José de Arimatea
Viernes 5 de diciembre de 1941
Medium Margarita-Posesión

José con vosotros:

Loa hombres están locos, se oye decir por todas partes.

Si pudierais presenciar desde el espacio lo horrendo de la contienda europea, os quedaríais pasmados y vosotros mismos diríais también que es una locura, una fiebre de exterminio, de asesinato, de venganza la que invade a todos.

Las fábricas que antes proveían de telas y de objetos útiles para la vida del hombre, están convertidos hoy en grandes laboratorios y medios para destruirse unos a otros. Es infinito el número de ellas.

Los campos, fértiles, hermosos antes, son ahora inmensos eriales cubiertos de cadáveres.

¡Cuánto dinero se gasta! ¡Cuánto dinero se va al fondo de los mares! Por eso la mayoría de los hombres están perplejos: ¿Cómo es posible que haya un Dios que permita tanta injusticia? Por eso todas las religiones se ven sorprendidas porque sus mismos adeptos les preguntan: ¿Por qué sucede esto? y no hay quien lo pueda contestar. Todas están consternadas, pero todas están llenas de dudas, a ninguna llega la luz, ninguna sabe el porqué de este gran caos que es ahora parte de la tierra.

¿Podéis calcular los millones de pesos vuestros que cuesta cada uno de esos acorazados que se van al fondo de los mares?

¿Podéis calcular lo que cuestan las granadas con que se bombardean las ciudades?

¿Podéis calcular lo que cuesta el derrumbamiento e incendio de los grandes edificios, de ciudades enteras?

Hermanos míos: vosotros sabéis el porqué: la hora de la justicia es llegada y el oro, guardado celosamente por las naciones, ese oro que debía de correr libremente para alivio de tantos miserables, ese oro guardado con avaricia, está ahora empleándose en armamentos de guerra, está ahora echándose al fondo de los mares, está derramándose de manera infecunda, porque a nadie beneficia. Destrucción, perjuicio, desgracia, muerte, esto es lo que ha traído la avaricia, esto es lo que ha traído el egoísmo, esto es lo que ha traído la ambición humana.

¿Por qué no han creído los hombres, por qué no han querido comprender que no era ese el camino para llegar a la fraternidad universal?

¿Por qué han necesitado de esta ola de violencia? ¿Por qué han necesitado del azote de la Justicia, que tendrá que llegar?

¿Por qué ir por esos caminos ensangrentados cuando se os ofrecían otros senderos perfumados y floridos?

Es muy triste para nosotros que vemos esta gran catástrofe desde arriba, estos momentos terribles por que atraviesa vuestra tierra donde la sangre corre, tal parece que infecundamente, pero no, hermanos míos; la Justicia no se equivoca, pero tampoco se burla: todo lo que está pasando, todo lo que está sucediendo, que tiene consternados a vuestros filósofos, sacerdotes y a los que se dicen sabios, tiene un "porqué" y vosotros lo sabéis.

Es muy duro; ya se os ha dicho: se oirá el rechinar de dientes... pero no lo quisieron comprender los hombres y ahora, no es tarde, pero ya queda poco tiempo y la justicia obra con rigor.

Ayudad vosotros con vuestro pensamiento a tantos hermanos que sucumben en la lucha y a tantos otros que en los campos de batalla yacen heridos, presas de dolores terribles y a los más miserables aún, a aquellos que todavía tienen su corazón lleno de odio y que no tienen más delirio que matar... matar y matar a sus hermanos. Esos son aún más necesitados de vuestros pensamientos de amor, de vuestros pensamientos de alivio, de vuestros pensamientos de ternura para ellos, de fuerza, de ayuda.

Pedid que la justicia obre con todos, pero pedid, hasta donde sea posible, pan y abrigo para los que necesitan, fuerza para los débiles y luz, mucha luz, para los que todavía no tienen. Fuerza para todos, y para vosotros la pido también, ya que tenéis una contienda doméstica, pudiéramos llamar, ya que hasta vosotros, en una forma espiritual, ha llegado también esa avalancha de odios, de represalias, pero pedid justicia y la justicia será hecha.

Que la paz y el amor del Padre sean con todos y que vosotros recibáis la fuerza que necesitéis para sostener también esta contienda espiritual que tanto os agobia pero de la que saldréis victoriosos.

JOSE DE ARIMATEA.

José de Arimatea
Viernes 19 de diciembre de 1941
Medium Margarita-Posesión

José con vosotros:

El espíritu elevado vive siempre de fiesta. El espíritu mezquino necesita de la fiesta mundana, del ruido, de la algarabía, de las bebidas embriagantes, de las comidas opíparas, de los goces en que participan sólo los sentidos materiales.

Cuantas veces, después de una de esas fiestas de mucho gasto y de mucho ruido, muy concurridas, muy elegantes, a las que todos habéis asistido alguna vez, os sentís cansados, tristes y aún en medio de la fiesta os preguntáis: ¿Pero yo he venido a divertirme aquí? Casi todos los concurrentes se hacen esa pregunta porque la mayoría no se divierte. Llevan el anhelo de distracción, de olvido de las fatigas de la vida diaria y beben y comen y escandalizan y se hartan de los placeres mundanos, pero después sus cuerpos se enferman, sus mentes están calenturientas y el espíritu está triste y recogido. ¿A esto llamáis “fiesta” los hombres?

La fiesta sencilla del hogar deja mejores recuerdos; la fiesta de familia, la fiesta de amigos, la fiesta de hermanos, como vosotros, que comenzáis a saber divertiros ya en vuestros paseos campestres, en vuestras fiestas sencillas de aquí de la Cátedra, donde cada quién, sin deseo de vanagloria, sin la mira de sobresalir de los demás, hace algo para divertir a los hermanos presentes y reina un júbilo cordial y sincero que pocas veces puede verse en las fiestas mundanas.

Pero hay todavía otra fiesta superior: la fiesta del espíritu.

Cuántas veces, dejando clara y limpia vuestra mente, vuestro espíritu se regocija con pensamientos agradables.

En cuantas ocasiones estáis pensando en ayudar a tal o cual hermano y al ver el resultado de aquella vuestra dádiva, de aquella vuestra colaboración para aliviar las penas de un hermano, vuestro espíritu se regocija grandemente, tanto, que las lágrimas acuden a vuestros ojos emanadas del corazón.

Cuántas veces, a solas, en el recogimiento de vuestra alcoba, concentrados en vosotros mismos, habéis sentido algo inexplicable, la aproximación de fluidos conocidos de los seres amados, encarnados o desencarnados, que se acercan a vosotros y os dan el ósculo de paz. Sentís que el amor os inunda y entonces, cómo se regocija vuestro espíritu.

Otras ocasiones, al mirar una puesta de sol, al observar una bella flor, al contemplar la hermosura de la naturaleza, en que se retrata la grandeza del Creador, cómo se regocija vuestro espíritu.

Cuántas fiestas tenéis; pero estas son las fiestas supremas: las fiestas del espíritu.

No encontráis placer en las fiestas mundanas donde se gasta dinero y se derrochan las fuerzas de la materia y de la mente porque se hace un esfuerzo. Gastáis lo que necesitáis para vuestras necesidades apremiantes, oís murmuraciones y críticas amargas sobre los que están presentes, que todos son hermanos, pero que allí hacen alarde de gran hipocresía: se alaban enfrente y se critican por detrás. Cuántas veces la mayoría sale disgustada de una de estas fiestas. Qué pocas son aquellas en que reina la verdadera alegría, la alegría sana del espíritu. A falta de ella, se recurre a las bebidas embriagantes “para que haya alegría”, dicen y ¿qué hay entonces? Todo es falso porque el hombre cuando bebe, pierde el control de sí mismo y entonces los espíritus negros, los hermanos pequeños, toman posesión de él y cuántos desatinos, cuántas cosas tristes se cometen por aquel individuo que en su estado normal es completamente diferente.

¿Hasta cuándo van a reconocer los hombres que no es allí donde se encuentra el verdadero placer, que no es allí donde es espíritu se satisface?

Divertiros sencillamente. Estáis en una época en que todos derrochan, en que todos tiran su dinero y su salud; después vendrán las consecuencias. Mientras más atrasada es la gente, necesita más ruido y más festín; pero estos festines ruidosos, escandalosos, no producen la alegría que debe buscar el espíritu refinado, el espíritu progresado.

Recreaos en las buenas obras, que son una fiesta para vuestro espíritu: haber ayudado a un hermano, haber comprendido algo que no había llegado a vuestra mente, haber recibido una intuición dulce y haber colaborado en la gran obra universal, de cualquier manera que esté a vuestro alcance, que es esta la verdadera fiesta del espíritu, que es así como recibe las satisfacciones ganadas por sus obras, por sus trabajos, por su colaboración en la divulgación de las doctrinas de amor que aquí se os dan. Que el Padre os bendiga.

JOSE DE ARIMATEA.

Tasen-Timón
Viernes 26 de Diciembre de 1941
Médium Margarita-Posesión

Os saludo en amor:

En los mundos superiores al vuestro no hay nada oculto; las casas son transparentes, los pensamientos también. Con pocos sonidos los hombres expresan sus deseos, sus opiniones, se entienden unos a otros fácilmente porque, la transmisión del pensamiento es fácil.

El ojo de la sabiduría suprema, el ojo de la Justicia lo ve todo.

En vuestra tierra la mayoría de los hombres miente, oculta su pensamiento, sus intuiciones, sus tesoros, sus ambiciones; vive siempre envuelta en una coraza dentro de la cual está su verdadero “yo”; pero no lo deja asomarse, no permite que los demás lo conozcan; pero los momentos son llegados para la tierra y la verdad debe reinar en ella, por eso estáis viendo que los crímenes cometidos hace siglos se van descubriendo, tesoros escondidos van saliendo a la luz y a pesar de que los Gobiernos mienten tanto, por algún detalle insignificante se sabe la verdad, aunque sea después de tiempo, porque son los momentos en que nada queda escondido, en que nada queda en la sombra.

Muchos creen que lo que piensan es para ellos solos: nadie va a conocer aquellos pensamientos, a nadie van a transmitir esas ideas; pero no saben que ese ojo supremo lo ve todo y que los espíritus más progresados lo ven todo también, que no hay nada que no quede registrado y el más insignificante de los pensamientos no se pierde porque queda en el éter, como queda todo.

Los que se esconden para algo, los que ocultan lo que debería ser para todos, no saben que están descubiertos y que los de arriba los vemos y compadecemos a aquellos que no obran en verdad.

Para los espíritus progresados no hay paredes ni hay techos y el cerebro del hombre queda descubierto como si fuera de cristal.

Pero no creáis que al desencarnar todos los espíritus tienen esa facultad, no; según su progreso es la videncia que tiene el desencarnado. Hay muchos que apenas pueden elevarse sobre vuestra tierra y no ven lo que no les es permitido; solamente ven y entienden lo que su progreso les permite y vuelven a la tierra con pocos recuerdos, aunque sí se les deja recordad su vida pasada y, algunas veces, muchas de sus otras vidas, para que mediten y estudien y vuelvan a encarnar pidiendo a la Ley venir a la tierra, o a los mundos que les corresponda, a deshacer lo mal hecho y a trabajar en bien del progreso; pero todo es relativo porque estamos en distinto grado de progreso.

Muchos creen que al desencarnar un hermano se eleva fácilmente y todo lo comprende y todo lo ve; no, según el grado de progreso así es su elevación y así es su videncia y su comprensión. Por eso os veis molestados por tantos hermanos atrasados que pululan en el espacio muy cerca de los encarnados, sin darse cuenta aún de su estado pretenden convivir con ellos, quieren que se les atienda, que se les escuche, que se les vea y es por eso que hay tantos fenómenos que pueden presenciar y de los que se dan cuenta hasta aquellos que no tienen facultades muy desarrolladas.

El espíritu progresado, cuando deja su materia y se da cuenta de su nuevo estado, no molesta, instruye, aconseja, protege.

El espíritu mezquino es el que os acabo de decir antes.

Para nosotros vuestras casas son transparentes y así son vuestros cuerpos también; nos damos cuenta exacta de cómo trabaja vuestro organismo, de cómo pensáis y de cómo obráis.

Si todos supieran esto, ya no mentirían porque comprenderían que esas mentiras no son más que para ellos.

Todo es falso, todo es mentira, pero la tierra entra ya al período de luz y no quedará nada oculto porque es el tiempo en que debe brillar en pleno la verdad. Por eso todas esas tradiciones religiosas, familiares y patrióticas van perdiendo valor. Los niños de hoy no pueden ya creer lo que creísteis vosotros cuando lo erais.

Vais al progreso rápidamente; la convulsión es brusca porque así tiene que ser: la Justicia obra en rigor.

Que no os sorprenda nada de lo que pase; que viváis vosotros, más conscientes, tranquilos y serenos. Que viváis en la verdad, como no viven los otros, pero que esas vidas vuestras en todas sus obras, en todos sus ideales, en todos sus pensamientos sean claras y hermosas porque, como ya os he dicho, no se pierde nada en el éter, todo queda en vuestro archivo universal.

Acordaos siempre que el ojo supremo lo ve todo, que la Justicia lo pesa todo y que después, por las leyes de la igualdad y de la compensación, reina el verdadero equilibrio.

Os saluda en amor

TASEN o TIMON

Jesús de Nazareth
Viernes 24 de octubre de 1941
Médium A. T. M.-Escritura

Que la paz de Eloí os ilumine, mis queridos hermanos.

Hoy me encuentro en esta Cátedra del Padre, encargado de principiar una serie de comunicaciones y enseñanzas que debo transmitir a estos hermanos.

En primer lugar hermanos, doy una mirada hacia lo pasado en nuestra querida Escuela y comparo los adelantos de ayer con los de hoy, que con los años que tiene de fundada, había de llegar a ser la fuente general donde libara su luz y el amor esta humanidad terrícola, díscola, ambiciosa, materialista, que sólo ve lo que entra al bolsillo en forma de pago.

Pero repetiré la frase: “No solo de pan vive el hombre”… y seguiremos adelante con los que de verdad nos sigan y nos oigan.

Tenemos urgente necesidad de comunicarnos para darles nuestras instrucciones, nuestros consejos y nuestras advertencias; ¿Por qué a los señores descontentos no les plazca oírnos no las vamos a dar? Eso sería desidia o cobardía. No, seguiremos haciendo a un lado los tardos y faltosos y continuaremos adelante los convictos.

En esta noche solo les traigo unas palabras de aliento y un pensamiento de amor. -Con nosotros hay muchos miles de espíritus que buscando la luz llegaron a esta aula y en ella la encontraron. Hoy ellos os rodean, os defienden y os ayudan a realizar lo que es necesario para el mejor entendimiento y la más recta marcha de la Escuela en esta amada Cátedra.

Recibid de Eloí la bendición que en todo momento será efluvios de amor los que emitiréis, para de ese modo realizar la obra que nos proponemos que es de justicia y de amor, con lo que demostramos el progreso de nuestro espíritu y cumplimos el mandato de unidos ir siempre más allá.

JESUS DE NAZARETH