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Del libro inédito “Después del Juicio”

Tomo VIII

Junio 18 de 1912

Lleno de satisfacción vengo entre vosotros después de haber escuchado enseñanzas y explicaciones que habéis recibido. Nada comentaré, pero sí os digo mi admiración al ver que se os ha manifestado tanta grandeza. (1) Cuánta maravilla, cuánta armonía, cuánto poder y cuánto amor¡ Todo ese velo se descorre ante los ojos de los hombres ingratos que se pegan a la materia y sólo cuando sus desengaños no tienen remedio en esa materia, se acuerdan del Padre y le llaman.

Insensatos, no quieren comprender que la obra del espíritu, la tendencia hacia la perfección por los mandatos supremos, es también para dar satisfacciones puras, bellas y reales a la materia; no los dogmas religiosos que matan o pretenden matar los mandatos de la Naturaleza y los llamados de la Creación para encubrir el desenfreno de las pasiones.

¿Qué falta si todo se os abre por el amor del Padre, porque ya SOIS MAYORES DE EDAD en el correr de los tiempos? Y no sólo se os señala sino que estáis autorizados a estudiar, escudriñar, ahondar todos sus secretos, para descubrir al mundo, lo que ni ojo vio ni mente alguna pudo imaginara, porque humanamente no se puede ni coordinar las ideas y los movimientos ni las armonías de hechos naturales, aunque parezcan mágicos cuadros que si fueron un día cantados en la Tierra, habría aves de rapiña que lo esconderían o los convertirían en cenizas, privando a los seres del conocimiento de los caminos para llegar donde después de muchos siglos de aquellos cantos habéis llegado en la realidad. Escribís y lo manifestáis ante los hombres, y esto, escrito con tinta del éter perteneciente al infinito solidarizado, no puede perecer en su garra porque hay sobre él el más potente de los espíritus del Padre, el que está en sus secretos y que a vosotros vino y a todos nos ordena: el Espíritu de Verdad.

Hago una gira alrededor de la Tierra y aún veo con dolor la hoguera de la guerra en los últimos esfuerzos de la ambición, del prejuicio y de la falta de amor por haber privado a los hombres de los jalones que en aquellas cartas, explicaciones e inspiraciones se le habían dado y todo ha entrado en la acción final.

Aún la prensa diaria llena sus páginas del crimen y de notas discordantes de despilfarro, orgullo, de resto de despotismo y de supremacía, que chocan con las necesidades del pueblo trabajador que lucha, suspira y espera, porque en su espíritu siente lo que los mayores le intuyen y se retiene en su justa ira porque así lo queremos para dar mayor nota de cordura y amor; es cierto que sufren los espíritus y nuestro espíritu, ya llega al fin.

Otro de mis dolores es ver que entre los que comulgan en la misma idea, esperan lo que ya llegó. Sus espíritus lo saben: hay discrepancias y no se entienden, y yo sé la causa, la materia está prejuiciada, mas esto pasa ya pronto y el plazo está señalado. ¿Mas sabéis por qué no os entendéis? Nosotros venimos para que os entendáis y os damos el norte y todos en la Tierra leeréis, y los que me oís ya no erraréis con el pensamiento hoy vacilante por la duda y el prejuicio con lo que equivocáis el camino y acertéis ni con la brújula ni con el norte.

Pero oídlo, nosotros somos la estrella matutina y somos la estrella vespertina, a nosotros mirad y enderezad el timón de vuestra barquilla y encontraréis el puerto donde os proveeréis del ancla salvadora del Espíritu de Verdad y ya no zozobraréis.

Oídnos en todo momento que nosotros somos hermanos mayores y nuestra experiencia son los buenos consejos que se os puede dar de amor y sabiduría. Muchos siglos lleváis de historia, mas esa historia es toda de sangre y destrucción, pero es cierto que de tiempo en tiempo aparecieron profetas, misioneros y mesías que dieron los consejos de amor y señalaron el camino y limpiaron las huellas por ellos caminadas y reprendieron el mal uso de los dones del Padre, pero hubo supremáticos en todo tiempo que retrasaron el día santo que hoy se proclama, que nadie impedirá, esa causa pura en toda su plenitud se cumplirá en el paso de las generaciones sentenciadas.

Aún lucharéis supremáticos por el becerro de oro, pero recordad dónde habéis visto a los desterrados de vuestra grey; allí, solo allí ya podréis levantar el altar; miradme que soy yo que tantas veces os apostrofé, pero hoy os invito a reconocer a los hombres del Tribunal y los hechos consumados; recordad las maravillas que vuestro espíritu ha visto en prueba de amor.

Perdonémosles hermanos, que al fin sólo es la ignorancia en la que han podido vegetar; ya el pueblo es sabio, es consciente de su inspiración, y ya los sacerdotes y su grey no me disputarán, cuando a la Tierra volveré a disfrutar de mis trabajos; por la ignorancia sostenida y por la ignorancia aceptada pudisteis triunfar largos siglos, pero al fin habéis sido descubiertos por ese pueblo ayer ignorante y hoy sabio; ya no podéis ocultaros más, porque nosotros hablamos como hombres y hoy hablamos como espíritus a ese pueblo y nos ha oído; ese pueblo, de dónde sale, - es cierto - , algunos monstruos del crimen, de ese pueblo que le llamáis “de bajo fondo”, pero si descubriera cada caso, por los antecedentes, veríais que los que señaláis procedían porque en la Justicia nada queda sin pagar y la raíz es una sola, pero estudiar el Código que os dará el hombre y en él veréis esta verdad.

Mas aunque del pueblo salgan esos monstruos, nosotros a ese pueblo nos dirigimos y a él viene la inspiración; sabemos que esos monstruos proceden también de vosotros mismos y por eso se mezclan en la honrada conducta de los que trabajan por el progreso; no son otros que supremáticos de ayer que en sed de venganza se han convertido en fieras contra los mismos que les estorbaron su ambición militando en sus filas y aparecieron luego en ese bajo fondo en sed de venganza y os roban y os matan y aún muchas veces los tomáis por coautores en vuestros hechos y ello os probará que existe afinidad.

Venir conmigo hombres. ¿Por qué no me escucháis si esto os puede llevar al puerto seguro? Yo os enseño de nuevo lo que os dijo Jesús: “Pedir y recibiréis” pero pedir el reino de Dios (el Padre) y en Justicia y todo lo demás os será dado por añadidura.

También a ti, pueblo que siempre me oísteis “Amaos en amor sincero y todas las cadenas serán rotas”.

Pero no entendéis el amor, por el amor de la carne en primer término; ésta tiene su ley y la cumple fiel cuando la supremacía y las pasiones no imperan, cuando la concupiscencia no la enciende, cuando el espíritu la dirige, con norte recto.

Venir todos y despertar porque estáis dormidos en el espíritu y no podéis elevaros a la contemplación y estudio de los mundos de maravilla y grandeza, pero aún aquí en vuestra presencia tenéis el primer ejemplo que no podéis negar; la maravilla, el poder, la grandeza, la sabiduría y amor de Eloí; ver el desarrollo de la planta, cómo germina la semilla, se hace la hoja, tallo, tronco y rama y luego da flores y frutos, y sacar la consecuencia que vosotros sois como esas plantas y como ellas tenéis una ley que os rige y que no podéis eludir.

PEDIR Y SE OS DARÁ, LLAMAD Y SE OS CONTESTARÁ, sabed que estamos entre vosotros y os oímos, pero, pedir en amor, en unidad y sin rencores y entonces somos aptos para oír las súplicas y llegar al Espíritu de Verdad con el pedido y él, que es el depositario del Padre, al pedido de amor y en unidad atiende, contesta y da en amor y justicia.

Nosotros podemos mucho, porque es poder que nos da el Padre, pero si el pedido vuestro es en unidad, nosotros vamos en unidad y ésta siempre es atendida.

Uníos pues y con el Código de Amor, borrar las castas, clases y razas, que la supremacía creó; borrar las rayas divisorias que os hacen extranjeros, porque vosotros, hombres; sois la fuerza que hacéis los pueblos y unidos sois el poder soberano del mundo, y nosotros también somos pueblo porque con vosotros en la Tierra hemos vivido, y mañana en ese mundo viviremos; ver cómo la acción es común, para el hombre y el espíritu y tenemos que trabajar en la unidad.

Nosotros estamos en la solidaridad con el hombre y vivimos en la luz del Padre; el infinito está solidarizado con el mundo Tierra desde el día que fue sentenciada la Tierra y fue esta sentencia a ser limpia del hollín de la grey que la cubría; y la luz de todos los mundos os gritan: “Matar la serpiente que está enroscada al pie del rosal, esa serpiente es la discordia que os puede envenenar”.

Somos los correos del Padre, os traemos el beso de amor, en el principio de la Luz cuando sea proclamada la hora; pedirnos y pedirnos en amor y unidad, el Padre concede y no sólo aquí donde está el Tribunal del Padre que sentenció a la Tierra, vienen Jesús, María, el Espíritu de Verdad y los maestros de todos los mundos que a todos nos confirman, lo que en todos los ámbitos de la Tierra pedimos y en todas partes, en el campo o en el taller, en la calle, en la reunión y en el lecho; en todas partes llamarnos y os contestaremos; pedir la ayuda y os la daremos, en unión y solidaridad y serán descubiertos a vuestra vista los caminos de las maravillas, como a los hermanos que forman el tribunal que les fueron franqueados todos los secretos de los mundos, para aprender en ellos y lo confirman los mismos habitantes de esos mundos, en cuya solidaridad con la Tierra se alegran del esfuerzo de nuestros hermanos por el que han podido venir hasta ellos y la serpiente tiembla; matarla.

(Continuará)

(1) Se refiere a principios y enseñanzas aun no publicadas.