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Autofónicas

sin nombre

E.- No todos han prevaricado de la Ley del Padre, aún hay justos en la Tierra.

M.- Comprendo por qué todavía hay mártires.

E.- Sí, los mártires del pensamiento, los que desean una humanidad mejor, más buena, más feliz, más amante, los que esperan el triunfo del bien, los que llaman a la justicia sin desear que sea hecha primero sobre los otros. Todavía hay justos en la Tierra y de ahí la desgracia, de ahí la larga agonía porque se cumplirá lo que se dijo: “no han de pagar justos por pecadores” bien que parezca que pagan aquellos por éstos. Mas es que se cumplirá todo cuanto está escrito y en el momento señalado; para ese momento es necesario que estén a la orden los que llaman de verdad a la justicia y que serán oídos, no lo dudéis, porque todo se cumple a la hora, al minuto y al segundo.

Inútil son todos los esfuerzos de los que han prevaricado y prevaricando van en contra de la ley; inútil todo cuanto hacen los malversores de los dones del Creador.

¡Oh cómo alzáis los brazos al cielo pidiendo que acabe el mal o lo malo que véis, como hace cada uno preces para que triunfe su bando, su deseo o su capricho. No os agitéis, pedid sólo a Eloí para que Justicia sea hecha cuanto antes. Sólo El sabe aplicarla porque El solo sabe quiénes están dentro de la Ley y quiénes la sienten dentro de sí.

Oíd hermanos, la hora se avecina aceleradamente; bien sabéis que los designios del Padre son Justicia, mas los hombres abusan de su libre albedrío haciendo la imagen de Luzbel frente a su Creador.

Conocen las profecías, tergiversadas o mistificadas, como hombres pueden hallar confusión, pero como espíritus no pueden alegar ni ignorancia ni equívoco ni desconocimiento de causa, ello es una agravante para todos en esta hora suprema, porque teníais las advertencias de lo que sucedería si no cumplíais con la Ley del Padre. El último aviso ha sido dado, las últimas advertencias os las trajo el misionero como también el medio de evitar los males, ya no hay prórroga y no lo ignoran los espíritus aberrados pero se obstinan en la idea de disfrutar un algo más en lo que han hurtado ya en los bienes espirituales patrimonios del Padre ya en los bienes morales de sus hermanos porque tentados han sido de avaricia, supremacía y predominio.

Avisos, consejos, advertencias, todo han sido dados en amor, porque nunca es tarde para detenerse aún en la pendiente puede hacerlo el que tiene voluntad, pero no hay, no hubo hombres de buena voluntad, pudieron más las pasiones, las promesas y los halagos de la concupiscencia que los plácidos bienes positivos y eternos en la heredad del Padre.

Mas no tembléis, todo cuanto viene es obra vuestra, prevaricadores y detractores de todos los tiempos. No os empeñéis en detener la rueda del progreso en la acción de la Justicia, inútil es que en vuestra desesperación echéis mano de todo el caudal y la reserva de la perversidad, de vuestra furia y de vuestra saña. No echéis más culpa sobre vosotros, no os precipitéis a lo más hondo.

Aún estáis a tiempo, os dice la voz del amor, aunque es bien sabido que seguiréis en vuestra loca carrera hasta que os estrelléis. Seguid, seguid libertinos, la Justicia no os espera porque vosotros os hacéis el castigo.

***

Medianímicas

Adán

Paz y Amor sean con vosotros.

Siempre se ha venido a traeros principios de verdadera moral que necesitáis, aunque ya tenéis todo sentado en las enseñanzas que época tras época os fueron dejando los misioneros que a la Tierra fueron enviados, cuyo progreso os fuera señalado ya en el cuerpo de doctrinas que recibisteis en la última época por medio del último misionero, pero los espíritus que como hombres están en la época actual tienen mayores ventajas que los que pasaron, pues no sólo pueden recibir lo que antes se ha dejado para ellos sino que pueden recibir aún confirmación de los principios de sabiduría y de la verdad y pureza de las enseñanzas.

No se puede ya discutir que en él estaba la vida y la vida es la ley de los seres. Verdad que de consecuencia en consecuencia sólo lleva al axioma.

La luz espiritual se refleja por la razón, luego todo lo que esté fuera de ella va contra los mandatos de la Ley, tal las aberraciones y los fanatismos de cualquier índole porque el fanático no razona y por lo tanto nada sabe.

Si los hombres pensaran en el cúmulo de males que uno produce dentro de una familia o una agrupación, comprenderían cuánto daño es el que acarrean la astucia, la supremacía y el amaño de una determinada cantidad de seres aberrados dentro de la sociedad. Evidentemente ella no fue formada sobre malos lares ni para hacer el mal, la llenaron de prejuicios y de errores una porción de hombres malos, de espíritus supremáticos y prevaricadores que recogieron esa semilla que trajeron desde Neptuno los que allá juraron acatamiento a la Ley. Sin este paso no sería posible empezar de verdad el camino hacia el verdadero infinito progreso.

Progreso, ciencia, sabiduría, he ahí las palabras que todos los hombres lo ponderan como cosa propia, creen que es su propiedad porque es su obra y no quieren saber que sólo fueron portadores de lo que tenían obligación de traer, pero ¿cómo lo dieron? Ese progreso, esa ciencia, y esa sabiduría no se complementarán nunca, ni nunca dejará de ser embrión mientras no se busque en su raíz su causa y su razón de ser quien los impulsó y la finalidad que llevan.

Ellas no han venido a ser propiedad privada de los supremáticos; fueron dadas para la humanidad.

Como tantas otras cosas son patrimonio del Padre para sus criaturas. Los usurpadores tendrán que responder de esto como de todo aquello que siendo dado para el común de los hombres, sólo aparece como propiedad de unos cuantos.

Por esto es que ha llegado la hora de las reivindicaciones y ellos lo son de todo, pero no cederán los malversores sin agotar todos sus recursos para disfrutar de lo que han hecho su propiedad.

Vosotros dad a cada uno la parte que os corresponde. Decís que no habéis usurpado sabiduría, pero debéis amor, debéis armonía, debéis paz. Grandes son vuestras deudas espirituales; tratad de salvarlas con amor y buena voluntad para no ser deudores de vuestros hermanos y a vosotros mismos.

Paz y amor os unan.

Adán

Juan el Solitario

Hermanos míos, que la Paz y el Amor del Padre sea con vosotros.

Ya que tenemos la dicha de comunicarnos con vosotros que sóis los misioneros de mañana y los aprendices de hoy, vamos a exponer algo de nuestras apreciaciones sobre lo que es la justicia de los hombres, si llamársele justicia siquiera a esa acción que los hombres aplican a los hermanos que a su juicio delinquen sería una atenuante de las acciones perversas que no son más que el resultado de prejuicios unas veces y otras de maldades de sus mentes atrofiadas.

Lástima es que después de tantos siglos de lucha sigan matándose como en los tiempos primitivos, cuando no imperaba más que el derecho del más fuerte y que hoy después de tantos misioneros sacrificados en bien del ideal de progreso espiritual sea esta tierra una carnicería donde el respeto y la dignidad van siendo plantas exóticas que sólo se podrán cultivar en muy pocos seres del presente.

Hermanos, gran pena es para los espíritus de luz que el mundo tierra sea todavía un teatro sangriento en donde se ventile por la fuerza bruta el derecho a pensar y de razonar con el deseo de elevarse más dentro del progreso universal.

Hombres hermanos, sed más justicieros, sed más bondadosos que con el rasero que midiereis seréis medidos y ¡ay¡ de vosotros si no cedéis en vuestras maldades el sumun de nuestra sentencia será tan horrible como merezcan la perversidad de vuestras acciones.

Hermanos, paz y amor os desea vuestro hermano

Juan el Solitario

Agosto, 25 de 1927.

***

Del libro inédito “Comunicaciones”

Tomo VII

Abril 19 de 1912

Heme aquí. Paz, Amor, Unidad.

Llego hasta vosotros; he oído; sé el lugar que ocupa la Tierra; sé el lugar que ocupan en ella los intelectuales; sé que a la ciencia la han dejado llena de vacíos; sé las causas de estos vacíos; sé que la luz ha penetrado hasta vosotros y que la Paz se anuncia en las conciencias; sé el mal de su sociedad; pero sé tambien que el hombre, sale de la órbita de la Tierra y cruza los espacios y recorre nebulosas y allí se satura en las maravillas del Padre, porque llega hasta su trono excelso, y se baña en la luz, que trae a sus hermanos.

Llega él, porque le pertenece, entrar en los secretos del Padre, para ir embelleciendo el ser y sus leyes, por el ser inteligente que es lo que hace al hombre digno de ese nombre.

Pero sé que hay retrógrados, porque no se avienen al sacrificio que el amor impone porque las malas tendencias, de las supremacías, han hecho rivalidades, entre tantas pequeñas y singulares ciencias y creencias, que anulan toda acción benéfica de los pensadores libres para llegar a la unidad.

Llega el que buscando el axioma en confirmación de su inspiración y presentimiento para darlo a los que quieren, a los que aman lo bello, lo verdadero, lo grande, porque El en su libertad de estudiar, ha logrado descubrir su larga historia, que cual cadena enmohecida, por las luchas continuadas de caídas y rivalidades, entre los sistemáticos, estaba cargada de orín, pero que no dejó de estar asido a ella, aunque haya sido envuelto en la oscuridad de la tiniebla de los que se empeñaron en su destrucción, que muchas veces quisieron quebrar, cortando, ya los vuelos, ya la existencia de sus cuerpos, ya con la persecución o la calumnia; pero que el luchador, limpia el orín de su cadena, y ve la conexión de su último eslabón que en Sión se apoya.

Ese hombre, que se encuentra pequeño en la Tierra, que razona al subir la agreste pendiente donde ve el terminal la cadena y desde cuyo punto ve la escala que conduce al trono del Excelso, se engolfa en el mundo sideral y se baña en la verdad del Padre, donde recibe la luz, hace brillar con su esfuerzo la cadena enmohecida y busca el principio único: lucha denodado contra toda tiniebla, pero ve que el dogmatismo pequeño le entorpece, que de allí sale el orín que corre las conciencias, y elimina de si el influjo, prepara el argumento que ha de rasgar el velo de la religión que mata, y levantará la Iglesia Universal, que vivifica, porque es grande como su causa, porque la ciencia de esta religión única, es innegable, porque es ciencia de mundos vivos, porque por ella se va a la grandeza y al descubrimiento de la causa única y a la convicción que nada puede destruir esta religión universal sin edificar, reeducar la conciencia de los seres, llamando a los hombres por la razón a la verdad, el amor, la justicia. Bendita astronomía, que sólo de cosas grandes y verdaderas nos habla y os habla desde hoy por los instrumentos materiales y por la elevación del pensamiento libre y por la visita del hombre que parte del primer plano ascendiendo hasta el quinto donde la maravilla llega a tal magnitud que más allá sólo desde Sión puede avanzar.

Pobre hermano mío...Te lanzas al espacio y buscas armonía, te sales del Plano Primero para comprobar en tu Código de Amor la unidad del eterno eslabón...Pobre hermano mío, te he visto llegar anhelante y te recibo en mis brazos; “Vengo de Sión”, me dices, busco amor, para mis hermanos de un pequeño mundo que lucha oprimido y quiero Justicia” y yo te hago ver desde allí este mundo que se perdía en la oscuridad y hoy lo baña la luz de Sión; por la batalla que has dado te diría: “Si tu desinterés no me lo prohibiera, por la Luz que viste y te bañaste en la Cosmogonía, por las enseñanzas que arrancaste a nuestros mundos; pero tu materia por la Ley que rige a los mundos como la Tierra, por depurada que sea es siempre un velo, es siempre una traba al espíritu para desarrollar su sabiduría y darla a tus hermanos, y venimos nosotros, en amor y reciprocidad, porque nuestro lugar no está circunscripto al mundo a la nebulosa o al plano a que pertenecemos, cuando el amor y la Justicia tienen acción”.

Porque el infinito nos pertenece y en el infinito están nuestros hermanos y de escala en escala, de grado en grado, todos nos comunicamos; llevamos por cuerpo la sabiduría y por aureola el amor.

Heme aquí, hombre de la Tierra, y llego hasta tu morada la que ha presenciado las magnificencias del Creador, donde ha resonado la palabra de los maestros, de los mundos, de las nebulosas y hoy toca a la sexta traeros su amor y al juez la justificación, donde ha resonado la palabra del Maestro Jesús libertado de su cruz, a quien hemos visto en su sacrificio y aflicción, donde ha resonado la voz del Espíritu de Verdad, Maestro de la Cosmogonía del Plano Primero, a quien me cabe la alegría de justificar. Sé que escribes el Código de Amor; se que el centro de vuestra nebulosa está en Sión donde váis para traer a la Tierra la armonía, la luz, la sabiduría, el amor de la cosmogonía; sé que habéis celebrado el juicio final; sé que tú eres el Juez y el tribunal los que te acompañan y os justifico como justifico, que en la Tierra entra ya la luz de Sión.

Si el archivo no lo tuvierais que llevar escrito, ya millones de hermanos mayores lo habrían justificado, pero en Sión estamos en los Consejos y allí estáis justificados, pero venimos ordenados por Xavier...Luz de Luz para todo el plano primero a cuyo cargo la Tierra quedó el día de la sentencia y lo confirmo.

Venimos nosotros mandados por El a traerte la tinta del éter, para que escribas el Código de Amor cuyas páginas son de la Cosmogonía, para bien de tus hermanos que en la Tierra tienen que trabajar.

Ellos lo aprovecharán, porque ven, oyen y palpan las cosas al natural desde el día de la sentencia y ya se sienten con deseos de llegar a la Tierra para enderezar los pasos torcidos, porque sólo a ellos pertenece el pago de sus deudas, y ya hoy saben que Eloí es Padre de Amor.

Venir hombres de la Tierra y decidme ¿por qué os dividís? ¿por qué os dividisteis en tantos grupos si apenas sois conjunto en el universo infinito? Mas no os sería visible a vuestra vista desde Sión, pero el espíritu la ve y os ve luchar en vuestras divisiones y nos duele ver vuestra obcecación; venir, oír que os digo que el hombre ya tiene camino trazado para llegar en espíritu y ver su patria aún encarnado, porque el hombre pulió su cadena, rasgó con valor el espacio y os lo ha limpiado de los peligros y os ha puesto luz en vez de tinieblas, ascender, subir, que los hermanos mayores os enseñan por grados lo que seáis capaces y seréis animados ante las maravillas que os esperan y que son comunes, porque el universo es común.

Venid y decidme, ¿por qué habéis hecho tantas divisiones de toda clase? ¿por qué os estrecháis por las fronteras, si el espíritu no cabe en toda la Tierra? ¿por qué os pegáis a lo que no es vuestra patria? ¿por qué de la cárcel queréis hacer morada?, porque llegáis hasta la carne y presentís en su goce, un goce mayor, pero la carne no lo tiene; porque el goce es del espíritu, cuya ley no habéis querido comprender y os obstináis en conseguir el máximo del goce en lo que no lo tiene, y de ahí el desequilibrio, vuestra lucha en que nada solucionáis y quedan los vacíos que no llenáis porque la materia por mucho que la elevéis tiene su ley y sabe que sólo es base para la sabiduría del espíritu.

Todos sentís el vacío, todos estáis luchando por la materia y os imponéis al que os descubre vuestro error; ¿por qué queréis faltar al hermano?, ¿por qué habéis de imponer predominio de fuerza bruta que al fin a vosotros mismos os descalabra? ¿Por qué no buscáis la fuerza de la razón en el pensar y el razonar? Todos queréis el predominio y la supremacía, y no pensáis en el hecho real de que a lo mucho en un centenar de años, que no son un día de mundos muy cercanos a vosotros cae la materia cumplida su ley, y vale la pena de vuestras luchas, de vuestras supremacías, de vuestras guerras, de vuestro desequilibrio?

Habéis dejado vuestro cuerpo y el alma queda dolorida, anestesiado y le cuesta darse cuenta, y llora su retraso en primer plano, sólo por no compartir, con nuestros hermanos, en la lucha del espíritu donde no hay vencidos ni vencedores, porque todos a todos nos pertenecemos y porque todo nos pertenece.

Todo este desequilibrio, porque no queréis por malicia de vuestra concupiscencia entrarla en razón y os ciega la pasión.

La Ley es una sola: Amor, que os la escribe el que supo internarse en la cosmogonía en la cual el magnate, el intelectual, el obrero y el mendigo, tienen la misma igualdad, la misma justicia, la misma libertad, porque la Ley es del Padre común, porque todo es solidario y común y nada de esto tenéis en vuestra razón, sólo debilidades os alimentan y de esto la inacción del espíritu, y el retraso de vosotros mismos.

Hay que sacudir esa inercia, hay que dar rienda libre al pensamiento y llegar hasta el centro de la Luz, donde seréis fortalecidos.

Pero al centro de la Luz, a la sabiduría se llega por virtudes, no por vetustos errores hijos de la carne y la malicia, no en la desunión de ideas y pensamientos, no por la caridad arma negra de la maldad y pequeñez de tantas pequeñas religiones. Por el amor, grande e infinito del Creador, que escrito está en los puntos luminosos que véis vosotros, con vida y armonía.

Uníos hombres, todos bajo la sola Ley de Amor que el hombre os da, con la cooperación de los hermanos mayores; el Espiritismo es Luz grande, la verdad de la verdad; en él comulgan todos esos mundos que sobre vosotros titilan y de los cuales recibís efluvios de amor.

Acoged el Código que se os da, él es fruto del trabajo y de la enseñanza de los hermanos de Luz; acoged al infante, porque viene al cumplimiento de un deber, que nada le falte al niño ni a la madre, y hacer de esto el principio de la comuna, y veréis pronto cambiar la faz de vuestra hoy corrompida sociedad y luego ya no miraréis a los pies de nadie, sino a los ojos donde veréis retratado el amor, y por él la unidad y todas las virtudes que os harán felices.

Estudiad en el pequeñuelo, seguidle en sus años de desarrollo y os daréis cuenta de la metamorfosis que en él se opera hasta llegar a ser un hombre de provecho y estaréis en el camino para saber la metamorfosis de las sucesivas encarnaciones del espíritu y ya entonces seréis sabios; este es el primer grado de la sabiduría.

Si nosotros somos hoy vuestros hermanos mayores, por todo hemos pasado, pero estamos unidos a los mayores y los menores, por el éter, depósito universal de amor, sabiduría y fuerzas vitales para todo el universo.

En él, no hay nada de odios, nada de supremacías, nada de imperfecciones, nada de olvidos, y todo en él se transforma y la vida es eterna.

Todos los hombres y todas las cosas, luchan, para comprender esta grandeza que es el primer grado de la sabiduría y de ese grado ya veis cómo se enciende en el Amor al corazón del hombre, veis la gran armonía en la viviréis sin comprenderla, y por fin vuestro espíritu, va a Eloí que rige en su Ley toda esa armonía, todo ese amor.

Ha sonado la hora y la Justicia se ha cumplido, y marca una nueva epopeya: el hombre y el espíritu que Jesús os anunciara dieron la sentencia y la Luz descendió a raudales de todos los mundos. El Espíritu de Verdad lo comunica a toda la cosmogonía, Jesús es justificado y repetidas sus palabras que no han pasado, por que son las palabras del Padre para todos los mundos, ya goza de su trabajo y la Tierra entra en la era de la Luz. Gloria a él, que supo luchar y vencer con la ayuda de sus afines¡

El hombre se eleva, os trae el conocimiento y le damos nuestras páginas en tinta imborrable y anula todo lo que era el polvo y con tinta del polvo ha escrito el hombre, porque daba una luz tan opaca, que es tiniebla, pero el hombre se compone de la esencia de todas las esencias y os lo explica en el Código que os da por el que debéis llegar a la comuna, ley de todos los mundos; pero la acción del tiempo, tiene en esto su ley y ya os fue dicho por dónde empezaréis.

Hoy toca al espíritu la dirección de las cosas, ajustar lo que la materia no puede ajustar porque tiene su límite aún en la Ley universal; pero el espíritu no forma un cuerpo estoico, sino que se amolda el grande con el pequeño, para igualarse en la Ley Suprema.

El hombre ha visto al Espíritu del hermano y en ese momento histórico, para cada espíritu en su carrera y el mayor sigue en su progreso, sin dejar de aparecer menor, para alentar a su hermano; y es que el mayor conoce la Ley Suprema, y sabe que el menor no puede salvar la distancia sino por grados y de ahí un efecto del Amor.

Sonó la llamada a Juicio y por la Ley nadie pudo sustraerse, pero el Padre, siempre vive en el Presente y conoce las debilidades y necesidades de sus hijos y da a cada uno la medicina conforme a su enfermedad porque la verdad a su medida que la conocemos es más grande y no podemos en el primer grado comprender su grandeza como en el segundo, pero la verdad y su grandeza es en éstos lo mismo que en el quinto y en el infinito, pero se impone la separación del principiante del retrógrado y del adelantado y en sus grados establecer la igualdad para la armonía y de ahí la Justicia del Juicio, porque la Ley es progresar.

Ahora bien, hombres de ciencia, que estáis distanciados por vuestro error y prejuicios: confesar que os habéis equivocado y entrar en la Ley de Justicia y estudiar mientras os dura esta existencia en la que estáis sentenciados en el Código que se os va a dar en verdad esa ciencia sin reservas y sin prejuicios y os invita el hermano que estudiéis para que en vuestra hora podáis quedar en la Luz de la Tierra a continuar vuestra obra.

Ya no es una religión pequeña la que os impone dogmas ni prejuicios porque se os pone la Luz en el candelero; hay un día de principio en la historia de cada ser, y que sea este el vuestro entrando en la comunión de la Iglesia Universal, levantada por el que supo llegar al cumplimiento de su promesa con los hermanos en compromiso y afinidad; éstos vienen dando leyes, y no de fuerza bruta sino de fuerza de razón para que abandonéis por voluntad propia vuestras pequeñeces y os engolféis en el credo único, común y universal.

Nosotros venimos a dulcificar vuestro modo, vuestro paso difícil y daros el valor necesario para que volváis la vista atrás sin horrorizaros comprendiendo vuestro equívoco. Venimos por que ha llegado el momento de reclamar la Supremacía del espíritu y su reinado y darle el lugar que le corresponde en la Ley, por eso el Código que se escribe para que comprendáis que sólo la Justicia reina en la Ley Suprema escribiéndose por puntos, correlativos y ascendentes y vendrán mayores cada vez. Yo dejo mi grano correspondiente a mi deber y mi amor, deseando que seáis aprovechados de esa comuna para que no tengáis olvidado a vuestro hermano de la sexta nebulosa.

Sabemos que aún no sóis dueños de vuestra vida ni de vuestros actos, y que váis temerosos en prevención de un enemigo; es doloroso y es el producto de vuestros errores, pero esto ya pasará con las tres generaciones a partir de la presente que no estarán faltos de amor ; y cuando los hombres reclaman amor, amor responde y el odio se apaga y la vida es propiedad del individuo.

Vuestro hermano ha caminado todo el espacio del primer plano y sólo amor, libertad y armonía ha visto, él lo escribe, él os lo dice y nosotros lo confirmamos que en amor os devolvemos la visita.

Loor a él, loor a los que le acompañan, loor a Jesús, que traía a éstos a nuestros centros desde donde establecimos comunicación con este pequeño mundo, que su pequeñez no ha sido obstáculo para unirlo en la gran cadena de los mundos de progreso. Loor, respeto, admiración a vuestro Xavier, Espíritu de Verdad, cuya Luz nos envuelve a todo el sexto plano y nos permite a ilustrar con nuestro grano a su enviado, y él, seguirá en su cargo de la Tierra hasta llevar la gran Rosa de toda la esencia al centro donde salió, para luego empezar nueva campaña y agrandar el amor hasta el infinito.

El abatirá por su representante dentro de la más extricta Justicia la supremacía de la carne y las pasiones. El es, el que los hijos de la gran Ley del Amor del Padre del Plano Primero Justifican. El es, el que las moradas del Padre rige y pone en cada una los hijos que le pertenecen. El es el Espíritu de Verdad que no se equivoca en la distribución de los dones del Padre. El, es el que señala a los infinitos mundos de la cosmogonía de 7 y ½ nebulosas de nuestro plano. El es, por fin el que llega en este día grande con la Luz a disipar las tinieblas en el día perentorio del paso de tres generaciones, al fin del cual el Amor será todo vuestra ley, como lo es en el mundo de vuestro hermano del que os traigo todo su aroma, todo su sentimiento, es todo mi amor, con toda su Luz.

Venid conmigo.

T de B

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