Medianímicas

Cátedra Regional Mexicana "Unión Fraternal No. 2.
Director Suplente Jaime Schlittler.
Director Asesor Manuel D. García.
Secretario 1o. Gonzalo V. Trujillo.
Médium Clotilde Muñoz.
Taquígrafo M. I. Tamayo.

Joaquín el Abuelito.
Viernes 19 de Noviembre de 1937

Joaquín el Abuelito.
Continúa, mismo día.

Elizabeth.
Continúa, mismo día.

Joaquín Trincado.
Domingo 5 de Diciembre de 1937.

Salud, paz y amor para todos mis hermanos:

Aprovechando, mis queridos hermanos, vuestra presencia, el momento es oportuno y todos me vais a escuchar.

En esta fecha celebráis siempre, tiempo tras tiempo, con vuestra alegría, la época desde la cual vienen a nuestro mundo los misioneros. ¡Cuántas de las veces su llegada! ¡Cuántas de las veces su partida! Pero, en fin, es algo que se graba en vosotros y que tenéis presente como un recuerdo, pero al mismo tiempo emancipáis vuestros pensamientos, y vuestros Espíritus se agrandan por el júbilo, por la armonía conque estáis unidos, porque sólo así pueden uno de vosotros, comprendiéndose entre sí, unidos por los mismos ideales con el fin de celebrar una fiesta... y cuántos de vosotros no tenéis presente lo que se celebra ni lo que se conmemora; pero al fin, venís con la idea de que es una fiesta, que es algo que llena de gozo al alma y que con el júbilo que os entregáis en estos momentos a la expansión de vuestros Espíritus, encontráis la grandeza que vais buscando y que asimilaréis de tiempo en tiempo.

La Escuela no es un Centro Religioso ni amalgama de ninguna religión. ¡Sus ideales son tan grandes!, que es esos ideales se encierra la labor del mismo hombre. Entonces aprovecháis el momento para saber cuál es el principio y a qué venimos a la Escuela.

Entre vosotros hay hermanos conscientes que en sus principios tienen el fundamento de la verdad. ¿Que la expresan bien?, ¿que la expresan mal? ¡Pero su principio es la verdad! En aquella verdad encontraréis el reposo que necesitáis para vuestras almas, encontraréis la luz que necesitáis para vuestros Espíritus y los hombres serán más fuertes cada día. No nos podemos propasar a decir que la Escuela lleva en sí la libertad de los hombres. El hombre se hace libre por el saber, y si el principio del saber se encierra en qué sois vosotros mismos y cuáles son los fines que persigue el hombre sobre la Tierra, qué es lo que alimenta al Universo infinito y cómo se van formando los mundos y después de los mundos los planos y en conjunto el Universo entero... es un principio que para vosotros es una ciencia, es algo que se puede contar, pero no lo comprendéis. No lo comprendéis hoy, mis queridos hermanos; culpa no es vuestra que no le podáis dar definición y que las ideas parecen vagas y se contradicen con vuestros principios, porque vuestros principios no pueden ser mejores cuando la educación era mala. La educación bajo los temores del castigo o de la recompensa hueca, que ha venídose transmitiendo de tanto tiempo, es la causa de que cuántas de las veces tengáis qué rechazar, aun negando, lo que estáis viendo; pero que otra vez... pasado algún tiempo, mis queridos hermanos, recordaréis este mismo momento y veréis que este principio que apenas parece débil, que parece principiar sin fundamento, llegará a robustecer vuestras almas, a dar el principio como voz de la verdad que encierran nuestras Doctrinas, porque nuestra voz es algo que no puede llegar a los hombres con voz sonora de la materia, pero llegará con la voz del espíritu que es todo luz, la que deseo para todos los hombres de la Tierra.

La Escuela tiene Obras que abarcan la vida material y que dan a conocer al hombre el PRINCIPIO A SEGUIR y el proceso de la misma vida, llegando a comprender EN TODO y ANTE TODO, la vida material sobre la Tierra. No es ilusión, mis queridos hermanos; no es algo imaginario, no es algo que no pueda ser la verdead sobre todas las cosas, y si de ello queréis estar convencidos, ¡estudiad! Y aun los que ya han estudiado, deben repetir el estudio para que quede comprendido el principio de la Escuela.

He dicho que no está lejano el día en que podáis recordar estos momentos, en que con dificultad se viene a vosotros, pero que el amor se impone y nos hace llegar aunque sea en esta forma. Pero vuestra clara inteligencia llegará a despejarse y a recibir todo lo que necesitáis para traducirlo en acción, en algo que no puede dejar duda, porque si las frases dejan voces, los hechos deben dejar obras, y las obras hacen fe... Así vamos aprovechando el tiempo y decimos al hombre que no es mucho esperar para llegar al momento en que se pueda decir el hombre: "Soy libre, porque mi razón es bien ajustada y porque ella me ha hecho libre, y sobre todas las cosas el hombre vencerá".

Pero hay algo y aún mucho, y son los escollos que todavía existen en la Tierra, escollos y abismos muy grandes qué salvar y por desgracia... ¡el mismo hombre! ¡El mismo hombre tiene qué salvar esos abismos!, ya que él mismo ha encaminado a esta jornada a la humanidad, provocando y haciendo las demostraciones de la transformación. El hombre mismo tiene qué salvar lo que él mismo, por su empeño, ha hecho obra... Y cuando los tiempos se cumplen, no hay nada que estorbe al progreso, y estos tiempos se han cumplido y aquí se está efectuando el principio efectivo, algo verdadero. algo que os invita primeramente: ¡a amaros a vosotros mismos!; es el principio sano, es la base fundamental de todo lo creado.

El hombre que se ama, ama al hermano; el hombre que se comprende, comprende al hermano; el hombre que se estudia, puede recibir un estudio sobre un segundo, que él le dará luz y verdad sobre la misma vida. Entonces no habrá equivocaciones, entonces no habrá titubeos, entonces encontraréis lo que os debe guiar a la franca SABIDURÍA de la cual el PADRE a dotado a todos sus hijos. ¡Esto es la Escuela! Pero la Escuela es previsora, la Escuela necesita hombres que se sacrifiquen por una Causa, y ya he dicho: para que estos hombres lleguen a ser, necesitan principiar por sacrificarse a sí mismos. El principio está dado, las Leyes se han establecido para que todos podáis cumplir, y no hay quien se excuse.

Por todas partes, mis queridos hermanos, veis grupos y reuniones, porque ya el hombre está convencido de que solo, no es nada; que sólo la unión da la fuerza, que para ser fuertes debéis de formar grupos afines y las congregaciones deben ser de los AFINES. Es indudable que vosotros no sois todos de la misma idea, o más bien dicho: de la misma época, pero sí, con la misma idea vais buscando algo nuevo, algo mejor, y el momento es oportuno y ha llegado la última hora en que vosotros os debéis procurar la grandeza de vosotros mismos. Si hasta el momento no habéis podido concebir algo que os facilite mejores medios, debéis hacer un pequeño sacrificio, pero útil: debéis sacrificar parte de vuestro esfuerzo para constituir un beneficio mayor, no un beneficio personal, sino común, y la COMUNIDAD os dejará los beneficios mejores, la COMUNIDAD os dejará la satisfacción de haber cumplido a tiempo para mejores días, para un tiempo mejor también.

Por eso hemos dedicado este momento para dar a conocer a mis hermanos algo que no es nuevo, pues la idea está desde el principio de las Obras y desde el principio en que el hombre ha aparecido sobre la Tierra, ha visto la necesidad de cooperar el uno con el otro para ser fuerte. Pero ahora no sólo es la necesidad, hoy no sólo es el impulso del hombre de protegerse por sí mismo. Ahora es la razón que os indica que debéis hacer sacrificios para unir derechos, y si queréis disfrutar de esos derechos, es poco lo que se os pide: Primeramente, comprender lo que es la vida, lo que tiene en su principio y hacia dónde se encamina; lo que es el hombre, cuál es el fin que persigue, cuál es su principio, y después de haber comprendido esto, veréis que es el momento de iniciar, como os digo, no algo nuevo, pero sí algo útil para vosotros, la "AYUDA MUTUA" que se os tiene dicho, para beneficiarse, para protegerse y estar SIEMPRE ALERTAS contra el MAL TIEMPO.

El tiempo que ha transcurrido ha sido demasiado y sin embargo los beneficios son bien pocos y escasos, PORQUE OS HABÉIS MANEJADO SOLOS POR VUESTRA CUENTA.

Hoy os invita la Escuela a una vida mejor que va en principio que apenas empieza; es algo que si decís que sí no podéis verlo claro como la luz del Sol que nace, pero que no tardaréis mucho tiempo en verla REVIVIR por su transformación. Con un poco de sacrificio haréis grandes cosas, eso es indudable. La Escuela es grande, pero más grandes son los hombres y los hombres deben ser fuertes para que la Escuela nunca desmerezca y, por el contrario, sostenga sus Obras a la altura en que necesitan estar.

Si os procuráis ayudar los unos a los otros, es poco lo que dejaréis y mucho lo que tenéis qué recibir y lo que os promete por la grandeza de la misma Escuela. Tendréis vuestros conocimientos y entonces el hombre vendrá a la Escuela no solamente cuando tenga tiempo, sino que la necesidad lo hará hacer un impulso a su esfuerzo y acudir al llamado de las Cátedras, que no las comprendéis, y ¡cuántas veces venís y no sabéis a lo que habéis venido! Antes de estudiar la Escuela, estudiaos a vosotros mismos, comprended de lo que sois capaces, comprended hasta dónde alcanzan vuestras fuerzas y vuestra inteligencia en su desarrollo, para poder compenetrar las Obras de la Escuela y no os canséis de repetir una y más veces, hasta comprender lo primero, porque entonces no tendréis qué lamentar la pérdida de tiempo. El tiempo en sí no significa nada en comparación con lo que se adquiere por su beneficio propio. El hombre, después de haber recorrido todos los grados y comprenderse completamente con sabiduría, vale nada si no comprende y se entrega al estudio de la vida práctica, de algo que le llame la atención acerca de los hachos materiales.

No quiero cansar a mis hermanos; quiero invitarlos una vez más a COOPERAR LOS UNOS CON LOS OTROS para hacer de lo pequeño lo grande y que esa grandeza sea infinita, que nunca le veáis fin, que si vuestro esfuerzo es pequeño, lo que se va a principiar es LOGRADO EN COMUNIDAD que es gran amor... y por justicia se cumpla hasta el último de la jornada.

Seguid caminando... no os canséis y menos os fatiguéis con el estudio, que lo que juzgáis pequeño, puede ser más grande de lo que vosotros sois.

Que el Padre os de mayor lucidez para que lo que hoy no hayáis comprendido, llegue el momento propicio en que vosotros lo expliquéis con vuestra clara razón, porque os hable vuestra conciencia, siempre sabiendo que el estudio al fin será coronado con el éxito de la POTENCIA UNIDA.

JOAQUÍN TRINCADO.