Joaquín Trincado.
Viernes 23 de mayo de 1941.
Médium Margarita - Posesión

Buenos días:

El valor es característico de los espíritus grandes; el valor razonado, no el valor temerario.

Por ese valor razonado han logrado los hombres hacer grandes descubrimientos que benefician a la humanidad.

Los grandes pensadores, los grandes filósofos, los grandes idealistas; aquellos que han implantado nuevas doctrinas, nuevas filosofías; aquellos que han conducido a las masas con otros ideales, han necesitado y han dado pruebas de un valor razonado.

El hombre débil y pusilánime o es víctima de una materia enfermiza o es víctima de malas influencias. El que siente temor, el que siente incertidumbre es sujeto de asechanzas de los enemigos; por eso para vosotros pido el valor de la fe razonada, el valor que da la seguridad de obrar rectamente, el valor que dignifica, el valor que se necesita para la conquista de todo lo bueno, de todo lo grande, de todo lo noble.

¡Cuántos ideales se ahogan en un espíritu pusilánime! ¡Cuántas buenas obras no se realizan por el temor al fracaso! Cuántos triunfos se opacan por la pusilanimidad de los hombres que no creen en ellos y vosotros, que muchas veces sentís temor, que muchas veces sentís miedo ¿por qué no os acordáis que no estáis solos? Esas ideas grandes, luminosas, esos deseos ardientes que sentís de obrar están inspirados por hermanos protectores que os llevarán al triunfo.

¿Por qué sobrecogeros de temor cuando os amenaza un fracaso material, cuando os veis víctimas de alguna enfermedad?

A vosotros, que habéis estudiado, no os toca sentir miedo de nada ni temor de nadie.

Sed valientes, pero tened el valor que os da la razón; tened el valor que da la seguridad de que vais tras un ideal. Tened el valor que necesitáis para ser los paladines de estas ideas, de estas doctrinas que aquí aprendéis. Comunicad a los demás las hermosas enseñanzas que se os dan. Es tiempo ya, hermanos, de que obréis con más valor; no estéis siempre timoratos del que esté enfrente, de aquel con quien habláis y limitáis la exposición de vuestras ideas.

Yo no pretendo ni os aconsejaría que anduvierais gritando a grandes voces cuál es vuestro modo de pensar; pero aprovechad el momento aquel que parece una circunstancia que se os presenta para exponerlas y para enseñar al que se cruce con vosotros, para divulgar las grandes verdades, para comunicar a todos que no hay que temer, que el temor no existe más que en los espíritus atrasados.

Valor necesitáis; pero el valor que debéis tener vosotros que estudiáis, que sabéis y que deseáis aprender y ayudar a los demás.

Valor para todo, hermanos míos y que no os haga su presa el detractor infundiéndoos un temor que no debéis sentir.

Seguid luchando, seguid estudiando y trabajando con ánimo, con valor.

Valientes soldados se necesitan para la Gran Causa del Amor.

Sed vosotros dignos del lugar que ocupáis ya; del galardón que habéis ganado con vuestros estudios y así vuestra Escuela, mi amada Escuela, llegará al lugar que le corresponde; ser el Templo del saber y del amor que unirá a todos.

Vuestro Maestro.

Joaquín Trincado.