Salem Ati.
Viernes 27 de Diciembre de 1940
Médium Margarita - Posesión.

Os saluda un hermano encarnado aún en la lejana India:

Entre vosotros consciente; entre vosotros atraído por vuestra fuerza; entre vosotros porque soy de los vuestros.

Nuestras filosofías difieren en algo; vamos por caminos diferentes, a un mismo fin; pero como se que me comprenderéis, quiero deciros unas palabras sobre un asunto del que habéis oído mucho, pero del que no poseéis todavía el secreto: la concentración del pensamiento.

Los indios tenemos sobre vosotros superioridad en eso; hemos dominado nuestras materias y, mandando nuestro pensamiento, no sentimos hambre ni frío ni calor ni dolores físicos.

Vosotros podéis lograrlo también si practicáis todos los días; antes de levantaros, en la mañana, en vuestros lechos aún, podríais hacer una pequeña concentración y poneros en estado cataléptico y mandaros a vosotros mismos no sentir nada que afecte vuestra materia y dejar libre vuestro pensamiento y trabajar con vuestro cerebro para que sea suficientemente fuerte para elevarse y así vuestro espíritu abandonará la materia y, poco a poco, irá a donde vosotros queráis.

Muchos de vosotros ni siquiera podéis contener la tos, ni siquiera podéis soportar el frío. Estáis aquí en un ambiente en que no debe sentirse, en que el calor del amor os debe invadir y así, al hacer la concentración de apertura de los trabajos, debéis mandar a vuestras materias que no sientan nada que las altere, nada que desvíe vuestros pensamientos; pero todavía no sabéis concentraros debidamente y los problemas domésticos y callejeros os preocupan, y los enemigos del espacio vienen a vosotros y os hacen recordar pequeñas cosas en que ni siquiera habíais pensado. 

Si vosotros quisierais, si fuerais suficientemente fuertes, dominaríais hasta los ruidos callejeros, porque aunque esos ruidos se produzcan, vosotros no los oiríais y no se alteraría así ni la quietud ni la paz de este recinto.

Habituados a concentrarse, hermanos míos, en la India es muy común que un hermano se concentre y, haciendo un ensayo de poder sobre sí mismo, dure días y noches sin comer ni beber, y su cuerpo no lo resiente; después, a su propio deseo, vuelve a sentir necesidad y se alimenta y bebe agua y su cuerpo no ha resentido nada.

Ya sabéis cómo manejamos la catalepsia; ya sabéis lo que hacen los faquires que admiráis en espectáculos; y si bajo un punto de vista material como es aquel del que se exhibe, puede lograr tanto, bajo un punto de vista espiritual y con una mira filosófica, con un deseo de perfeccionamiento, de adelanto, de progreso, ¿cuánta más se podría lograr?

Nuestra raza es muy vieja. Amamos tanto a nuestra patria, que a muchos de nosotros se nos permite encarnar y encarnar muchas veces en la India porque es el pueblo de los hermanos sabios, de los hermanos adelantados cuyo progreso os alcanza ya.

No creáis que hablo con vanidad; estoy aquí porque me siento de los vuestros, porque he querido venir a daros, si no un consejo, porque no lo necesitáis, sí haceros una sugestión, haceros una demostración de lo que puede lograrse con el pensamiento; ya habéis visto cómo, de los que estabais tosiendo, no lo habéis vuelto a hacer.

Mi influencia es poderosa y está sobre vosotros, hermanos míos.

Demostrad que en estos momentos estáis unificados; que sois fuertes, porque la unión es la fuerza.

Vivid espiritualmente y descansarán vuestras materias.

Que el Padre os ayude y progreséis y vayáis siempre más allá.

Salem Ati.

Abali Tusere.
Viernes 27 de Diciembre de 1940
Médium Margarita - Posesión.

El Creador sea loado.

El protector de uno de vosotros, también indio, desencarnado, viene esta noche a platicaros.

Alcancé una larga vida, muy larga, increíble en vuestro continente.

Mi materia fue sana y fuerte, no robusta porque nuestra raza no es robusta. Bien musculado y bien constituido, pude lograr una vida sana y satisfactoria porque mi materia no adoleció de los dolores y enfermedades que generalmente afligen a los occidentales.

Si el hermano anterior os ha hecho sugestiones sobre la concentración del pensamiento, yo quiero hablaros sobre la profilaxis de la vida, sobre la higiene, sobre la alimentación.

Vuestro pueblo, llamado a ser un gran pueblo de la tierra porque habitáis un país nuevo al que vendrán espíritus grandes deseosos de desarrollar altas misiones, es país que pudiéramos llamar virgen, porque está inexplotado, porque todavía ni vosotros, sus hijos, conocéis las riquezas que tenéis, cuánto podríais hacer si os sujetarais a unas cuantas reglas sobre higiene y alimentación.

Os alimentáis demasiado y de una manera indebida; abusáis de la carne -que los indos no tomamos-; descuidáis las harinas, las féculas y tenéis tan ricas frutas en este país tan hermoso; pero no tomáis de ellas la cantidad suficiente; no sabéis elegirlas ni combinarlas.

Tenéis un tesoro en esas naranjas que os dan salud, que os dan fuerza, que purifican vuestras materias y que contienen lo que ahora llamáis "vitaminas" que no son más que los elementos que tienen vuestros órganos gastados por la vida inadecuada que lleváis.

Naranjas, limones, esa riquísima fruta que tenéis que se llama plátano, que contiene tantos elementos que pueden daros un gran vigor; solamente con estas frutas podríais vivir porque en esas dos o tres que os he enumerado encontráis casi todos los elementos que necesita el cuerpo humano para su desarrollo y sostenimiento.

Las abluciones matinales en agua fresca, en agua clara. ¡Cuánta agua se ve en vuestro país y qué pura y qué buena es! Bebed mucha, hermanos míos; preferidla a todos los líquidos. Las bebidas irritantes sólo os perjudican; las comidas condimentadas atrofian vuestros sentidos y es por esto que vuestras materias no pueden depurarse como debieran; es por eso que no escucháis, que no veis, que vuestras facultades no se desarrollan, aunque las lleváis latentes.

No sabéis dormir, porque no adoptáis la postura conveniente: dormid siempre boca arriba, cerrando vuestra boca, en habitaciones ventiladas y no temáis que el aire de afuera os perjudique; nunca durmáis en cuartos encerrados; no os abriguéis demasiado porque así vuestros cuerpos se acostumbrarían y la presión de las ropas muy pesadas no facilita la circulación de vuestra sangre.

Haced ejercicio, procurad mover todos vuestros miembros para que las articulaciones estén suaves y frescas.

Comen a horas iguales; llevad rutina en vuestra alimentación; es decir, en vuestro tiempo. Preferid los alimentos sencillos; preferid las verduras, las frutas y las harinas.

Bebed mucha agua, dormid como os digo y veréis en qué poco tiempo lográis mucho alivio en vuestras enfermedades y mucho contento en vuestra vida, porque en un cuerpo sano el espíritu está alegre y está dispuesto a emprender nuevas luchas.

Una persona obesa, una persona cargada de substancias nocivas, está siempre adormilada; su cerebro está embotado, no puede tener fuerza de pensamiento.

Son muy ignorantes todavía, muy atrasados, aquellos que sólo piensan en comer y que han llegado al refinamiento, según creen.. el refinamiento para dar gusto a la materia pero no al espíritu...!

Acordaos que la materia debe ser digna del espíritu que encierra y para eso, a ese espíritu deben dársele facilidades; adoptando una alimentación y una vida capaz de daros el vigor necesario, viviréis largamente, como viví yo, como viven muchos en la India y deseando que mis palabras sean acogidas por vosotros y comprendidas, porque están dictadas por un deseo de ayuda, la ayuda que debemos darnos unos a otros.

Fui un médico en la India, pero fui un médico que no usó medicinas sino elementos naturales.

Que vuestras materias se purifiquen y se conserven lozanas para que alcancéis una larga vida. Ya sabéis que tendréis mayor fruto en una existencia larga porque desarrollaréis mayores empresas y obtendréis más hermosas conquistas.

Que el Creador os acoja y os bendiga.

Abali Tusere