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Autofónicas

Consejo Superior

C.- Los Consejeros van ya anunciando como inevitable e impostergable, la venida a la acción y el trabajo del hno Maestro. Inútiles son las objeciones de los del espacio, en vano el pedido de todos para que se le obligue a más descanso. No es posible detenerle más.

M.- Si pensara con egoísmo sé que su acción evitará muchas cosas, pero no pensé así; cuando tanto he suplicado por su descanso fue por evitarle la pena de ver tanta ingratitud, tanta perversidad. Creí que a su regreso, ya encontraría en marcha todo lo que se dá como principio del fin ¿o es que debe volver a impulsarlo a moverlo? ¿Es que los misioneros están obligados a ser cerebro y brazo? ¿Es que frente a los perversos se debe ser idea y acción?

C.- ¿Piensas que se apenará más por lo que vea en la acción? ¿Crees que no lo ve todo?

M.- Quería siquiera que ya que la Causa universalmente no responde a la Ley, por lo menos la Escuela, en sí, a la que todo sacrificó...las Colonias, ¡oh, esto es demasiado!, yo esperaba que a su regreso no le ofreceríamos pesares por esas causas.

C.- ¡Pesares¡... Imposible. Y los que le ocasionen las maldades, las divisiones, los odios, ¿crees que le han escapado? Pero hay mucho y muchos buenos; muchos que aman y comprenden el amor fraternal. No hay que ser pesimista. Poco hacen entre veinte buenos dos malos; peor para ellos. Apenas si se notará. Hay muchos conscientes y lo demás, lo de orden general o mundial, se cumplirá mejor cuando esté la cooperación de quien mejor conoce estos resortes y las mañanas de todos.

***

E. V
Consejo de Exposición
Setiembre 23 de 1916
Comunicación trasmitida por la Médium del Consejo

Hermanos míos: Habéis llamado, heme aquí.

Grave es la respuesta para mí si los Legisladores de otros mundos no piensan del mismo modo.

Hay quien propuso: “Hagamos la renovación de la faz de la Tierra, pero, ¿sabéis cuantas veces se renovó? Cada religión, cada nueva doctrina, cada tendencia, y aún cismas todos, hasta el cristianismo, han tenido el principio “Et renovavis faciem terrae”; pero con tantos escarmientos, ¿hemos de renovarla otra vez? Cada hombre tiene dentro de sí mismo el germen renovador y en realidad en el curso de la vida renueva para él la faz de la Tierra (en su propia vida), y cada siglo no parece la Tierra la misma. ¿Acaso la misma vida no tiene por tema la lucha y la lucha no es una revolución continuada y renovadora en si misma? Se camina en todo instante a la renovación. ¿Por qué espantarse de esta operación?

Pero se pide un cataclismo para renovar de una vez por todas. ¿Hay acaso cataclismo mayor que lo presente y que lo que esto mismo va preparando para de aquí veinte años? 1) ¿Hay cataclismo mayor que el cataclismo moral y espiritual de los seres? Es cierto que los hombres no ven que sea un hecho de la justicia, más me espanta a mí mismo las consecuencias, y YO en auto de tanta gravedad debo hacer Consejo y pensar y pesar los resultados inevitables. Sí, no debo contestar de momento en asunto tan grave, tan trascendental y así prefiero ahora decir que luego de expuesto, consultado y discutido, salvo otra conveniencia, contestaré al Maestro y tú lo comunicarás a los Secretarios.

Paso tan tremendo asusta a la imaginación y, ¿se habrán medido bien las consecuencias? ¿Quién clama a la Justicia? ¿Has pensado en las consecuencias? Maestro: No, no puedo ahora ser filósofo; veo que quien lo pide lo hace con la intención y la fe en la obra reconstructiva, por eso no temen el cataclismo, mirándolo como única medida posible de regenerar de una vez al mundo y entonces obraremos según las circunstancias. Si es de justicia, cúmplase pues.

E. V.: ¿Acaso misionero alguno llegó a dónde tú has llegado, Maestro? ¿Por qué apurarte? ¿Qué son cinco años que has empleado para llegar hasta aquí? Recuerda cuando debiste luchar como Shet...cuando Jacob...cuando Moisés y otras muchas existencias y siempre se ha renovado la faz de la Tierra, pero siempre costó muchos más años, pues, ¿qué es ahora un lustro? Bien es verdad que no había el progreso que hay ahora. ¿Adelantaremos más con el cataclismo? Hay que recordar que en la Tierra se obró uno semejante pero, ¡sabes que no había hombres aún en ella y ahora esto te causa espanto¡

M.- Hay tantos pareceres. Hay tantas tendencias.¿Crees que son las mejores las prédicas del socialismo?

E.V.- No, Maestro, eso retarda el triunfo de la gran Causa.

M.- Es cierto, porque van por el camino del materialismo, pero ¿acaso se puede contar tampoco con la Masonería y otros credos?

E.V.- Pues bien, ¿quiénes quedarían de los hombres que hoy pueblan la Tierra? Veo que ni aún la milésima parte estarían en las condiciones que se necesitan y esto ¡espanta¡

M.-Pero, ¿acaso no se dijo en Isaías los que quedarían y el Apocalipsis no dice que llevará el cataclismo dos terceras partes, porque todo estará malo? ¿Y cómo aparecerá el nuevo satélite? Y si es de ley, ¿por qué los Maestros de otros mundos no están conformes?

E.V.- Los legisladores de otros mundos creen que como en aquellos mundos, en la Tierra podría influir el exceso de blandura y amor, sin pensar que la Tierra no está como sus hermanos en la Ley del Amor. Aunque también en aquellos mundos hay pensamientos distintos en los seres, esa diferencia consiste en que es en el deseo de obrar en el mayor amor y en la Tierra es para dar rienda suelta al mayor odio. Indudablemente, eso apoya el pedido de los que claman Justicia, que se cumplirá para los detractores, los perversos enemigos de sus propios hermanos. Espera, pues, la respuesta para que la trasmitas a todos, como antes te indiqué.

M.- Espero y os solicito un itinerario fijo e indicado, un camino el que seguiré imperturbable y una norma que cumpliré exactamente.

E. V.- Me retiro y os dejo mi amor y el de otros Maestros de la Cosmogonía.

Yo X

E. V.

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Del libro inédito “La Justicia en Acción”
Etapa tercera - Segundo ciclo
Renovación de la Faz de la Tierra

.........................................................................................................................................................los insensatos, los egoístas, los detractores querrían que se detuviese la marcha del progreso en la tierra; esto es contra la Ley y no puede ser.

Querrían que se detuviese en su marcha. La vemos correr en su nueva órbita y va a “estrellarse” sin remedio por los hechos que pesan sobre ella, que le trastornan, le avergüenzan ante los mundos hermanos y no es posible que se la deje precipitarse a donde no podría salir. Sin embargo se dice que no todos los Legisladores piensan del mismo modo, ¿cómo es esto? Yo he firmado la solidaridad para el establecimiento de la Comuna y se requiere de la Cosmogonía y de los Legisladores de los demás mundos hermanos la solidaridad del acto de Justicia, porque así es Ley. Deben de dejar todos por un instante sus mundos y venir a la tierra para comprobar que no es hora de ofrecer amor, que no es hora de pedir clemencia; que sólo es hora de pedir que se cumpla cuanto antes lo señalado por la Justicia para los prevaricadores de la Ley del Padre, para los traidores, para la fe de sus hermanos: el cataclismo renovador de estabilidad de este mundo, conforme a su grado de mayor y ganará el progreso común porque saldrá lo que le desequilibra y ganará el mundo primitivo y otros hermanos menores porque indudablemente los que sean quitados de este plano le llevarán el progreso material; verdad es que también las pasiones y concupiscencias; pero no les será permitido llevar la ofuscación y la ceguera del fanatismo religioso.

Se conmueve la tierra que no es insensible y demuestra sus rigores. Abre tu seno y envuelve en tus entrañas de fuego las manchas de sangre que te avergüenzan, apaga la sed de concupiscencias que te deshonran y anuncia a los mundos hermanos tu triunfo, enseñándoles un nuevo mundo que te adorne y que alumbre las noches de amor y de paz de los luchadores y pensadores, de los fraternistas, de los que quieren la justicia, de los que desean vivir en verdadera paz y fraternidad, la Comuna de Amor y Ley. El Maestro Xavier, contestó con esto al ¿qué hacer?, que habéis pronunciado. Que se obre la Justicia para todos, evitando así la larga agonía y el mayor sufrimiento