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Autofónicas

G

G.- Andan como las ratas cuando creen que no está el gato, D.Benito y Etiopía, Japón, China, Rusia, luego la Renania y ahora el P. A. ¿Pero se figurarán que de veras están burlando a la Ley? Y eso que tienen el ejemplo de España, cuánto ha luchado, cuánto ha resistido hasta que se les ha obligado a ponerse en su fiel. Venezuela está andando, pronto tendréis otras y otras pruebas. No se burla a la Ley, nada se opera en falso, todo tiene una razón de ser, todo se explica y todo se confirma. No se ha ausentado en vano; veréis cada día más manifiesta su obra, más evidente su acción.

M.- ¿Pero no habíamos convenido, no se nos había asegurado que tendría descanso forzoso y prolongado?

G.- Hay descansos y descansos. El descansar de penas, luchas y amarguras, no quita al espíritu misionero su misión como Consejero; obligar a la inacción a un espíritu como aquel sería como anularle. Informar sobre el estado de cosas, actuar como fiscal, como síndico o como consejero en todo lo que le es conocido es más bien un aliciente, tanto mayor cuanto que actúa en justicia, precisamente en aquellos hechos que más le dolieron por su injusticia y tantos otros. Nada es más sublime, ni más grandioso, ni de más precisión y exactitud que la Ley de las compensaciones. Bienaventurados los justos que deban recibirla por sus obras, por sus sacrificios, por sus sufrimientos, por sus luchas en pro del bienestar y del progreso de la humanidad.

M.- ¿Y las cuestiones del orden interno y administrativo?

G.- Eso para ti; ya tienes las indicaciones del hermano Elías, procede de acuerdo a lo que te indica y a lo que se te indicará a medida de necesidad. Se cumplirá todo como está dicho; todo será como está señalado y la Justicia ha de brillar con todo su esplendor, lo mismo en orden general, que en lo particular de la causa. Obedece, observa y confía.

Medianímicas

Despallejas

De la Cátedra Central

Por la médium del Consejo

Buenas noches hermanos:

Aunque tengo que romper con lo dispuesto en el reglamento, por un momento, tengo permiso, y pido de vosotros benevolencia para deciros unas palabras, un halago que es la manifestación de mi sentir y de mi querer.

Veo con gran entusiasmo el progreso de la Escuela, porque ello es muy bueno para el triunfo de nuestra Causa; pero, desgraciadamente no veo todos los que deberían estar, porque doloroso es para los que amamos y para todos los hermanos familiares, que no haya una verdadera unión entre todos los hermanos que nos rodean, sin embargo de que, muchas veces vienen ellos a exigirnos, más de lo que hemos podido exigirnos nosotros mismos.

Pero, en fin, hemos hecho nuestra obra por la Escuela.

¿Creéis que los males del mundo pueden perdurar después que se ha visto la justicia?

El mundo que nos hace que luchemos y proclamemos la causa de la justicia, también nos da alientos para luchar más por la Escuela y por la Causa.

¿Qué más os puedo yo decir? Sólo os digo adelante, hermanos, que la Causa marcha y aunque estáis en los momentos más duros y más difíciles, vemos que, generalmente, los perversos, los enemigos, los detractores, se baten en retirada, lo mismo que se baten las fieras en el bosque, pero que, dos buenos cazadores no necesitan una jaula para atraparlas.

Todos se van vencidos, los miserables, los perversos, los que han culminado al espíritu verdadero, al que vosotros y nosotros hemos sostenido y huyen de su luz.

Hermanos, quiero hacer presente, que siempre estoy luchando, que aunque no estoy en la vida material no estoy en ese estado de tristeza que tanto duele a algunos, pero si estoy con el deseo que tanto vale para mí que es defender la Causa.

Hermanos míos y compañeros: aunque no me conocéis, siempre soy el mismo que en mi existencia material última con tanto amor supe sostener y luchar.

Buenas noches.

Despallejas.

Lorenzo

Buenas noches, hermanos míos, que la paz y el amor sea entre vosotros.

Hermanos; esa lectura no es solamente para vosotros los que estáis presentes en materia, porque hay muchos hermanos espirituales, que también participan en ella; pero de estos conocimientos, comprenderéis que sólo es el principio del Espiritismo, y que sólo por este camino se puede llegar a la compenetración de la doctrina purificando el camino y vuestros pensamientos, es decir, poniendo mucho amor en vuestras obras. Estas verdades, hermanos míos, no pueden comprenderlas todos los seres del presente, porque son farsantes, porque aparentan ante el mundo amar la verdad; lo dicen con palabra hipócrita y tienen en los oscuros rincones de su conciencia la maldad más refinada y los sentimientos más perversos.

El Espiritismo, en su sabiduría, va señalando a los seres todos los bienes que la vida ofrece, y va indicando a la humanidad de la tierra como han surgido las ciencias, y que los hombres supremáticos y orgullosos las consideran como cosa propia.

Me refiero a las ciencias positivas porque de su estudio y de su engrandecimiento se derivan mayores alcances que de las demás ciencias, porque de sus conocimientos ya surge la verdadera fraternidad humana, porque todos somos hijos del Creador y todos somos aspirantes a una mejor vida y a una mayor fraternidad, cual lo son las humanidades de los otros mundos de todo el universo.

Por esta aspiración legítima y natural que es el sello de regeneración que llevamos impreso cumpliendo los mandatos del Creador, ha llegado la tierra más allá de su momento de transición.

Pero no vengan los hombres supremáticos a declararse autores de la obra desconociendo al espíritu; y no vengan a mandar en las leyes y en las obras del espíritu porque muchos de ellos se encogieron de hombros cada vez que se trataba de demostrar la existencia del espíritu y que la obra es suya, porque es la suma inteligencia, después del Creador nuestro padre.

Creyeron, que al Espiritismo se le podía tener en una forma ignorada, es decir, sin tenerlo en cuenta, y por eso no los véis que vengan a sentarse en estos humildes bancos, porque también es cierto que el Espiritismo no los admitiría por supremáticos, porque son incapaces de ordenar ni dar órdenes por ser desordenados en sí.

No, no desconocen la moral del Espiritismo, porque esa moral eleva, y no serían capaces de cumplir.

Así tenéis a los supremáticos; los que dan los zarpazos en nombre de su religión, pero no le habéis visto que esperan su regeneración por el espiritismo.

No son los fanáticos los que se paran ante ningún obstáculo en la vida para cometer toda clase de crímenes, así como tampoco reparan en obstáculos para sacrificar a sus mismos hijos, que los habéis visto caer bajo su odio y bajo su sed de sacrificar víctimas, que si alguno volviera a surgir, sería nuevamente devorado por su odio y perversidad para ser su víctima.

Pero, es nuestro deseo, que se evoque a Jesús, no entre las bestias, ni en un establo, sino en el hogar de sus padres. Pero no recordar en este día a Jesús, hombre, sino a Jesús niño, y sobre todo como vienen todos los seres al mundo, a la vida material, unidos a sus padres por los lazos del alma y del cuerpo, y en el regazo de su madre que es tan buena.

Repito a todos los seres y sentido lo tenéis, que si María no concibió, ni dio a luz, no sería la madre; o si hubiese sido la predestinada, no hubiese sentido a su hijo, no hubiese llorado por él, no le hubiese seguido al calvario.

Comparad a María, Madre, con todas las angustias, con todos los dolores y con todas las amarguras de que es capaz, la bondad de las madres y la mejor de las mujeres, y entonces comprenderéis el valor, el sentimiento y el amor, de la madre de Jesús, la madre de la humanidad, la que confía en la misma grandeza de su misión.

Y si evocáis a Jesús, evocad al pequeñuelo que sufrió todos los dolores, todas las amarguras y sufrimientos, que siempre son amenguados por la compensación del amor de la madre, y por esto no ha de serlo el recuerdo para Jesús, sino también para su madre, buena y amorosa, que tuvo el presentimiento que es capaz de sentir cualquier madre cuando tuvo en sus brazos a su pequeñuelo, y así recordad a Jesús, que en todos vosotros ve vuestro deseo y vuestro querer y este deseo y este querer se agigantan cada vez que relegáis del Cristo.

Así, hermanos míos, enviadle siempre vuestros pensamientos puros y Jesús será feliz siempre hasta el cumplimiento y fin de vuestros deseos.

Mi amor os dejo. Buenas noches.

Lorenzo