Joaquín Trincado
Viernes 7 de Febrero de 1941
Médium Margarita - Posesión

Buenos días:

¡Qué fácilmente os dejáis dominar por las ideas ajenas! Aún no sabéis distinguir el prejuicio de la intuición y de vuestro propio pensamiento creador.

¡Cuántas veces estáis resueltos a hacer una cosa, a seguir un camino y una palabra de un amigo os hace cambiar de ruta y de acción!

¡Cuántas veces el recuerdo -que parecía estar dormido- de algo que oísteis hace muchos años, se aviva de pronto y os da otra opinión completamente distinta de la que teníais en un momento dado, y cuántas veces, creyendo que es un pensamiento propio, sois víctimas de una intuición muchas veces dada por un hermano pequeño!

Tened cautela, sed precavidos y aprended a distinguir porque muy fácilmente se confunden los prejuicios, las intuiciones, con los pensamientos propios.

Cuando se ha estudiado -a vosotros os digo, estudiantes de la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal- tenéis ya razón para ser dueños de vuestras propias ideas. No os dejéis dominar por la opinión de otro hermano que no tiene la misma preparación que habéis tenido vosotros. No es posible que se opine sobre algo que no se ha pasado y es por esto que los dirigentes de los gobiernos los dirigentes de las Sociedades de distinta índole, no pueden comprender las necesidades de los que están bajo sus órdenes, porque no han sufrido las mismas privaciones, no han encontrado las mismas dificultades, no han carecido de lo que ha carecido aquel que ha sido víctima del hambre, de la enfermedad o de la injusticia.

¡Cuánto podría lograrse para el progreso de la humanidad si supieran ya los hombres distinguir, si supieran hacerse fuertes y no ser víctimas de una intuición torcida o de una opinión falsa!

Para nadie es tan peligroso esto como para un médium en práctica. ¡Cuántas veces, al llegar a su Cátedra, oye una opinión y esta opinión se anida en su mente y llegado el momento del trance, aquella opinión se da como propia o se da como intuición y esto puede dar lugar a una comunicación falsa!

Os quiero advertir todo esto para que no seáis víctimas de lo que sucede a cada momento: ¡Cuántas de las leyes que se han dictado en todos los países obedecen a una palabra dicha en el momento en que el Gobernante tenía su pensamiento en otro rumbo! ¡Cuántas veces los grandes acontecimientos de la humanidad han obedecido a un pensamiento falso que se cree propio!

Sed dueños de vuestros pensamientos. Vosotros, que sabéis concentraros, estad siempre dispuestos a recibir las intuiciones; pero aún estas mismas intuiciones sabedlas distinguir, porque podríais ser instrumentos del detractor que no pierde un minuto, que no pierde oportunidad para dañarnos; y a vosotros, los médiums, que tenéis tanta responsabilidad, os hago ver la necesidad que tenéis de estudiaros a vosotros mismos para no dejaros dominar por ideas extrañas, de no dejaros dominar, tampoco, por las ideas vuestras que queréis dar como intuiciones de los hermanos del espacio.

Estad alertas que en estos momentos el enemigo no descansa.

Que vuestras palabras sean pesadas; que vuestras palabras, antes de salir por vuestra boca, pasen por vuestro cerebro y vuestra razón las autorice a divulgarse porque todo lo que se dice se aprovecha o es perjuicio para todos los hermanos. Pesad vuestras palabras, analizad las ideas que recibís y, sobre todo, no emitáis vuestras propias ideas sin estar antes seguros de que son vuestras o de que son intuiciones que se os han dado en un buen momento.

Combatid los prejuicios... ¡son tan fuertes en vuestro espíritu..! Tenéis prejuicios de muchos siglos atrás; esos prejuicios duermen en vosotros y, como ya os digo, despiertan en el momento en que sucede algo que los recuerda, e inconscientemente se os pone una venda en vuestros ojos, se os obscurece la mente y vuelve a brillar aquella idea, aquel sentimiento, aquel recuerdo de un prejuicio muy añejo, pero también muy perjudicial.

Estad alertas y obrad por vosotros mismos. Vosotros, que sabéis concentraros, llamad en vuestro auxilio a los que tanto os amamos. Vosotros que estáis conscientes y ciertos de la comunicación de los espíritus desencarnados, pedid siempre la ayuda y se os dará; pedid siempre que se os de la seguridad de que las ideas que recibís son vuestras o son intuidas por vuestros guías o protectores; pero nunca obréis sin haber pensado, sin haberos concentrado para recibir la luz que da la seguridad que nosotros, que os amamos tanto, estamos dispuestos siempre a daros.

Que recibáis la ayuda del Padre, que recibáis la ayuda de vuestros guías y que vuestros espíritus sepan seguir de frente quitando los obstáculos, quitando las dificultades que el detractor a cada paso os acumula.

Joaquín Trincado.