Mercedes Riglos.
Domingo 19 de Diciembre de 1937.
Médium Clotilde Muñoz.
Taq. Ma. Isabel Tamayo

Salud, Paz y Amor mis queridos hermanos: La paz sea entre vosotros y todos unidos sigamos luchando por una causa justa. En justicia, la Ley todo lo coloca en su sitio y aquí nos tenéis a todos en materia sosteniendo lo que una vez por casualidad aprendimos.

Os debe extrañar oír decir, que alguna vez por casualidad aprendimos, y es cierto, así lo siento.

En mi camino, o en mi misión, mis queridos hermanos, se me ajusta a la Ley y se me hace sostener el estandarte de la Escuela a pesar de mi resistencia. Y así estoy... y así estoy dispuesta a seguir.

Necesito de los hombres y los hombres necesitan de la Escuela y la Escuela tiene que dar voces hasta llegar al último rincón de la Tierra y cumplir a pesar de los pesares. Es difícil llegar al punto exacto donde coloca el Padre a cada quien para el cumplimiento de sus deberes, es difícil y quizá ninguno podamos llegar. Habrá alguno que otro que sacrificándolo todo y desafiando a la humanidad entera, se abra paso, mis queridos hermanos y llegue al punto solicitado por su propio espíritu, porque su espíritu domina la mayoría de las potencias y su materia es dócil y obedece.

Pero hay materias rebeldes y la mía no se como ni en que lugar colocarla, pero sí os se decir, que más de una vez he protestado y más de una vez me he resistido a sacar en hombros a la Escuela.

El peso es demasiado y unidas las fuerzas, no son pocas, pero mi voluntad flaquea ante las vicisitudes de la vida, ante la resistencia de los hombres, ante la negación de los mismos hombres, negándose a sí mismos, sin comprenderse.

¡Oh! pero que digo, si yo misma que dentro de mí está la Escuela, he podido oponer resistencia... ¿qué podemos esperar de los demás?

No creáis que vengo sólo a haceros creerme convicta. No, no quiero hacer esto. Lo único que pasa es que vengo a dar una cátedra de amor y una invitación a seguir adelante con todo nuestro esfuerzo. No importa que el conglomerado de hombres sea mayor que nuestro grupo; si la fuerza está en nosotros, sigamos adelante a pesar de lo que nos estorbe.

Yo siento que cada día me asista... ¿la lucha?... es fácil que no sea eso, pero me asusta cumplimentar a la humanidad en su estado actual, para no alcanzar casi nada. Aun con los hombres conscientes se tropieza y aún con los más conscientes se cae, porque a veces son los mayores estorbos que se encuentran. No obstante, el recuerdo del Maestro me alienta a seguir de frente. He prometido hacerlo, probablemente mi espíritu ha jurado... Pero, con todo, mi materia se opone a ser toda sacrificio. Pero estoy dispuesta a hacerlo ¡qué más da! si los hombres de la Tierra me solicitan, si doy utilidad a los mismos, si mi deber es sacrificarme. No haré lo mismo que el Maestro, es probable que no esté tan dispuesta como él, pero sí haré todo lo posible por llegar a alcanzar el cumplimiento del deber a que se me obliga.

No tiene remedio, debe ser mayor el sacrificio que mis fuerzas y haré un esfuerzo más por nivelar mi carga.

Yo os lo vengo a decir, mis queridos hermanos, porque siento la necesidad de hablar a los hombres, aun cuando en materia me es un poco difícil, porque es mucho lo que hay que atender. Pero de vez en cuando mi espíritu se emancipa y llega a reflejar en la materia aquello que necesita para sobrellevar mejor esta lucha.

No he podido conquistar aquella inspiración que ante mis ojos lleve el convencimiento, porque no me convence la ilusión, porque no me convence aquella vaga esperanza. Todavía es necesario mostrar y sentir palpable en la vida material lo que necesita el hombre y lo que se le puede dar. No podemos ser todo amor, porque el amor se desvanece y parece que se pierde en lo infinito, y necesitamos de algo material. No siempre, pero de vez en cuando, tenerme entre nosotros.

Mercedes Riglos.

Garantizo la autenticidad de esta comunicación, Yo: Jaime Schlittler.