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AUTOFONICAS

L. U. 1. -C. S. -El Espíritu de Verdad.

Vibra el autófono; yo a él pregunto a los dioses y los dioses no contestan; no existieron sino en el magín perverso de sus creadores. Pregunto a los adoradores de los dioses fantásticos: ¿a quién adoráis soi los dioses que invocáis no contestan?... Y sus creadores, aunque no los ven, dicen: "aquí está nuestro Dios". Miro y sólo veo la horripilante figura de las pasiones. Esos son los dioses que al mundo impusieron ; y el mundo entero un mar de pasiones es. ¿Puede continuar así esto?... Presto oídos a los clamidos de los hombres del trabajo y piden ¡justicia, justicia, justicia!... Y están en la Ley: y yo estoy en la ley, para hacer este examen y llevarlo al Supremo Tribunal; y aquél también obra en ley reteniendo, aun un momento el instante fatal porque los perversos también invocan la ley; y están en la ley del libre albedrío. ¿Mas es éste en rigor?... En sus pasiones, en sus aberraciones, en sus concupiscencias y en sus perversidades, no ven que el libre albedrío pueden invocarlo sobre sí mismos solamente, porque no está en la ley causar daño a un segundo ni a un tercero, y ellos causan daño a toda la humanidad de progreso.

Entonces, el juicio es claro; no están en la Ley, puesto que se han salido de la Ley y contra la Ley obran, por lo que no es Ley; los dioses religiosos, antagónicos en la intención y las obras, del Dios de Amor; del Padre Creador; el que, aunque confiesa que todos son sus hijos, también ha creado mundos o "moradas" como Jesús los llamara, para todos los gustos, para todas las afiniciones; y... allí sí está su ley, porque habrán de luchar con otros tan perversos o más fieros que ellos; no caben ya en la tierra. Este es el resultado de que este examen final de un año que pasó empeorando sus días finales, y éste es el fallo que entrego al Supremo Tribunal, con petición de pronto despachado.

De cuanto en la tierra existe en hombre e ideas; sólo la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal ha hecho obra de amor y unión, y sólo en esa obra la justicia puede apoyarse para dar el cúmplase a la tremenda sentencia de "Ya renovaré la faz de la tierra ya aparecerán nuevas tierras y nuevo sol". Hago vibrar estas palabras fuera de la línea autofónica y... no veo que hagan mella en ningún perverso; prueba que toda espera del amor sólo servirá para que enciendan los odios aún más, y está probado en la reanudación de esa lucha fiera que las selvas vírgenes del Chaco presencian y envuelven.

¿Qué saben esos hombres por qué luchan, por qué se matan?... ¿Qué provecho han de sacer de morir o de quedar como un guiñapo vergonsozo y carga de los inocentes que los habrán de mantener?... Y no habrá acabado el odio ni aún en esos lisiados, en esos guiñapos, fruto de la perversidad de unos pocos supremáticos; sino que, su figura, los muñones de sus brazos o piernas perdidas, incitarán a mayor odio, a mayor deseo de venganzas nacionales e individuales; secretos estos que envuelven los fanatismos inculcados por los dioses religiosos, que no existen más que en los hombres perversos sus creadores; secretos que abrigan de destrucción de todo antes de caer ellos, que saben que llegó su hora, porque se han cumplido los 36 siglos marcados con punto inequívoco de perención.

"Y de este siglo mis hijos serán de Luz, porque verán la luz de su Padre y hablarán con mis espíritus que ángeles llamáis", se escribió en el testamento de Abraham, Y alumbro yo y hablo; el anunciado;

EL ESPIRITU DE VERDAD.

L. U. 2. -S -Schuwit Schuwit.

Como terremoto omnipotente vibró en todos los Consejos la afirmación del Maestro Superior, después del examen de la ley, "Y hablo yo, y alumbro yo". Es decir, la ley y el tiempo señalado se han cumplido. Oímos, con estrepitoso retumbar similar al de ahora, otra vibración acusadora hace ya cumplidos 36 siglos: "Oíd, cielos, lo que digo, y los hombres todos oigan las palabras de mi boca". "Mi doctrina chorreará en las conciencia como rocío de las mañanas que reverdece las hierbas de los prados y los sembrados". Aun resuenan esas palabras en las gargantas del Sinaí. "¿Qué te hice yo, pueblo ingrato, pueblo perverso?"... Y moisés se retira del pueblo que libertara de la esclavitud y ya era nuevamente esclavo de la perversidad de Judá y Leví. Las dos tribus del desorden; parásita la una y acaparadora la otra; y... aún siguen representadas en esas dos clases que traen al mundo tierra loco, transido y a mal andar. Se hicieron dueños del altar y la espada aquellas dos tribus y en ellas se funda la religión y persigue y explota al pueblo como aquéllas explotaron y sumieron a las otras 10 tribus labradoras, pastoras e industriales, trabajadoras y sin tiempo a mal pensar, las que hoy son todo el mundo trabajador. No había de triunfar, sin embargo, la perversidad. Mas supo mezclarse las castas perversas en las clases del progreso, y la ley tiene que esperar la separación de unos incorregibles que vivían entre los justos, o el acatamiento de la Ley por el amor creado en la maternidad; y, el celibato, señaló esa separación por la renuncia del ser hombre, del ser humano; y en los siglos ha podido decirse: "Basta de cruz y espada". Es ahora cuando la impotencia de los perversos enciende el odio y lo manifiestan rabiosamente y ni comprenden que la misma ley los provoca a ello para que antes terminen su trizte y última existencia de prueba que el amor del Padre les concedió. Y... ya terminándose está, pese a las persecuciones , a las venganzas, a las tiranías, a las provocaciones falaces de la religión, política, acaparamiento, trampas, intrigas  y... pobreza de menesteres y mayor pobreza de nobleza, en las castas supremáticas.

Como padre en la materia del mundo llamado tierra, estoy obligado a mirar sobre su faz las obras de sus moradores. Es horrible la historia escrita en estos setenta años, que es la edad en que había de aparecer y apareció el mandado por la justicia.

Está justificado el fallo de la sentencia y justifico que todo está cumplido.

Schuwit Schuwit.

L. U. 2. -T -Emilio Castelar

¿Por qué yo? Estáis aquí, generales, libertadores, fundadores, emperadores, filósofos, geómetras. Y... ¿por qué yo?... ¡Aaah!... Ya veo la Ley. Que Manterola confirme. Digo como el Maestro Schuwit; Las palabras del Maestro Superior resonaron en los ámbitos del universo como rugidos del más formidable terremoto. Y en la tierra no sólo han resonado; han hecho tembñar ésta y hasta se han resquebrajado tumúltos y sepulcros, porque las cenizas de muchos allí depositadas, entre ellas las de Santiago, quieren demostrar que nada hay muerto y que todo cumple la Ley. Un aviso me llega; dice: "Concreta", Concretaré. Un León y una bestia inmunda están en guardia. La bestia ha movido todos sus tentáculos y el dragón sentado en ella ha llamado a sus más feroces congéneres a lucha fiera, a lucha traidora y cobarde, en un momento en que el león parecía dormir y era cuando más velaba descansando y dejando que las alimañas se creyeran seguras y se dieran, alborozadas, al festín. Ya estaban los manteles puestos y los mozos preparados a servir. Mas "San Jaume" montó el caballo blanco; y en la boca, el caballero, lleva la flamígera y, caracoleando el corcel, desbarata a los sirvientes, derriba las mesas, rompe las ollas y... no hay festín. De ese hecho, la dulcinea del Quijote, recoge la alta lección; se viste de las galas de sus desposorios y es proclamada en firme la República Española, que montada en el León va escoltada por el caballo blanco, sembrando amor, paz, justicia y libertad, que llevará al mundo entero. Esta profecía se cumplirá en lo material, como ha cumplido moral y espiritualmente con LA BALANZA No. 25.

He historiado; he concretado.

Emilio Castelar.

L. U. 3. -(¿?). -L. U. 4. -(¿?)... Están en sus puestos; como el Consejo Superior está en resoluciones, no los pueden abandonar. Se cierra el autófono.

El Secretario.

D.

MEDIANIMICAS

Daniel

BUENOS AIRES, DICIEMBRE 8 DE 1933

Por la Médium del Consejo, Mercedes.

Buenas noches, hermanos míos. Que la paz y el amor sea con vosotros.

Ansiosos venimos entre vosotros, hermanos, para hablaros; pero el deseo nuestro sería hablaros siempre de amor, de progreso y traeros también nuevas enseñanzas; traeros siempre nuevos principios; hablaros de vuestros hechos y deseos, ansiando abrir nuevos horizontes; señalaros caminos seguros para libraros de asechanzas; caminos seguros en el progreso y bienestar; caminos seguros que os rindiesen beneficios en esta existencia; que recogiéseis los laureles de la compensación; pero desgraciadamente, venimos entre vosotros a allegaros nuestro entusiasmo; a pasar ante vosotros como estudiantes, porque se nos ofrece así encontrando siempre mayor angustia, nuevas desidias, males de los hombres todos de este planeta tierra; vemos todo lo que acontece; toda esa falsía; toda esa mentira para engañar al hombre que trabaja; al hombre que lucha cada día; todas esas mentiras para mantenerse en la supremacía y todavía consideran al hijo del pueblo, al que trabaja, cosa de poco valor; y cada uno de ellos es un ministro; cada Doctor un puntal de ese ministro; pero ese puntal está sostenido con la sangre del obrero, con el dinero, con la riqueza acaparada, con el trabajo del obrero que obliga por la necesidad a pasar el obrero con una insignificancia, para que no pueda moverse.

Ese ministro, ese inconsciente, ese personaje, está sostenido, mantenido y pagado en su grandeza, en su molicie, en su holganza por el obrero. Mas ya el obrero reniega; el obrero está disconforme para sostenerlo. Pero ese hombre tiene en sus manos un rehén; y ese rehén es el hambre; es la miseria. Por eso venimos, hermanos, siempre entre vosotros, habiendo estudiado algo nuevo; habiendo aprendido así de los agobios por los que vinieron entre vosotros; aquellos que escucharon los mandatos del Padre; las enseñanzas de esas experiencias para obligarlos a callar, pero que, ante esos supremáticos, los llamaron "los locos del espiritismo"; todas las enseñanza, el amor y el progreso, fueron simples utopías; enseñanzas que son el camino vuestro que lleva siempre hacia la verdadera fraternidad, hacia el verdadero amor. ¿Fueron locuras? Pero es necesario estudiar más; es necesario ver más, es necesario comprender cómo los supremáticos tienen amordazado y atornillado por el cuello al hombre, que, como espíritu libre, trata de gritar la verdad y siente dentro de sí la sublevación: entonces hay otro tercero que lo acogote, que lo amordace; y... ese tercero es la necesidad. Mas luego, la desunión, trae los demás hechos entre todos los demás hombres, formados por miles de motivos de desinteligencia de castas; de razas; de clases, y también por otros motivos de creencias varias; de ideologías que han hecho que cada hombre se disgregue de los otros hombres y cada uno se entiende solo.

No; debéis de ser, ¿cómo diré u ejemplo? Vosotros sois 100 en uno solo. Sí,  100 en uno solo, en el querer, en el deseo, en la aspiración; 100 en uno solo en el bien de los demás; y el debatirse y el dolor de cada uno debe ser el de todos. La alegría de cada uno es la alegría de todos; la angustia de cada cual es el dolor y el sufrir de todos, porque es la lucha de todos y ésta debe ser al unísono, porque al unísono debe ser la aspiración; porque al unísono debe ser el querer, el deseo, el afán del bien y el progreso de todos y para todos: que uno solo sea para todos y todos para uno.

Que vosotros, hermanos, en el afán del progreso hayáis comprendido bien todo esto; que cada uno de vosotros se haya solidarizado en verdad y que todos los pensamientos se hayan hecho uno solo; que sea una sola vuestra aspiración, uno solo vuestro querer... Entonces sí; entonces seréis de verdad una fuerza grande, una fuerza avasalladora. Por eso, hermanos vengo entre vosotros un momento a desearos la mayor unión, la verdadera paz, la verdadera  fraternidad, para que tengáis esto como principio capital de vuestro querer y como habréis de querer siempre así habréis de tener en muy breve tiempo respeto: ya guardamos una ventaja enorme sobre todos los demás que ignoran vuestras fuerzas espirituales. En estos momentos, hermanos, vuestros pensamientos sean de bien para los demás y que todos y cada uno desee y espera el bien para vosotros y cada uno de vuestros deseos sea siempre buscando, llamado el bien para los otros, en la misma forma que lo hiciérais para vosotros mismos.

Comprended así al Espiritismo en su enseñanza, en su deseo de unión; comprended así es epiritismo como doctrina, como principio, como mandato del Creador, y, entonces sí, hermanos, es cuando lo sentís internamente, y cuando seréis capaces de comprenderlo así, de esta manera, entonces habréis empezado de verdad a bregar, a dominar y a vencer al mal, encaminando toda la obra, toda la aspiración hacia el cumplimiento del bien; hacia el cumplimiento del mandato del Padre.

Nuenas noches.

Daniel.

Agueda

BUENOS AIRES, DICIEMBRE 14 DE 1933.

Por la Médium del Consejo, Mercedes.

Buenas noches, hermanos míos. Que la paz y el amor sea con vosotros.

¿Decís que no tenéis nada que comentar? ¿Y acaso os habéis apercibido de que se estaba oyendo vustras palabras? Habéis dado trascendencia y salida a las palabras vuestras y a vuestros comentarios, que por cierto siempre se saca algún estudio para vuestra enseñanza; no era mi intención hablaros, sino escucharos. Pero recibí orden y os traigo de los hermanos mayores que sobre vosotros envían como bendición de amor, algo de esos fluídos de verdadero amor, que tanto necesitáis y que tanta falta os hace.

Sí, hermanos, es así; no hay porqué querellar; siempre yo pienso, aún cuando no vengo entre vosotros tomando de la materia, bien sé, porque veo y leo vuestros pensamientos y el pensamiento de cada uno es que contesto. No, hermanos; no es que vosotros os querelláis por cualquier cosa. ¿Es que vosotros no os amáis? ¿Es que vosotros estáis heridos? ¿Es que vosotros estáis sintiendo desunión dentro de vosotros mismos? No; no, porque vosotros, hermanos míos, tenéis algo aquí de vuestro; aquí venís y tener en cuenta que no hablo para los que están lejos de aquí y ni en el orden espiritual, sino que hablo para los que me escucháis con vuestros oídos materiales.

¡No! ¡No! Vosotros no os queréis mal. Vosotros no os querelláis porque sí; estas quisquillerías, hermanos, vienen de otro lado; hay de afuera algo que está siempre poniendo cizaña entre vosotros; eso que podremos decir, "pegar y escusarse" en lo que queréis más; siempre ese desviar de vuestros quereres, para atizar el punto débil que tenéis. De allí viene lo que vosotros véis... Un gesto vuestro... Un movimiento... Escucháis una palabra, y... zás: ya "lo dijo por mí" ¡Qué supremático!... ¡Qué bruto!... ¡Que grosero!... ¡Yo no iré más a la Escuela! ¡Ya pronto me retiraré!... ¡Seguiré un tiempito más y después me retiraré de la Escuela!... ¡Ah!... ¡Ya me oirán cuánto tengo que decir! ¡La obra es muy buena... si no fueran tan brutos! Son vuestros pensamientos en algunos. La obra es buena. Vosotros sabéis que esto es verdad, porque muchos de vosotros lo habéis escuchado y probado; muchos de vosotros lo habéis sentido, y bien sabéis que no es esto sugerido por un momento. No penséis que estáis solos, ni tampoco que venimos entre vosotros para espionaje, sino que venimos dentro de vosotros para acompañaros siempre, porque a cada uno, por afinidad, por familiaridad, nos corresponde acompañaros, nos corresponde dirigir vuestros pasos... Pero si debemos de dirigiros a vosotros como sois, es un trabajo que no es muy grande, porque indudablemente se os puede dirigir bien. Pero si sucede esto, es porque no siempre miráis con vuestros pensamientos, con vuestros hechos y no escucháis las palabras que se os dijo "que os miréis a vosotros mismos"; es que habéis escuchado miles de murmuraciones del mal amigo... ¿Habéis visto lo que se dijo en la Escuela? ¿Qué sigue siendo siempre mengano tan bruto? Y... todo, todo escucháis, aunque sea cualquier cosa baladí, pero que vosotros la hacéis grande.

Vosotros sabéis, hermanos míos, que estas palabras que os digo son nada más que para llamaros la atención y para deciros y preveniros que hay un peligro para vosotros en el sentido que os digo. Por ello os vuelvo a repetir y a recalcar que no sois malos de dirigir y encaminar.

Maestro: ¡Qué la hermana Teresa escuche también!

Comunicante: Deja que la hermana Teresa esté donde está; su espíritu escucha también... Ya lo sabrá.

Muchas veces se rebate a los médiums, porque la médium escucha; escucha cómo fulano dijo esto, el otro fulano dijo más bien, etc. etc. Hermanos, podéis comprender que al deciros estas cosas por esta materia no deseo que penséis de este modo...; y tampoco no os vayáis a querellar; no vengo a deciros esto para fustigaros y ni tampoco por una represnsión: sino que es el consejo que se da al niño, como hace la madre que le dice:"no te juntes con aquél, que es un mal amigo que te condice por mal camino". Mucho habéis escuchado en la historia del niño, que cuando niño era muy bueno y que luego, al ser pervertido por aquellos malos compañeros, resultó ser un pésimo hijo. Mas vosotros sabéis en espíritu y en materia que sois misioneros; vosotros sabéis que estáis en el camino de la verdad; y no solamente lo sabéis vosotros, sino que lo saben los otros; esos otros falsos amigos, como los niños de mi referencia: tienen envidia, tienen celos de que lleguéis a ser grandes; y eso es algo grave y doloroso para ellos, porque supone que llegáis a aventajarlos; y por eso, sin hacer carrera, sin hacer estudios, pretenden llegar primero y ser maestros.

Por eso, hermanos, es verdad y es humano ese movimiento; ese sentimiento que muchos tienen; una palabra, un gesto mal interpretado, os deja heridos u os puede dejar un resentimiento pequeño; pero que de continuar ese resentimiento, se está en peligro de que se convierta en rencor, convertirse ¿en odio? ¿Cómo podré llamarlo para no lastimar a nadie?... Un presentimiento, una reconvención, mas os digo: cuando sintáis un momento de mejoramiento o un momento de desagrado, o un momento de gravedad, que no quede en vosotros un sentimiento de rencor, que no quede una raíz del odio; que, en fin, no quede en vosotros nada de ese rencor infiltrándose, endureciéndose y materializándose, ese pequeño sentimineto que es humano, pero que muchas veces involuntario, pero es de influencia del mal amigo.

Vengo entre vosotros, hermanos, para llamaros la atención sobre estos puntos, porque, como os dije, sé qu e esto suele ocurrir... Y por esto que basta que se diga alguna vez algo malo de uno para que siempre se le vea la parte mala y llamáis siempre la atención sobre el mismo lugar; es ¿cómo diría?... Una dama muy elegante, muy garbosa, que va caminando delante de uno; esa dama muy elegante y muy garbosa, tiene mucho dinero; pero tiene un defecto, os dirá alguno. ¿No veis que tiene la pierna torcida? Y ¡ya está! Todos ya no mirarán la silueta, el conjunto de esa persona; ya, todos, dirigirán la vista hacia aquel defecto. Y esa dama tal elegante, tan garbosa, aparece ante los ojos de sus semejantes desmejorada por ese defecto.

Por eso, hermanos, os hago esta sencilla comparación, como las que siempre se os hace, para llamaros a la concordancia, a la unión, hacia un mejor sentir, hacia una mejor comprensión de cada uno.

Todos, todos, desde el Maestro abajo, tenéis defectos; el Maestro también tiene los suyos o no sería hombre si no los tuviera, como vosotros tenéis  los vuestros mayores o menores; pero esto es muy humano. Y precisamente ahí está la verdad, en tener defectos, porque si fuéseis perfectos; si fuéseis tal cual aquellos que la religión los llamó santos, entonces no habría obra de verdad; y lo digo por lo que a mí me toca y porque vosotros debéis de dominar los defectos y saber sobrellevaros los unos a los otros vorrigiendo en amor los defectos de cada uno. ¿Qué el Maestro os fustiga? Es verdad; pero vosotros cometéis también algunas faltillas, que por cierto deben de desagradar al Maestro; y vosotros debéis de aguantar al Maestro, porque a su vez él os aguanta a vosotros todos. ¿No os parece bien así, hermanos? Esta es la Ley de compensación, que así lo debéis comprender vosotros hoy y los hombres todos del planeta tierra, luego.

¡No hagáis desuniones, hermanos!... ¡Si vosotros hubiéseis visto lo que pasa por allá, en lo que los hombres llaman el Chaco!... ¡Si viéseis lo que acabo de ver yo, al pasar, que por deber he estado en el Chaco Paraguayo!... ¡Esa guerra! ¡Qué horror! ¿Qué decir? ¡Qué vergüenza!... ¡Qué ceguera en los hombres! ¡Qué perversidad! Y... ¡hablan los hombres de civilización!... ¡Qué odios sin razón de ser! ¿Por qué ese odio que se estrella sobre los hombres? ¿Que odios pueden tener esos hombres que luchan como fieras, si nunca se han conocido y nunca tuvieron dificultades? ¿Qué odios pueden tener contra esos seres que están rodeados de pajonales, de selvas tupidísimas, famélicos y harapientos y destrozados más en el alma que en el cuerpo? ¿Qué odios pueden tener? Sin embargo, porque les mandan los perversos, se matan y prenden fuego por los cuatro costados a esos pobres seres, a esos pobres hombres. ¡Cerrar los ojos un momento y llevar vuestro pensamiento hacia aquellos lugares y pensad en la agonía de esos que, rodeados de fuego por todos los costados, se enloquecen esos hombres sin defensa, sin nada que les dé esperanza!... ¿Sabéis vosotros lo que ello significa?, ¿véis vosotros el odio cómo es?... Entonces, ¿por qué vosotros no habéis de amar de verdad? ¿Por qué no habéis de hacer la lanifestación de amor verdadera?

Cada uno de vosotros sabed sobrellevar los defectos de los demás; cuando sea un movimiento instintivo y se produce un desagrado en vuestro alrededor, pensar que no son faltas reales, sino faltas sugeridas por el enemigo, como os acabo de hablar. Que no tengáis más motivo ni más razón para tener odios; para que no se interrumpa vuestra paz y vuestra armonía, es precisamente lo que os acabo de decir y de contar; pero que se necesitarían muchas palabras para describir aquellas llamas que he visto; aquellos alaridos; aquellas blasfemias; aquel clamor... Ved, hermanos, que esa fué la obra de un instante en el incendio de un fortín... Los cuerpos se achicharraron y quedaron luego hechos un montón informe de escombros humanos... Y luego... nada, nada.

¡Nada!, dirán los que piensan que fueron al infierno... ¡Nada!, dirán los que creen que no es nada la vida del hombre... Pero queda el odio; el odio de siempre... Y es como diríais vosotros: "¡luego me las pagarás!" El odio siempre adelante; el odio siempre avanzando; el odio siempre guardándose de una generación a otra. La perversidad dice: "me lo pagarás".

Todos encontraréis que esta lección es dolorosa; pero es de provecho para vosotros y os pido firmeza siempre, mayor amor, mayor unión... No puedo venir con frecuencia, como desearía, entre vosotros y no puedo extenderme más tampoco, porque debo dejar lugar a otros hermanos que deben comunicarse y que también deben de haceros algunas consideraciones.

No quiero tomaros más vuestro tiempo y os pido disculpéis, porque tuve que haceros las consideraciones que el amor aconseja.

Buenas noches.

Agueda.