! Valientes, como siempre, que ya sabéis que encima de vosotros hay un Universo y hay un Padre Creador que os ama mucho porque todo Él es amor, como es el Universo.

Joaquín Trincado.