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AUTOFONICAS

L. U. 1. -C. S. -L. R.

"La tierra de Promisión la han manchado y hay que limpiarla" está escrito en el libro "Los Extremos se tocan". Este sería el tema de esta Autofónica; mas sea el capítulo doctrinal del N° 44 si el hermano Maestro Director lo ve en justicia; pues otro es el punto de instrucción que hoy conviene. Es este muy tétrico por cierto para una ínfima minoría que falazmente grita rabiosa a sus dioses fantasmas, pareciendo en su rugido que impone, como el León en el bosque que hace callar y temblar a las demás fieras que le son sumisas; pero que, las águilas y cóndores, se elevan a donde la fiera no puede ascender. Se ha vibrado con potente tono de trompeta el "basta de cruz y de espada"; y los vividores de estros talabartes de baldón y muerte con afrenta, han rugido en su impotencia, poniendo a sus minorías fuera de equilibrio por su espanto, en su poquedad. La Justicia no será burlada ni detenida y excediendo en el amor con el rigor, hoy se vibra con potente clarín de trompeta apocalíptica, a los esclavos de los dioses que vivieron de la cruz y de la espada. "Llegó la hora final; a recoger vuestros petates, vuestras pilchas, vuestras maletas, vuestras valijas, vuestros trapos, vuestras falacias, pues es la hora de marchar a las moradas de vuestras aficiones". Damos los varios nombres de los arreos de viaje, porque la orden de la Justicia debe ser entendida por todos, en sus nombres, para que no puedan acusar ignorancia ni incomprensión.

No les coarta la justicia, ni sus deseos de venganza imposible contra la ley y los hombres que sostienen la Ley de Amor; porque, aunque obran fuera de la Ley de Amor y con toda injusticia, ellos hicieron del libre albedrío, una contraley que para ellos quisieron y consagraron, sin querer entender que, el libre albedrío es sólo para el bien, pues no se consiente en el daño contra un segundo. Entonces, ese libre albedrío en que los dioses y religiones han consagrado para su dominio bajo el baldón y afrenta de la cruz y la espada, desde que quita la libertad a otros, es libertinaje, y éste, no es de la Ley de Amor, madre de la Justicia.

No hemos de hacer hoy alusión a las hecatombes que la acción de la Justicia que en cumplimiento del supremo mandato ejecuta, como la reciente del Japón; pero sí aseguraré, que es la contestación al pensamiento de llevar el Budismo a donde el título de "Bárbaros" que en la historia hizo página, aun no se ha borrado. ¿Dónde? ¿En qué epopeya? ¿Cómo dio el salto el Buda por encima del Asia, África y Europa, para llevar la raza y la doctrina del Ario-Veda, allá donde el hacha separa con horror las cabezas y se esteriliza a los hombres, en odio singular e inconcebible?.. Tengo a la vista los tomos de la historia desde la aparición del hombre en la tierra; corro las epopeyas desde Shet; veo el nacimiento del Budismo; examino los puntos del Ario-Veda y no hay tal hecho escrito, como hombres . Mas si Buda y su religión de inactivos parásitos, no dio el salto por encima del Asia, África y Europa, el espíritu Ario-Veda, sí llegó allí, como a todos los ámbitos y rincones del planeta, para el cumplimiento del Testamento de Abraham; lo que se efectúa por la reencarnación del espíritu en todas las porciones de la tierra, como en todas las posiciones que el hombre necesitó crear.

Mas sí cruzó el mar el puro Ario-Veda Jafet, cuyos descendientes, ibéricos y pirenáicos escribieron con verdad el nombre de "Bárbaros del Norte". Buda, pues, hace su segunda demostración de desagrado, pidiendo a la justicia su demostración. Esta presente es, porque no quiere salir de donde para cerrarle las puertas al cristianismo peligroso, sobre las bases del Ario-Veda, fundó su inactivo nirvana; pues vale más no hacer nada que hacer algo mal. La anterior fue, porque el pontífice católico, nombró y creó obispos allí en Oriente.

Ambos intentos provocaron idénticas catástrofes, que le cuestan al ambicioso Japón cientos de miles de vidas y ya insumables millones de yens que más vale que se pierdan así que en armas fratricidas.

Mas si los autores de tales pensamientos no ven más que su pasión desorbitada y caprichosa, la sabiduría y justicia de los Altos Consejos del Padre y Gobierno del "Espiritismo Luz y Verdad", que es de todo el Universo, sí, ve el resultado, que sería la rehabilitación de la fiereza de la cruz y la espada, en la más grande guerra de religiones, que sería por sí sola miles de veces mayor en horrores que todas las habidas en 57 siglos. Sería querer quebrar la sentencia inquebrantable de "basta de cruz y de espada", pronunciada para la tierra por los altos designios del Creador. Eso es lo que las religiones católico-cristianas, preferirían que sucediera, antes de ver caer sus castillos ya llenos de brechas y agrietados, porque el odio al progreso y la fraternidad, a ese punto extremo los lleva.

No se les coarta, repito, el libre albedrío; pero, la justicia vela, está en acción y la han de sentir en lo vivo. Griten, pues; suenen los cañones en salvas; repiquen las campanas cantando con sus lenguas de bronce alabanzas a los príncipes soberbios hijos de lavanderas, llegados a los tronos por sus... grandes virtudes teológicas; ríndanles honores los esclavos, pero opresores; mas también los elementos saben divertirse y cumplir lo que la Justicia señala. ¿Qué dirán luego los falaces, cuando, como previene el profeta, sus engañados les pregunten: dónde está el amparo y poder de vuestro dios?... Antes de que los desengañados les hagan esta pregunta acusadora, prefieren que el cataclismo, que no ignoran que está cerca, los aplaste; pero, han de oír ese apóstrofe, porque, hasta ese extremo que a muchos abrirá su conciencia, llega el amor del Padre; cuya Justicia, en su mayor rigor, es el extremo del Amor. Que el hombre oiga esta voz; es la hora de marchar; arreglar vuestros petates.

El Secretario del Tribunal Superior del Plano, por orden, cumple este deber. Cumplan todos el suyo.

L. R.

MEDIANIMICAS

Joaquín de Jericó (El abuelito)
SUBCATEDRA, GENERAL TERAN N. L.
Intuición recibida el Jueves 2 de Agosto de 1934 por Amalia Torres Moreno.

Que la Paz de Eloí os ilumine, mis queridos hermanos:

Se me ha mandado hoy, en esta hora, a presentarme ante vosotros para traerles la feliz nueva tan esperada por vosotros, como tan cara para nosotros los espíritus de amor: hemos luchado mucho, hemos sufrido mucho, tantos siglos de agobio, tantas persecuciones sufridas, tantas traiciones presenciadas; pero al fin llegó la hora; sí, la hora bendita aquella en que el Padre promete a sus hijos de buena voluntad, el disfrute de tantos años de trabajos, que es la entrada triunfante a esta tierra prometida, a esta tierra renovada, a esta tierra en que el hombre vivirá feliz sin dioses, sin odios, sin guerras, porque no habrá dinero, pues todo quedará relegado al pasado, como escorias de un mundo que pasa a su vida mejor; sí, esa vida que os espera, mis queridos hermanos, ¡cuánto os ha costado! Mas llegaréis a disfrutarla porque en justicia la habéis ganado con vuestros esfuerzos, con vuestros sacrificios y con vuestro amor que es sabiduría, todo lo tendréis a la vista, todo; sólo os costará dar cumplimiento a la "Ley de Amor"; pero antes es preciso que recordéis que para llegar a este punto, la tierra se despojará de lo que le estorba. ¿Quién estorba? Estorba el odio que engendra la guerra; estorban las religiones que impulsan el odio entre hermanos y estorba el oro que endurece los corazones; por eso hoy disparamos estos certeros cañonazos de amor hacia ellos; con los que haremos la profilaxis de la tierra que se encuentra en "los momentos supremos del parto" que nos dará un nuevo hijo; para completar la felicidad de los acatantes de la "Ley de Amor" que hará a ellos un haz armónico, caminando gustosos hacia el trabajo de su reedificación en espera de un "Siempre más allá".

Joaquín de Jericó (El Abuelito).

1er. Secretario: Amalia Torres Moreno.

Lázaro Ramos
DE LA CÁTEDRA 12
Médium: Pedro Solano

Que la Paz sea en vuestra conciencia, el sol que alumbra el camino hacia la comprensión de la verdad, la que iréis encontrando de una manera paulatina, durante el recorrido de vuestra presente existencia.

Partiendo la humanidad terrena desde que el hombre tuvo que poblar la Tierra como resultado de la gestación de los tres reinos de la naturaleza; desde cuyo momento ha tenido enfrente el infinito; el misterio de lo desconocido; y por la falta de comprensión y el deseo constante del saber, estudió sobre lo que rige la existencia, para que su espíritu fuese descifrando el porqué de la vida. Vosotros que ya os encontráis en medio de esa principiada civilización, no tenéis sino el trabajo de leer los textos y de ellos formar un juicio; pero, ¿dónde está el trabajo perfecto relativo que tenéis que desarrollar para llegar al conocimiento de la verdad? ¿Y cuál es la sabiduría que os ha traído tanto vivir? Venid a los abrevaderos, o sea a las fuentes del espíritu humano, que no es sino el pensamiento de los hombres, que en la vida han tenido que dejar escrito el saber de su experiencia.

Cuando la humanidad terráquea, por efecto del progreso humano pretende decir la última palabra en el concepto de la vida humana, forzosamente resultan las contradicciones que se basan en los aureros de cada una de las religiones; aureros que han dejado como sedimentos para la humanidad. Si sois verdaderamente hombres y si deseáis encontrar el amor, estudiad en las fuentes que el infinito pone a vuestra disposición; dejad a un lado el cendal que cubre vuestros ojos, y con la mirada atónita al infinito, poneros a pensar, si el progreso, de por sí solo, no viene a marcaros el sendero de vuestra existencia, o por el contrario, como os digo en esta mi comunicación, tenéis que estudiar el pensamiento de los hombres ilustres que han vivido, y que se ha traducido desde el códice, hasta la comprensión por el linotipo en los actuales tiempos, y ante uno de esos pensamientos de los hombres que dejaron algo de su sentir, viene a formar lo que tenéis ahora como base de conocimientos, como base de ciencia y como base de política.

Cuando abrís el libro de la vida, aun ignoráis de dónde venís y para dónde vais, y cuando llegáis a la decrepitud y después de haber tenido enfrente los libros y diversos escritos, aún no podéis contestar esa pregunta. Algunos sois viejos y dentro de vosotros mismos confesáis que no habéis tenido tiempo suficiente y la ilustración necesaria para contestar esta pregunta tan simple: ¿De dónde venís? Venís por mandato del Creador, sois el espíritu ejecutor de la voluntad de él; sois, como hombre de la tierra, quien tenéis por fuerza que ejecutar el mandato y acrecentar la Creación hasta el infinito; sois el habitante del terrón, a quien se os ha dado con todas las maravillas de la naturaleza, para que como obreros o artistas hermoseéis este hogar vuestro; sois también, los que al impulso de los mundos, vais buscando los medios de introducirse en ese engranaje perfecto, para ir formando sobre la arena, con el dedo o con la vara, las figuras geométricas que deben ser la base y precisión para la formación de las máquinas y sus engranajes. Ahí en vuestras mentes, se forma la línea en su diversidad, y construimos la recta, después la curva para obtener la elíptica, y con el conjunto, formar las figuras geométricas, para poder llevar a la ejecución, lo que vuestros espíritus sueñan, lo que vuestros espíritus ven, y lo que vuestros propios espíritus copian de la naturaleza y del Universo.

Dentro de las Cátedras de la "Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal", venís a escuchar, mis queridos hermanos, tópicos de esciencia que han estado vedados a vuestros ojos; venid y alcanzad el progreso que pasa como el fugitivo relámpago, que se pierde en el horizonte que limita vuestra vista; a la Escuela venís, a escuchar sus altos principios de moral y filosofía, pero siempre que dejéis a un lado al prejuicio que os pesa y que intenso se oculta en vuestro mismo ser. Habéis nacido libres y tenéis el derecho de superarle, no al ave, sino a la electricidad misma. ¿Cómo habéis correspondido a los dones y facultades que el Creador os ha dado? Os entretenéis en divisiones necias y en creencias tontas; tenéis vuestros dioses y cada uno de éstos los habéis hecho a vuestra semejanza y con vuestros propios defectos, No habéis tenido la entereza suficiente para romper con ese prejuicio, para que libre, vuele vuestro pensamiento, de la tierra al infinito. ¿Cuándo habéis tenido el deseo de comunicaros con el mismo Centro de las Vibraciones? ¿Cuándo habéis sentido esas mismas vibraciones en vuestro propio ser? Habéis tenido, sí, el deseo de romper con el prejuicio; pero os paráis en el dintel de la puerta que conduce al templo de la sabiduría. La cobardía de vuestros espíritus, es por el anestesio religioso que se os ha aplicado durante siglos, por medio de los textos viciados; la mentira de la religión, es la que os lo ha impedido, y vosotros habéis aspirado voluntarios esa mentira que os impide hacer libre ejercicio de vuestras facultades; y cuando al transcurso de los años venís a la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal, llena ya tu conciencia de ciencia vana, porque esa ciencia oficial no ha tomado parte, sino en vuestras mentes sensorias, porque han recibido, como recibe el hierro viejo con la intemperie, una capa de hollín que impide se vea el color positivo de la masa de acero, siendo por eso que os mostréis desconfiados.

Venid, mis queridos hermanos, al seno de la Escuela y depositad en ella el mandato de vuestro espíritu hasta donde sea posible, para hasta donde sea posible, para desalojar los prejuicios que os han dejado pasadas religiones; para que al abrir el libro del porvenir, mostréis satisfechos con el derecho que tenéis, a que vuestra potencia y que vuestro espíritu vaya a mayor velocidad que la electricidad de la tierra, y entonces, mis queridos hermanos, podréis esculpir en vuestras mentes, las enseñanzas que quedan como recuerdo durante vuestras existencias, por medio de los desprendimientos. Justo es que os explique el porque del desprendimiento del alma humana, la que, al igual que los artefactos que el niño coge en sus manos para destruir la vida de un pajarillo formando una honda o la horquilla y poniendo en ella los resortes elásticos, y en la cajilla, la piedra para quitar la vida al pajarillo; de la misma manera, el alma se expande como el resorte de la horquilla, y tiene su grado de elasticidad, y si el niño obliga mucho al resorte hasta su último grado de elasticidad, tendrá que romperse forzosamente, haciendo su separación molecular; así el alma humana, a semejanza de esa horquilla que se expande, va a donde su progreso alcanza, o sea hasta donde su elasticidad se lo permite; pero al llegar a cierto grado, tendrá que hacer su separación. ¿Quién os dice, mis queridos hermanos, que alguno de vosotros sea huérfano del Creador? ¿Quién os dice que al habitar la tierra, no tenéis el derecho a expandiros a otros mundos? Os detenéis en el umbral o dintel de la sabiduría, donde el gran arco del centro luce con sus esplendentes astros, formando geométricamente la letra "G". Vosotros, mis queridos hermanos, los que aún no habéis venido a la Escuela; los que vivís todavía bajo el prejuicio de vuestras enseñanzas, de vuestros conocimientos erróneos pasados, no tenéis la franqueza de abrir un libro de la Escuela y ver con el escalpelo fiel de la razón, el contenido de su elevada sabiduría.

¿Queréis seguir viviendo bajo el dogma, el milagro y el misterio? ¿Queréis permanecer estáticos, cuando la luz esplendorosa asoma ya? Ved que al asomar sólo os trae amor para provecho vuestro, os trae sabiduría reconcentrada que el hombre ve por medio de las letras de molde y por medio de las lenguas de fuego; y cuando ya contento, por haber quitado la venda que cubría sus ojos materiales y espirituales, entonces, mis queridos hermanos, dando una vista retrospectiva en vuestro pasado, comparad y ved que el porvenir encierra en su grandeza la verdad; verdad positiva, verdad absoluta por dimanar del Creador, porque la misma humanidad tiene que ir descubriendo esa verdad, ya que nada se os da de balde; todo depende de vuestras propias vibraciones; y el acto que presenciáis de esta mi comunicación, no se os da de regalo, porque la mediumnidad toma su fuerza material, las vibraciones, de vuestro propio cerebro; las vibraciones de vuestro propio espíritu que concentráis con el pensamiento y del continuo tic tac de vuestro mismo corazón.

Cuando os encontráis en presencia de un acto solemne en que se os obliga por fuerza a que los neurones de vuestro cerebro se agiten con mayor intensidad, tenéis la obligación en relación con vuestra instrucción, de estudiar lo que llamáis fenómeno, que no es más que efecto natural producido por causa natural también, que está en el camino que os conduce a la verdad. Estudiad, aplicando los signos de la escritura en cada uno de sus párrafos, para que los apreciéis a conciencia y para que las contestaciones sean aplicadas al párrafo que se refiera a la lectura. También, mis queridos hermanos, cuando concurren visitantes a la Cátedra, es necesario explicar con toda claridad, para que se puedan formar un juicio claro y sereno de lo que suelen enseñar las Cátedras de la Escuela.

Con el deseo, mis queridos hermanos, de que la paz y el amor, sea para vosotros baluarte de progreso, me despido; pero antes debo hacer presente la observación de que, cuando alguno de los concurrentes quiera preguntar algo, lo haga por escrito para la aclaración de alguna duda, la que se contestará en la misma forma que la petición se hiciera, siendo el objeto de dicho procedimiento, evitar que se interrumpa la fuerza vibratoria, y por la atención que roba a los demás, cuando se toma la palabra en alta voz, viniendo a interrumpir la disciplina y la armonía que durante el estudio debe conservarse.

Vosotros mis queridos hermanos, recibir mi amor.

Lázaro Ramos.

V. B.

Anastacso Cisneros J.

Durango. Mex., Julio 29 de 1934

Versión taquigráfica de Justina Quiñones.