Joaquín Trincado
Viernes 19 de Enero de 1940
Médium Margarita - Posesión

Soy yo, vuestro Maestro, que no ha esperado permiso para presentarse aquí desde hace mucho tiempo. Vuestro Maestro que no ha descansado, como se ha pretendido. Vuestro Maestro que, autorizado por la Ley, ha venido aquí en los momentos oportunos, sin predilecciones ni fruslerías, pues los que tenéis criterio, los que habéis estudiado, los espiritistas racionalistas, habéis estudiado también todas mis palabras, habéis estado presentes en todos mis actos y habéis dado fe de mi "santo y seña" porque yo soy el único capaz de hacer los comentarios que he hecho sobre una obra trascendental: el Código de Amor.

Soy yo, que me presentaré aquí y en todas partes, como lo he hecho ya, como os he explicado últimamente en uno de los Consejos; yo, que no hago obra de palabra, como se dice, que hago obra de verdad, que he venido a encender la hoguera que aquí estaba a punto de extinguirse; que he venido a traer la palabra que salva una situación, que resuelve un problema, que descubre un enigma.

He venido porque en la Cátedra Central se me negó la entrada.

Por razones que ya os he explicado, he venido y vendré entre vosotros, que tanto me amáis, sin predilección, pero os anuncié que sería esta la cátedra escogida por mi porque era aquí donde había menos prejuicio, menos fanatismo y menos apasionamiento y porque era ésta la Cátedra señalada por el detractor para que fuera interpretada en la Cátedra Central. Se necesitaba el equilibrio en la balanza y he venido aquí a hacer peso en el platillo, de vuestro lado.

¿Quién me puede negar? ¿Quién puede dudar que he sido yo el que vino entre vosotros, familiarizado ya, unificado con esta médium en la que he encontrado gran afinidad y cada día mayor facilidad para mis comunicaciones?

Soy yo, el fundador de esta Escuela, que he venido a esta humilde Cátedra y seguiré viniendo y, como os dije últimamente, seré como el agua subterránea a la que se le niega una salida -la que era más accesible- pero así, como el agua, con paciencia, con esa fuerza, taladrando hasta la roca, gota a gota abriré nuevo camino y brotarán nuevos manantiales en donde el terreno sea propicio y allí estará vuestro Maestro... Siempre con vosotros, como he estado hasta aquí.

Joaquín Trincado.