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Autofónicas

L. U. 1. C. S. -L. R.

L. R. - Que hay prevaricadores, que existen los traidores, que estáis siempre temiendo a los claudicadores?

M.- Pero ya debió pasar la hora, estoy por creer que en verdad (sigue el concepto de la divinidad) todos los dioses necesitan mártires, víctimas y lágrimas. La verdad yo no codicio la gloria del martirio.

L. R. - Sí, pero qué importa que no la codiciéis? Los hombres están hechos a la inefable dicha de hacer mártires. Necesitan de ellos para salvarse, quieren ofrecer holocaustos y satisfacen sus odios y pasiones con el dolor y el sufrimiento ajeno.

M.- Existe el Bien? Es decir, es de Justicia practicarlo cuando, a su sombra cometen los enemigos de ese mismo Bien y de esa misma Justicia un sin número de tropelías?

L. R.- La Justicia está en acción, por lo tanto si os enternecéis, si tenéis sinsiblerías, si os ponéis de por medio cuando ella ha de caer sobre los prevaricadores, sobre los malversores, sobre los perversos no creeis que os hacéis solidarios con ellos? A qué os quejáis luego? Es necesario ser más fuertes. Que no podéis hacer distingos? Para qué tenéis entonces tanta enseñanza en los libros que se os han dado, de qué os sirven entonces las doctrinas?

Justicia es la Ley y la balanza está en su fiel.

Cuidáos a sí mismos cada quien...

Medianímicas

J.
Por la Médium M. G.

Hermanos, estad unidos en el Amor del Padre.

Eran muchos los que siempre me seguían y entre ellos había verdaderos misioneros; muchos un poco místicos, signo de la época y esperaban el advenimiento del reino celestial, del que yo había hablado y que estarían a la “diestra de mi Padre” bajo la concreción sublime del Amor, pero era necesario hablarles de este modo y aún tenían confusión, pero tenían atenuante porque eran de verdad ignorantes de muchas cosas.

Pero de entre ellos fui escogiendo a aquellos que poseían mejor facultad, de ahí la elección de Pedro o Cephas, Simón o Andrés, Juan (el llamado Evangelista), Santiago, Natael o Bartolomé, Felipe, Mateo, Judas Tadeo o Dydino, Marcos, Lucas y Jaime, mi hermano sanguíneo.

A excepción de Felipe, Jaime, Juan, Pedro y Santiago que poseían otras facultades, los demás eran mediums de posesión o parlantes. Cuando muchas veces me retiraba con ellos, lo que mis acompañantes tomaban como fórmula mía de orar en el silencio de los bosques, era para celebrar sesiones espiritistas con el móvil de recibir de los mayores los mensajes confortadores de paz y las enseñanzas que refirmaran en lo que ya sabía como espíritu, todo ello un bálsamo de vida en medio de nuestra vía crucis.

Poco a poco fueron ellos perfeccionándose y les ofrecí conferirles el título de apóstoles.

Siempre ha ocurrido y al hablar de esto no señalo, ni excluyo el lugar que en todas las asociaciones espiritistas, surge el egoísmo y muy especialmente entre los mediums; esto es por el desconocimiento de su misión por no haber estudiado las leyes de mediumnidad (que a tiempo fueron dadas) creen que todos los espíritus desencarnados deben de comunicarse por medio de ellos y supremáticamente se figuran que cada hermano espiritual que por ellos se comunique debe serles un eterno agradecido y su posesión de su exclusividad.

Entre aquel grupo surgió también ese egoísmo acompañado del orgullo y la calumnia. Las facultades lucientes de Santiago, Felipe y Juan, confundieron la necesidad de esas reuniones donde obtenían pruebas inequívocas de amor y predilección, y por eso los celos terribles de Judas de Keriotd.

¡Pobre hermano Judas¡ ¡Cómo la posteridad te acusa¡ Unos vociferan de que dispusiste de nuestra hacienda en tu calidad de Tesorero, ¿pero cuál hacienda? ¿La misma tuya? Eso dicen, mientras otros te acusan de haberme vendido, por treinta asquerosas monedas de plata.¡Pobre hermano Judas¡ Pero es tiempo que todo se sepa. De que conozcan que ni robaste ni me vendiste, pues despreciasteis, por seguirme, riquezas y honores...que sólo el error de verte humillado, por la medianidad, fue lo que determinó tu complicidad en la tragedia. Que creiste como otros que yo repartía facultades, y que al dárselas a Juan, Pedro, Santiago, Felipe y Jaime, a ti debí dártelas también. Pero el tiempo juntamente conmigo hace memoria y benditos tus celos porque en el deseo de pagar tu deuda tú debes dar mucho a la humanidad de la Tierra...

J.

Danli (Honduras) mayo de 1932

Medianímicas

J de S. M.
San Juan, agosto 28 de 1936
Por la médium A. B. De V.-

Hermanos, que la Paz sea el lema entre vosotros.

Siempre buscando el más allá, tratad de ser los hijos obedientes de nuestro Padre Creador.

Sean Vds. los misioneros que den la luz a otros hermanos, que ansiosos lo desean; sentid un capítulo de las enseñanzas de nuestras doctrinas que desean aprender, sean puntuales.

Aunque sean pocos los que se encuentran en materia, son muchos los hermanos que os escuchan y, aprovechen las horas, días y minutos que os quedan, para que no los tomen de sorpresa y no les pase como en otras naciones que es desesperante, aunque por vosotros que sabéis la Ley no pasarán por tan horribles momentos.

Preparad la Colonia que ya es hora, donde conocerán el amor y encontrarán la Paz que os espera, pero para ello es necesario empezar a practicar el mandato de amor fraternal; es así como se destruyen rencores y alejamientos.

Reciban siempre las bendiciones de los hermanos superiores, que en unión vayáis “Siempre más allá”.

J. de S. M.

Medianímicas

Mignour
Buenos Aires, diciembre 25 de 1930
Por la médium del Consejo

Buenas noches hermanos míos:

Traigo la bendición de los hermanos mayores.

Traigo todo mi amor, y por ser el último jueves del año hago presente que se tiene nota de reconocimiento a todos los que han tenido constancia de asistir a estas reuniones, porque ello revela amor a al Causa, amor al deseo de progreso y por último, amor a la doctrina que es la base fundamental como lazo fraternal entre los hombres.

Más aún por el ejemplo de constancia y demostración de que sabéis, el cumplimiento de los que forman las comisiones, porque no faltan aún entre los que dicen conocer y practicar, los que quieren tomar los asertos del espiritismo como una cosa sin importancia que se hace o se debe hacer, cuando no hay que ir a ninguna otra parte.

Sin embargo, los cargos deben ser tenidos en cuenta porque son concedidos, como una verdadera distinción, porque en ello va señalado la capacidad espiritual de aquel a quien se le otorga, como un señalado amor a la Escuela y a la causa, y siempre, al concederlo, debe ser muy tenido en cuenta, su modo de ser, en la existencia presente.

Pero es necesario también tener en cuenta cómo es el cumplimiento de los hombres, porque en ese cumplimiento, está la manifestación de los Consejos de los hermanos mayores si es que han sabido cumplir en el desempeño de su misión. Pero hablemos también de este año que está por terminar, y examinemos los hechos ejecutados por los hombres, que están obligados a hacer obra de provecho, y llegaremos a la conclusión que no habéis hecho labor, porque indudablemente, hubiera sido preciso mayores deseos para obtener mayor progreso pero no pueden tampoco los hermanos Superiores daros instrucciones sobre enseñanzas mayores, porque estáis en el caso de esos niños que llegan a los estudios superiores sin haber cursado debidamente la escuela primaria. Y debéis saber que necesitáis tener los conocimientos de todo lo más fundamental para comprender los escollos que se ofrecen con frecuencia, en el corredor de vuestra existencia. He de recordar, hermanos míos, que es la obra de todos que tenéis que cumplir una misión, hubiese sido una manifestación de vuestro esfuerzo en vuestro provecho para alcanzar más sabiduría, no habría sido preciso lo que un hermano mayor dijo: “Que dar por igual a uno que a otro”, no sería justicia concederlo por igual, y esto, dice, que los hermanos que habían aceptado los cargos y no los han desempeñado como era su deber, su obra no puede ser mirada para una recompensa y por ello, es necesario mirar de darlo al que lo ha ganado, aquel que ha demostrado amor y entusiasmo, y un gran deseo de obtener lo prometido para ellos.

Hermanos míos, si habéis visto que en algunas ocasiones os prometí de daros algunas de mis enseñanzas, os digo, que me he visto coartado para darlas y no ha sido por falta de voluntad, pero sí, que algunos hermanos dejan mucho que desear, y esto, hermanos míos vosotros lo podéis comprender. Es necesario que seais verdaderos hermanos, y la Escuela debe ser tenida como cosa vuestra, amada, porque en ella está el verdadero camino; sed consecuentes con todos los hermanos y tratar de comprender que los pequeños mal entendidos os perjudican mucho, porque muchas veces no está la ofensa más que en la imaginación del que se crea ofendido, y creyó mal del otro, porque el mal estaba en él.

Por eso, hermanos, es necesario estar con la Escuela, no como muchos que juegan a dos caras, ni como otros que vendieron ideas grandes, como se dice, por un plato de lentejas, o por un cigarrillo os dejéis comprar.

Sí, hermanos, hay algunos que vendieron su ideal, su convicción y su constancia, y aparentemente no se creía.

Entonces, hermanos, para qué hemos de contar con los prevaricadores que escuchan las palabras de los perversos, por odio a la causa grande? Pero no es esto lo peor, sino que se toman las verdades para mistificar, copiar o plagiar las obras escupitajeando la baba de la calumnia para el autor.

Por esto, hermanos míos, habéis de cuidar los mal entendidos, y así es como debéis tomar el concepto de los demás, para que ellos los tomen de vosotros. Procurad en toda forma y por todos los medios, ser morales en vuestras obras, en vuestra conducta y en vuestro modo de ser, porque la moral material es un derivado de la moral espiritual.

Y si tomáis en cuenta lo que os he dicho que sostengáis lo que tenéis para vuestro sostenimiento y de los que dependen de vosotros, saldréis delante de la crisis económica que atraviesa el planeta Tierra. ¿Cómo debe terminar?

Eso lo dejamos por hoy, y porque otro cuando llegue la hora lo dirá.

Pero como es tarde, me retiro y os dejo mis mayores deseos de felicidad y progreso en esta otra etapa en que habéis dividido el tiempo y que en poquito tiempo empieza, y así debía empezar, no como un año comercial, sino como una etapa de vuestra existencia que ha de marcar un bien mayor, una página mejor empezada en la vida de los hombres, porque cada uno debe hacer un propósito firme de cumplir y emprender el camino rectamente y firmemente con un propósito de pureza, para que se os diga, que los firmes y los puros, los que tienen el propósito sincero de seguir adelante, los que tienen convicción y conciencia de su deber y misión nunca os faltará la ayuda de los hermanos espirituales.

Mi amor os dejo. Buenas noches.

MIGNOUR.