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Del libro inédito “Comunicaciones, Acta de la sentencia del juicio final de la tierra” Tomo VI

María de Nazareth
2 de Abril de 1912
Por la Médium P. P.

Paz, Amor:

Estamos en el último segundo; mas bien dicho: estáis en el último segundo que podéis permanecer en la Tierra y sus espacios. La tregua se termina, me dirijo a vosotros, espíritus obcecados, la tregua se termina y quisiera que mis lágrimas de Madre tuvieran algún valor para vosotros. Porque aunque no estamos con vosotros desde el día fatal que con refinada malicia y conocimiento de causa agregasteis el nombre de Cristo a mi hijo Jesús y desde ese día, mis lágrimas, no han cesado hasta hoy.

Mis lágrimas amargadas por vuestra malicia, sabedlo y oídlo por última vez, las habéis causado vosotros, porque ese Cristo de oprobio era sobrepuesto a mi hijo Jesús, fruto de los amores legales, justos y naturales con mi esposo José, dentro de todas las leyes divinas y humanas: y lo que vosotros decretabais y hacíais artículo de fe, era contra la Ley y me ponía en cualquier caso, fuera de ella, y en falta de fidelidad a mi Esposo. Así me habéis expuesto, ante la opinión de los que estudiando la fisiología natural, la Ley única de la procreación; y sabiendo que no de otro modo sino por la cooperación del hombre, puede nacer otro hombre; si Jesús era hijo adoptivo, su madre habría faltado a su fidelidad de esposa. Esto agregado al infamia del Cristo apócrifo, ha sido causa de mis amarguras y de los tormentos de Jesús.

Desde ese momento, no estábamos con vosotros; pero mi amor de madre; las doctrinas de amor de mi hijo; las esperanzas del cumplimiento del juramento de otro hijo, nos dieron valor, nos acrecentaron el amor y sufrimos tan largos siglos.

¿Qué hicisteis pobres obcecados? Hacíais lo contrario de lo que Jesús os dijo: “Yo vine a hacer la voluntad de mi Padre” y como vosotros os opusisteis por dogma a la voluntad y principios del Creador, Jesús se retiró y habéis tenido al Cristo y no a Jesús; pero es a Jesús a quien cargasteis de oprobio.

Pero Jesús ha sido justificado por los Espíritus Maestros de todos los mundos. El anunció, sin excluirse él de responsabilidad, al Espíritu de Verdad y por El es justificado y su Madre reconocida en la Ley por ellos y, horas faltan para que Jesús sea rehabilitado en Juicio universal y la cruz, de triste memoria, queda ya enterrada en el polvo de la falacia pasando a la mitología, por el esfuerzo del que juró rehabilitarlo, mi otro hijo amado que nació fruto del mismo amor, y sus otros afines, que comulgan en la Luz del Padre.

Vosotros habéis falseado los principios y hecho leyes a lo Torquemada, para sostener la falsedad y el orgullo creció en vosotros hasta humillar a los monarcas, para lo que no reparasteis en medios, falseado todo y en cualquier forma, porque vuestra arma funesta la divinizabais con el nombre de “Dios”.

¡Cuántas lágrimas he derramado en espíritu¡ Qué incesantes trabajos para acudir en auxilio de los mártires del pensamiento, teniendo que presenciar vuestros horrores, consolándolos un tanto en recibir sus espíritus, que serían los que harían la obra de redención por el amor y la justicia.

Pero, ¡por fin¡...llega el Juicio anunciado por Jesús; por fin os es descubierta la falsedad de los dogmas; por fin se os hace oír que la caridad con que quisisteis cubrir vuestra maldad, es sólo un baldón de la humanidad y era un sarcasmo a la virtud al llamarla “Caridad Cristiana”. Jesús predicó amor, no proclamó caridad, la caridad es del Cristo y el amor de Jesús, es el amor del Dios de Amor que se dicta al misionero con tinta de toda la Cosmogonía, como no podéis negar, porque habéis visto cómo los Maestros de los mundos de Luz, le trajeron su amor. Porque habéis visto, que esos mundos son una realidad y os lo han mostrado y hecho palpar por los mismos maestros, para que meditéis en el último segundo y para ello os han hecho ver las moradas de hierro y fuego que habéis de habitar en el momento de la sentencia que os trasmitiría por el Juez señalado que, aunque no lo reconozcáis, no podéis negar, por que vísteis y oísteis al Espíritu de Verdad que lo confirmó y justificó. Por que habéis visto y oído que toda la Cosmogonía lo confirmó y justificó. Porque habéis visto y oído la última palabra de Jesús, de amor para vosotros, sus verdugos, en cuya presencia dio confirmación y lo justificó y porque me oís a mí, aún a vuestro pesar, pero retenidos por la Justicia de la Ley que lo confirmó y se reconocen sus esfuerzos para derribar para siempre la cruz de nuestros tormentos.

También reconozco a sus secretarios la gran parte que en la gran obra toman en cumplimiento de misión y afinidad y agradezco a todos vosotros hombres y piadosas mujeres que oís y cooperáis con vuestra fe y voluntad. Es justo que el Juez no se viera animado por vuestra compañía. El Padre y en su nombre, yo la Madre de amor; Jesús que ya descansa y el Espíritu de Verdad representante del Padre, os le reconocemos y os damos nuestro amor.

También para vosotros espíritus de maldad tengo amor. ¿Cómo no lo he de tener, si de entre vosotros, por vuestra maldad, por vuestra lujuria, por vuestra pasión, salía una voz lastimera y de agobio en la mayor amargura, del corazón de esos pobres a quien esclavizabais? Acudían con su corazón despedazado y el alma herida y lloraban ante una imagen que muchas de ellas vieron llorar, no la imagen, si mi espíritu por esa materia y otros sonreir; yo me manifesté siempre en todas formas por llevar el consuelo a todo corazón afligido.¿Cómo no os he de amar si aún de entre vosotros mismos ha habido sabios varones que fueron mi consuelo y en mi adoración al Amor del Padre? ¿Por qué vosotros, ciegos y sordos por voluntad no tomasteis ejemplos de esos sabios varones que amaron la verdad y cubrieron el escándalo de la religión? No queráis condenaros a tremendos sacrificios. Habéis visto las moradas de hierro y fuego y no los sentís terror, por que no habéis palpado y vivido en su horror; pero luego de la sentencia no habrá remedio. Largos serán los siglos que pasarán hasta vuestra rehabilitación y al fin tendréis que reconocer entonces a la Ley y al Juez que hoy no reconocéis.

También aquellas moradas son del Padre; allí también llega su amor y no os podéis quejar de su justicia; os da la medicina que os tiene que curar; es amarga; pero es eficaz. Hasta allá también irá el amor de esta vuestra Madre de amor; allí también irá el amor de Jesús y allí también resonará un día la voz de justicia como hoy en la Tierra.

Estáis un momento más en la Tierra; no podéis negar nada, ni dudar nada; todo, el Padre en su Amor, os lo ha mostrado; ¿Por qué no acatáis la Ley? ¿Por qué viendo lo que habéis visto y comprendido, que el Juez y sus Secretarios estando en la Tierra encarnados, se elevan, sin dejar sus funciones de hombres, hablan y recogen el amor de aquellas moradas de dicha, con sus mismos Maestros? ¡Os ofuscáis en vuestro orgullo¡ Habéis habitado palacios y vestido mantos y no habéis podido elevaros a aquellas mansiones de bienaventuranza y estos...pobres y olvidados en un rincón del mundo, ganando con su rudo trabajo el sustento material, reciben la visita y la palabra de Amor de María, de Jesús, de los Maestros de los mundos de Luz y el anunciado por Jesús...al Espíritu de Verdad.

¡Estos...pobres y olvidados en un rincón del mundo, se elevan, viven la vida del alma en luz, en las moradas de dicha y son Consejeros en Sión y allí son confirmados ante las maravillas del Padre¡

Vosotros...poderosos y conocidos en la faz de la Tierra, no habéis recibido a Jesús, ni María, ni espíritus de luz, ni al Espíritu de Verdad, porque lo negáis y los rechazáis; allí no podría entrar el Espíritu de Luz. La densa niebla de vuestra maldad, no permitía la entrada de la Luz; donde se reunían el orgullo y la Supremacía, nada tenía que hacer la humildad y la igualdad; donde se encarnecía a “Dios”, no tenía que hacer el Espíritu de “Dios”. Este, tenía señalado el día de las vindicaciones y en él estamos.. Es el último segundo y la palabra de Amor de la Madre de Jesús, es de las últimas palabras que se os dirige. Yo os pido, yo os suplico en amor, meditad, acatad la Ley. Pero si vuestra ceguera no os deja, acatar y reconocer al Juez, nada más podemos hacer en nuestro amor y allí os visitaremos y confortaremos en vuestras luchas. Pero no olvidaréis en vuestra conciencia el acto que se celebra. Recordaréis que el Tribunal está compuesto por la voz, la vista y el oído del Padre. El Juez tiene la Balanza y oye la intuición que es el soplo del Espíritu de Verdad; la palabra de los Espíritus de Luz dicha por uno de sus Secretarios y confirmada esta y las maravillas de los mundos, por la vista del otro y, un día reclamaráis este tribunal, que tiene las llaves del Padre.

No olvidaréis en vuestra conciencia, que de la caridad hicisteis un arma innoble; que recibisteis el principio santo y prevaricasteis y esto que os acusará siempre logrará romper la tiniebla que os cubre.

Venid, ved, no temáis acercaros. Ver la bondad y amor del Padre, que deposita su poder, su amor y Justicia en los hombres humildes, que como vosotros han caminado por el mundo. Pero, ved escrita su historia; ved sus caídas y ved cómo se levantaban con fuerza y emprendían de nuevo la lucha; y esto os probará, que sólo el esfuerzo de cada uno lo eleva. El Padre, todo lo da, pero hay que conquistarlo por el trabajo y el amor; ¿quién no ha caído en su paso por la Tierra? Pero la voluntad y el Amor todo lo puede.

Querer, amor, y os levantaréis.

Ejemplos vivos os doy, no os hablo de mí; no os hablo de Jesús, ni del Espíritu de Verdad. Ahí los tenéis como hombres, sin dejar su trabajo, como hombres discurriendo y elevándose como espíritus, por sobre de la materia y remontándose a lo más alto, rasgando con su Luz, las tinieblas de los espacios, pasando nebulosas y llegando hasta donde la Ley les lleva. Es el resultado de su esfuerzo.

Pero los odiáis por que os han descubierto; porque en su esfuerzo van descubriendo la cruz vuestra arma y el juramento ANULA EL CRISTO Y SALVA A JESÚS. Vosotros los odiáis; nosotros por ello les damos nuestro amor. Os váis; mis lágrimas son las últimas que debían poner a prueba vuestra dureza; no las entendéis, yo os fuerzo de cada uno lo eleva. El Padre, todo lo da, pero daré en lo que la Ley permita. Esto será el pago de vuestra última intentona con la que nos habéis herido hoy, pero el amor y la Justicia han triunfado. No habéis podido truncar esta misión grande; nuestro dolor se convirtió en alegría y ya no podréis nada contra la Ley, aunque sólo será el horror de lo nunca visto que se realizará en los últimos desesperados esfuerzos. Retiraos y meditad en este último segundo. (1)

Ahora bien, hijos amados, y piadosas mujeres; el amor cede su puesto a la Justicia. Triste es para quien ama, ver la ceguera de esos desgraciados; más en mi voluntad y tened una súplica para ellos.

Mis lágrimas de madre debían ser la última prueba de amor.

Gracias hijos amados por vuestra ayuda al Juez y sabed que Él es el autorizado por los Consejos de Sión reconocido, por el Espíritu de Verdad, proclamado y justificado por toda la Cosmogonía a quien ratificó Jesús y la Madre de Amor justifica y así mismo al Tribunal en la gran parte de misión que les toca.

Ya en la Tierra entra la Luz y cesan mis lágrimas: acaba el tormento de Jesús y la cruz quedará relegada a la mitología.

Estad firmes; amad mucho a esos pobres que se van al sufrimiento y reine la unión entre todos.

Mi amor os dejo. Vuestra madre.

María de Nazareth

(1) Téngase en cuenta que había en todo directamente a los espíritus supremáticos y aberrados.

 

Medianímicas

N.
Septiembre 4 de 1936
Por la Médium L. D.

Buenas noches, que la Paz y el Amor sea con todos vosotros.

Paz y Amor para los pocos que la desean, y la Paz y Amor también para los que desean la guerra, pues son dignos de lástima, por su ofuscación y su odio, a sus hermanos y ¿Quién triunfará? ¿Quién no triunfará? Ha de triunfar la Justicia Suprema que no es la Justicia de los hombres, ni la que sostiene las calumnias sociales. ¿Quién tiene la culpa de los hechos propios de fieras que presencia el mundo?

No hay mucha culpabilidad de una parte, aún cuando haya mucha por la obra; se ha de hacer justicia y ha de triunfar la Justicia repetimos, porque en medio de esta gran Babilonia, en su inevitable caída, está la acción de la Justicia. Todo lo ha dicho, expuesto y sentado el hermano Maestro y así todo ha de ocurrir.

La Justicia ha sido provocada y hoy ya no hay otro recurso más que precipitar los hechos, y lo que ha de ser que sea cuanto antes. En medio de esta ofuscación nadie se entiende, y ya aquellos no ven de donde sopla del viento. No importa que la brutalidad hecha mole parezca triunfar por un momento; la fuerza bruta solamente triunfa por un momento, hay una Justicia (y no la justicia de los hombres) que es la Justicia del Universo que en el momento dado, en un solo momento, va a quedar todo conseguido; sí, la guerra ha de matar a la guerra y ¿Qué más quieren los perversos que saben que el mundo no les pertenece? Y ¿Qué más quieren que matar a todos sus hermanos? El hermano llama al hermano que no lo mate, que es su hermano, pero no; los jefes empujan a los soldados a matar y se matan el hijo con el padre, el padre con el hijo, el hermano con el hermano. Aunque perecieran los 4,5 o 6 jefes, con ello no se matará el odio, y los antagonismos, que hay en las obras de los falsos hombres; poco costaba, sin necesidad de que el hermano se ensangrentase en la sangre de esos perversos, sino fuera el odio que hay de hermano a hermano, de pueblo a pueblo, y aún dentro de las mismas familias hay enemigos de hijo a hijo, enemigo del padre, pero el desfogue de las pasiones está en todo su furor; hoy el mundo no tiene arreglo.¡Ya no cabe en el mundo la ignorancia y la opresión; sí; es de un cuarto siglo-como ha dicho el hermano- desde hace un cuarto siglo que la luz va descendiendo a raudales, que desciende sin dejar de alumbrar un solo rincón, de donde ha dañado la Luz a la minoría de los perversos, porque la mayoría está en la luz y con esa ley; la mayoría está en la Ley. Sí, la mayoría desea la paz y la fraternidad¡ La “Justicia” de los perversos, hace lo que hace aunque parezca que por un momento domina, ello no será otra cosa que, el desfogue de las pasiones y los odios.

¿Es que ello así debía y debe ser? No, y ¡ay de aquel o de aquellos que pudiendo evitarlo no lo evite¡ Hoy que todo ha sido dicho, hoy después que el misionero lo ha dicho, no puede nadie equivocarse, y hoy que los castillos se vienen abajo, hoy que aquí en este mundo de tiranía y de detractores, ello no es ni será suficiente lección; la justicia ha sido provocada y después de esta viene lo que debe venir, sea lo que sea. Lleven los perversos este recuerdo a su materia por aviso, y si quieren, para mayor aberración y rabia que sienten dentro de sí, al saber que hay una Justicia que nadie puede vencer.

Buenas noches

N.

Versión taquigráfica de Samuel Campillo