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Del libro inédito “La Justicia en Acción”

Etapa tercera - Segundo siglo
Renovación de la Faz de la tierra

Consideraciones y juicios, sobre lo expuesto por el Maestro Xavier el día 9 del corriente (septiembre):

En Buenos Aires, a día cuatro, del mes primero, del año sexto de la Nueva Era, correspondiente al veinte y tres de septiembre de mil novecientos diez y seis, de la Era Cristiana y al año 5.676 de Adán y Eva.

Vengo contestar al Maestro Xavier a su pregunta sobre la tierra: “¿Qué hacer?” Contestad alguno. Y para el caso, la Madre ha definido su actitud en el día 16 que recoge el amor que es depositaria y ha pedido justicia en rigor lo que debe tenerse en cuenta.

Rememoro hoy, todos mis pedidos de emergencia, los detractores de la Causa desde que empecé mi obra, renuevo todos los juicios y sentencias, me rectifico en todos los puntos, cargos y encargos sobre seres, cosas, religiones, individualidades y colectividades y mucho sobre un nuevo estudio del estado actual de la tierra y su humanidad.

En el libro ROJO se hizo el estudio, encontré que un trabajador tenía que producir para trece y él no comía, ni le quedaba tiempo para pensar. Examiné la causa católica y encontré que sólo la ignorancia y la fantasía existía de la bestia cabalgando en el dragón.

El Pontífice romano hoy puede confirmar las aseveraciones que le fueran hechas, puesto que, todo el mundo sabe que su voz hipócrita de paz no encontró eco en ninguno y corremos ya el año tercero de la conflagración.

Pensé entonces las causas del mal mundial y los remedios que se podían aplicar; y sólo un cataclismo como el anunciado en Isaías y el Apocalipsis podría acabar con la maldad.

Hoy lo sostengo, pero acrecentadas las razones que se acrecentarán aún más cada día, por lo que siendo en Ley, el cataclismo se impone.

Había un ser que en todo pedía clemencia para todos que se le concedía y aún decretada la renovación de la faz de la tierra; ésta se ha ido haciendo con demasiada dulzura, sin producir el efecto perseguido por la causa que la origina, confirmándose así que es de tontos el ofrecer amor a los insensatos.

Hoy he de ser todo amor, María, lo confirma y levanta por fin su voz pidiendo justicia y esto es algo insólito que debe conmover a la cosmogonía y ponerla en cuidado, pues nunca se oyó de tal espíritu más que clemencia y hoy dice justicia, lo que prueba que hemos llegado al colmo del mal y del desequilibrio, lo que dejo expuesto ante los Consejos Superiores.

Por causa del malestar supremo que en la tierra hay no puedo hacer conocer de todos estas verdades (para las publicaciones hechas he debido hacer un inaudito esfuerzo) ¿Qué hacer pregunto yo? porque necesito veinte veces más medios que los ya empleados. ¿Y qué aprovecharán las publicaciones si los hombres no las leen y si las leen lo encuentran difícil de cumplir? Es cierto que nosotros habremos cumplido y cumplimentado la Ley y aunque nos duela en nada debe pesarnos las dolencias de nuestros hermanos, puesto que lo que venga ellos se lo quieren.

Pero hay que pensar que los trabajadores, los pensadores, los amantes de la libertad humana están agobiados por un malestar sin precedentes y ni pueden hacer sacrificios pecuniarios ni tienen tiempo de pensar en los alcances de todo esto; pero que ni aún en ellos hay suficiente voluntad porque han caído en la inercia agobiados por las causas que originan la causa única, de todos los males, la larga agonía que se le consiente originar a la supremacía religioso-político-social y es hora de obrar con energía y seguridad.

La guerra con todos sus horrores no es más que un juego de traidores, una venganza, la más vil de las pasiones de los jefes de estado, una batalla de calumnias y no puede seguir más este tren de vergüenza.

Habrán de sucumbir por Ley todos los que estorban a la gran Causa Común y universal, veo que los libres son perseguidos, encarcelados y deshechos y es por causa de la clemencia y de las treguas que se han dado a los supremáticos reyes de la concupiscencia, que invocan aún al dios de las venganzas y las victorias de la fuerza, seguirán así hasta el fin; hasta la extirpación de la raza humana, llevándola a la decrepitud, a la imbecilidad y a la locura; sin escapar a este peligro ni aún a los países que aún se encuentran sin conflagrar.

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Aquí en la tierra de promisión estamos en eminente peligro de sufrir un yugo de ignominia. Ya se ha dicho que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, como aquí no hay ley plebiscitaria, no se puede aplicar ese apotegma, y ni es el pueblo constituido desde la mayoría de los habitantes (si bien forman el pueblo), no son ciudadanos por ley de nacimiento y derecho.

(Continuará).

Medianímicas

Julián Tina (Presbítero)
De la Cátedra Central
Por la Médium A. T.

Buenas tardes, queridos hermanos. Que la paz y el amor reine entre todos vosotros.

Ya véis los consejos que los mayores os dan, y detrás venimos nosotros para decir que el espiritismo es la enseñanza de la existencia de los seres en la vida eterna y continuada, porque así podéis, comprender lo bueno y lo malo.

El espiritismo enseña todo lo bueno y señala la senda para arrojar la amalgama de todo lo malo.

El camino bueno está abierto y el malo también, pero vosotros debéis de seguir el bueno.

El “Espiritismo Luz y Verdad” es el que el Maestro por mandato nos enseña.

El, como un padre, ha dado el consejo a todos sus hijos, porque como hermano mayor y misionero, recogió las enseñanzas que nos trasmite, y el que quiere seguir el camino del progreso, puede hacerlo porque tiene su libre albedrío para disponerlo.

Es bueno tener buenos sentimientos, tratar de ser cada vez mejores. No tener maldad para nada, siempre con la buena fe y la buena voluntad, todo se alcanza. El buen pensamiento de los hermanos es el que allana el buen camino y nunca es el malo el que os dicen los hermanos mayores.

Ir pues, por el mismo que nos enseñan, pues así la cadena se hace cada vez más larga.¿Porqué, hermanos míos, ha de ser la envidia? Delante del Padre todos somos iguales. Por lo mismo debéis tomar los consejos que se os dan.

Hay hermanos que todavía se desvían del camino del bien porque no quieren amar a ninguno, ¿y por qué entre vosotros ha de haber diferencias? No vale para nada el orgullo; nuestros hermanos mayores no nos lo enseñaron.

El ser pobre no es delito y el pobre no quiere al rico, pero dejando la materia no hay riquezas, ni hay pobrezas, porque dejad vuestro mundo, dejad vuestros bienes y dejad vuestro fanatismo, porque ante la ley no se conoce nada de eso. El fanatismo es lo peor que puede haber y muchas veces es la perdición. Allá no se precisa nada; y el que es bueno necesita saber más y cada vez más, y el que es bueno, el que escucha los buenos consejos, y el hizo el bien en la tierra, muy pronto recibe allí la recompensa, en mayor progreso espiritual.

Seguid los consejos que el Maestro os da; él os enseña los primeros caminos que debéis seguir. Se os dan buenas lecciones, no el fanatismo; sólo os enseña verdad pura.

Desechar siempre todo lo que sea religión y desengañar a los que no van por los caminos verdaderos, no le deseéis mal ninguno, ni nunca los querráis mal, porque son también vuestros hermanos.

Seguid al espiritismo, que es la Luz y la Verdad que nuestro Padre señaló como enseñanza y prueba de su existencia y su justicia amorosa.

Con paciencia, resignación y amor, todo se puede alcanzar.

No os obligamos, pero sí os decimos que cada uno es hijo de sus obras, por eso las obras buenas son las que valen y pesan en la Balanza.

Así, hermanos míos, quisiera que estos consejos los llevaseis siempre en vuestros pensamientos.

Me retiro, hermanos míos; por hoy no puedo hablar más.

Que el amor reine entre todos vosotros y que siempre llevéis el buen camino.

Julián Tina (Presbítero).

Erasto
Por la Médium M. R. de T.

Traigo el saludo de aquellos hermanos que se encuentran en lejanas regiones de este planeta y que os envían su amor, porque creen y con razón, que vosotros que estáis al calor de la Cátedra Central, que estáis oyendo siempre al Maestro, os creen ungidos de ese amor que da el reflejo del amor de los mayores, y al efecto os envían un recuerdo fraternal al mismo tiempo que su buen deseo de que estéis unidos en el seno del “Espiritismo Luz y Verdad”.

Os desean que estéis unidos al mismo tiempo que ese es vuestro deseo, también, porque hay muchos enemigos que, luego consienten ser: lo que en un principio, efecto de su antagonismo espiritual.

Estos enemigos de la verdad, los veis que hablan de paz, al par que los veréis preparándose para embestir, con la saña de un odio implacable.

Mas si vosotros estáis unidos fraternalmente, y si no torcéis vuestro camino, nada temáis, porque ha llegado la hora de la justicia y todo ha de cumplirse, según son los designios del Creador.

Los hombres siempre debieron acusarse, como son los mandatos del “Espiritismo Luz y Verdad”, y para amarse hay que tratar de comprenderse. Pero tened en cuenta, que estos mandatos no han de ser como la obra que realizan los hombres que obran fuera de todo concepto y consideración humana; sino que han de ser el fruto de la convicción por la razón, siendo firmes, sin ser esclavos, y sin temor de nada porque la conciencia está limpia.

No os aconseja tampoco el Espiritismo odiar a nadie por las diversas opiniones que cada uno tenga, porque sabéis que cada hombre hace su obra, buena o mala, según su grado de progreso; pero vosotros que conocéis los principios de la Ley de Amor, debéis saber, que sólo por el cumplimiento de la ley, sabréis descubrir todas las faltas o errores de los hombres, corrigiéndolos, si está a vuestro alcance, con vuestros consejos y vuestro ejemplo, pero amándolos también, porque son nuestros hermanos.

El Espiritismo no os ha de enseñar jamás el odio ni el desprecio a nuestros hermanos. Además, no todos comprendéis cuáles son los factores del antagonismo de los hombres. Cada uno encierra en sí mismo, muchos enclaustrados que tienen que manifestarse y que vosotros habéis de saber dominar para no caer en las pasiones.

Por eso el Espiritismo os enseña el deber de ser mejores, pero no por temor, como aquellos que creen con fe ciega por temor a la condenación eterna, según lo enseñaron los hombres del fanatismo religioso.

Los mandatos del Creador os dicen: “Ama a tu hermano”, sin mandar que los creáis, sino que por vuestro razonamiento libre de prejuicios, adquiriráis la convicción que os demostrará que nada hay ni más bello ni más grandioso ni más fraternal.

Por eso, hermanos míos, os decimos, que debéis estudiar el espiritismo; pero no penséis que es imposición de los hermanos de Amor, sino que es por vuestro propio beneficio. No habéis de aceptarlo tampoco como dogma de fe, debéis analizarlo y sacar consecuencias por el razonamiento que hagáis de la causa y de todo cuanto os rodea y se os enseña. Así llegaréis a ser buenos espiritistas por vuestra conducta moral y por el amor que demostréis en vuestras obras.

Es así como seréis humildes de corazón y limpios de conciencia.

Mucho amor os traigo de mis hermanos de México para todos los adherentes.

Mi amor os dejo. Buenas tardes.

Erasto