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Medianímicas

Benito Pérez Galdós

De la Cátedra Central

Por la Médium L. D.

Buenas noches, Paz y Amor para todos vosotros.

Siento tener esta materia tan asustada de la mistificación; sí, tan asustada de la mistificación, tanto miedo, tanto temor.

Son detractores que bien saben lo que hacen, sí, tan fuertemente buscan todos los merodeos y dirigen en todos los sentidos como es posible, para poner siempre trabas a los hermanos de Justicia.

No es verdad que los médiums no son culpables de la mistificación, tan es así, que está sentado en la obra, que tienen que ser conocedores de quien los rodea. ¿Son malos los médiums? Culpa es de sus materias prejuiciadas cuando no de su espíritu y deben tomar siempre los que la justicia señala.

Hermanos, malos son los que actúan; ciertas son las palabras del hermano que acaba de comunicarse, mientras exista el Dios Oro, mientras exista el metal, mientras no sea derogado dicho metal, el hombre vivirá siempre interesado pensando en el interés, nada más que de los bienes materiales.

¡Para cuándo los bienes espirituales¡, dicen los hermanos prejuiciados, hay tiempo, digo a esos hermanos prejuiciados, todos los hermanos vienen al mundo a hacer obra; todos los hermanos vienen al mundo a cumplir una misión pero siempre por culpa del prejuicio de las religiones todas, pero en particular de la Católica sobre todo, no lo hacen y prevarican la mayoría de las veces.

Así ha sido necesario, por su mucha fuerza, por su ventaja como dominadora de la humanidad del planeta Tierra, ha sido necesario muchos viajes, ha sido necesaria la venida de muchos hermanos misioneros de luz, cuya luz ha sido necesaria para detener la dominación de la religión y descubrir sus falsías y errores.

Los hermanos han ganado la batalla; los pobres infelices se ven descubiertos en sus falsías, en sus odios, en sus crímenes, todos los hermanos misioneros vienen a traer una luz, vienen a traer un punto; para que los hermanos de la Tierra puedan ir comprendiendo y orientándose con rumbos más fijos que hasta hace poco tiempo todos han llevado.

Muchos hubieran hecho obra, hubieran cumplido la misión inconclusa y encomendada que tenían, pero la desgracia de surgir parte de los hermanos detractores, seres de la Tierra, desatando todo su furor, impiden a los hermanos médiums conocerlos y librarse de ellos mientras dure su desarrollo.

Pero ya se van impidiendo a esos hermanos, con toda su furia, porque el progreso tiene límites que ha aventajado a los perversos, porque lo que no sea dentro de la Justicia Suprema, tiene límite, y será derrocado por la fuerza, quieran o no quieran.

Estamos en tiempo de liquidación de cuentas, en que todos los actos son juzgados, entonces hay el progreso que no tiene límites; que el progreso de la Justicia Suprema, a los que ningún hermano aberrado y perverso pueda violar; que impide los escarnios, que impide los más horrendos crímenes que al fin y al cabo, los caídos se forman nuevos cuerpos, y vienen a luchar con más fuerzas, con más virtud, con más ahínco y encuentran materiales más adecuados para continuar la obra que les ha sido encomendada, por lo cual, los enemigos les habían cortado sus existencias.

Las excomuniones de los perversos no sirven para nada; sus marañas para demostrar al mundo que en su odio quisieran hundir, son descubiertas, porque donde hay odio no hay progreso.

Entonces, hermanos, seguid el rumbo que os ha trazado la “Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal”, que ya está reinando por encima de todo.

Seguid, pues, adelante, adelante siempre; siguiendo el rumbo que os ha trazado la Escuela, seguiréis el rumbo fijo sin prejuicios de ninguna clase, en esa forma podéis conseguir el más allá que todo ser humano lucha en continuas existencias, hasta seguir el camino y la orientación que todos hemos de seguir.

Dejo paz y amor para todos vosotros.

Benito Pérez Galdós.

Elizabetta

Buenas noches, hermanos míos, que la paz y el amor reine entre vosotros.

Buenas noches, Maestro. Hermanos míos: Esta noche vengo entre vosotros a traer la palabra de amor. ¡Pero qué amor, qué amor tenéis en la Escuela¡

Decidme vosotros y contestadme si tenéis mucho amor a esta Escuela; esta Escuela en la que debéis de tener vuestros pensamientos siempre con vuestro amor acá.

Acá, donde está la luz y la verdad, queridos hermanos, os veo muy atrasados, os veo con muy pocas fuerzas. ¿Dónde están tantos hermanos que en esta Escuela debían de estar? Humanidad; pobre humanidad, qué poco amor tenéis para vosotros, que para vosotros mismos es el bien.

Pero ¿por qué?, os pregunto yo, ¿por qué hermanos míos, no debéis escuchar más a vuestro Maestro, a vuestros mayores que vienen entre vosotros a traeros los consejos, a traeros el amor?

Hermanos míos, vosotros debéis de ser un poco más adelantados, debéis tener un poco más de cariño a la Escuela, con un poco más de amor, porque el amor es tan grande, es tan sublime, es tan verdadero, que todavía vosotros no lo creéis, pero, hermanos míos, cuando llegue ese día que vosotros tenéis que decir, porque donde hemos pasado, vosotros también pasaréis, entonces os acordaréis del consejo de este hermano que viene por justicia a preveniros.

Sí, entonces vais a decir, hermanos, porqué no hemos asistido más a la Escuela; ¡porque nosotros, tan chiquititos, si deberíamos ser más grandes¡, yo quisiera veros, hermanos míos, más alegres y contentos, siempre con buen humor, siempre con buen cariño entre vosotros, entre vosotros, hermanos y hermanas queridas, que también a vosotras os digo, debéis de tener más amor, más cariño, más voluntad.

Sí, queridos hermanos míos, debéis tener más amor a la Escuela, que os enseña el camino de la luz y de la verdad y a los que venimos entre vosotros debéis escucharnos con más atención nuestras enseñanzas, ya que nosotros también escuchamos a nuestros mayores.

Escuchad siempre los buenos consejos que se os da. Dejo el amor de todos nuestros hermanos.

Buenas noches, queridos hermanos, que la paz reine siempre entre vosotros. Siempre adelante, hermanos míos; buenas noches.

Elizabetta