331215n24

AUTOFÓNICAS

L. U. 1. -C. S. -E. V.

Yo al Autófono. Cuando el tiempo se cuenta por unidades de horas, minutos y segundos, siempre resulta corto, y más cuando ello debe coordinarse en sus obras con el rol que ellos tienen marcado en el tiempo eterno.

Ese mundo; ese mi más querido mundo tierra, sin que en esto haya parcialidad y lo pronuncio ante los Consejos Superiores del Plano que aquí reunidos están, y precisamente por los momentos que atraviesa esa familia terrena, saben estos Consejos que es un amor especial justificado y lo ven, porque todo hoy se mueve en el mismo punto donde la Escuela irradía su luz para todo el mundo. Ahí se mueve la politiquería; la mentida política imperialista envuelta en hipócritas transigencias de uno para llevarse un millón. Ahí se mueve la farsa divina y los reyes mito envolviendo con sus fantásticas glorias, los infiernos de las conciencias. Ahí se mueven los garruleros nacionalistas con deseos de ser pequeños. Ahí se mueven los que quieren salvar la nación ahogando a sus productores. Ahí se mueven los que oyen sólo su sed de venganzas con formas políticas extrañas y extravagantes, apoyadas en la muerte, en la persecución del progreso, que al fin los aplastará. En momentos solemnes dijo en los días del Juicio: “Habrá un momento de confusión en que parecerá que la maldad de los perversos triunfa; el desequilibrio será tal, que parecerá que todo está perdido; mas la justicia triunfará y la fraternidad a la luz de la razón, a la luz del Espiritismo, Luz y Verdad, será hecha”. Esto dije, esto repito por LA BALANZA y esto será; ya es.

Este es mi saludo en el número que cierra el año primero de nuestro vocero oficial, que en mérito ya fue reconocido hasta por los miopes del movimiento de las ideas, en su categoría “de interés general”.

El N° 25 será la sorpresa: El es como la máxima dínamo de luz y fuerza y el gran rodillo aplanador de todo lo tortuoso, dejando los caminos expeditos y sin tropiezos. Vemos tus agobios, pero se te fortalece, y como si los años no te pesaran, sigues los trabajos con ánimo de joven, con el arranque de los fuertes, porque la Ley está dentro de ti, lo que deseo para todos.

El momento de confusión es éste; mas en él empieza el triunfo de la verdad. Para todos repito tus palabras: “Adelante los convictos; echar a un lado a los tardos”. Los concejos del plano a mi cargo os mandan su amor y su fuerza con los míos. Dejo las líneas abiertas para breves saludos de todos a LA BALANZA.

E. V.

L. U. 2. -S. -Schuivit Schuvit

Emoción de alegría y temblor también, por el amor, tengo en estos momentos. ¿Desvirtuaré yo lo dicho por el Maestro Superior? ¿Qué añadir? No es momento de peroraciones. Sólo manifiesto que, por ser el momento de confusión esperado, como padre del sistema del que la tierra pertenece, pido a los maestros de los mundos del sistema sol, como hermanos afines en lo material, que vengan a la tierra y tomen a los hombres que puedan ser inspirados, para que haciéndose razón de la imposibilidad de seguir así y de que se ensayaron todos los métodos un tanto buenos políticamente y no queda más camino que el de la fraternidad, en la igualdad que la “Comuna de Amor y Ley” trae nuestra Escuela, similar a la que todos los mundos ya regenerados disfrutan. Dejo esto dicho en LA BALANZA, dándole el saludo en nombre de los mundos hijos del sol, como la tierra. El Maestro, esté seguro de que es ayudado por justicia y afinidad, de todos los maestros y las humanidades de la familia, con mi dirección y amor. Es la hora de la justicia.

S. S.

L. U. 2. -T. -Rosa de Luxemburgo

Por consuelo llegué al Consejo Superior. Concepción Arenal iba a recibir el autófono, y en su amor y con permiso, me cede su puesto para aliviar mi dolor. Es verdad: es el momento de confusión; pero los espíritus que aún no penetramos los designios de la ley, sufrimos los horrores de los perversos, con el agobio que nuestra escasa potencia nos defiende. Isaías se me acerca a recordarme, sus quejas a Jehová, cuando en sus agobios por el amor a la humanidad le preguntó: “¿Hasta cuándo, hasta cuando triunfarán los perversos?”… Me muestra la contestación: “Deja, deja que sigan siendo perversos, hasta el día de mi justicia; entonces verán los hombres que, fuera de mí, no hay otro Dios”. Y en ese día está la tierra; se está cumpliendo la promesa. Tomo valor y consuelo, y oyendo al Maestro Schuvit, vuelvo a la tierra a inspirar razón a los que pueden razonar y dar valor a los que deben defender la verdad, la justicia, la fraternidad. Me peso en LA BALANZA; estoy en fiel. Se pesa Liebnitz, el fuerte, el mártir de sus convicciones, y está en fiel. Somos instruidos por el Maestro Superior y volvemos en justicia a animar las huestes que buscan la fraternidad.

Rosa de Luxemburgo.

L. U. 3. -M. N. -M. N.

Un ruidito en mi laboratorio. Miro la cinta: LA BALANZA cumple un año ¡Mi saludo!... No agradará mucho, pero es útil y allá va. Estoy en mi último deber. Acabar la guerra con la guerra. ¿Qué los hombres buscan la paz?... Mentira. Ya soy muy viejo para dejarme engañar. Los que más gritan de paz, son los que están encendiendo la guerra. Mas no debe dejar sin probar a la justicia esta verdad; y al efecto, hago lo que me sirve de preparación al final de mi misión regeneradora, y aquí hago un temblor, más allá enciendo un volcán; allí levanto el lecho de un río y hago lagunas en los altos; desprendo una montaña, hago bailes de casas y ciudades y… nada; en vez de los fines que persigo para que los gobiernos empleen sus fondos en esos arreglos y no construyan armas de guerra, construyen éstas y no reconstruyen lo otro. ¿Quieren la paz o la guerra?... Dejo la prueba en LA BALANZA.

M.N.

L. U. 3. -M. E. -Dicha.

Cortando las líneas radicales que llevan verdades y buenos pensamientos, pero también los pensamientos más negros y las mentiras más estupendas, me lanzan hasta mi puesto el Autófono desde el Consejo Superior, para que salude a LA BALANZA que, con el número 24 cumple su primer aniversario. Veo el balance. En lo moral y espiritual, triunfo rotundo, que estaba descontado. En lo material y económico, déficit pecuniario y… tres kilos menos de peso del Director… Yo acuso a los descuidados y tengo en mis medios el modo de negarles lo que para cumplir sus deberes se les da y lo emplean en lo que les crea males que ellos solos pagarán. Y. ¿cómo quieren que sus desdichas buscadas por ellos mismos, se las quite el hermano Dicha…?

Obedezco las órdenes de la justicia. Aquí hago germinar mares de langostas, más allá el oidium, la negrilla y miles más de purgones y epidemias; allí un ciclón que, como caballero de terror, se pasea dejándose ver como aviso en otra parte para apagar el calor de las pasiones; inundo las tierras para que se bañen los acalorados; más allá las heladas, los pedriscos, las olas de calor o frío, huracanes, vendavales y mil fenómenos más, y, a pesar de haber obrado de todo esto en un lustro, más que en veinte siglos, no les dice nada a los hombres y siguen en su ceguera y perversidad y aun llaman en su ayuda al mismo Dios que les enseñaron de iras y venganzas. ¿Será ceguera?... Pues hasta que vean la verdad, seguiré y seguirá el hermano Amor en nuestro cumplimiento de servir a la justicia y el amor del Creador nuestro padre, por el corto tiempo de espera que dio para el final de la acción de la justicia. Deposito en LA BALANZA estos avisos, y sea el saludo del maestro de los elementos que con sus legiones la defenderán.

Dicha.

MEDIANÍMICAS

Ildefonso.
BUENOS AIRES, NOVIEMBRE 23 DE 1933
Por la Médium del Consejo, en asamblea ordinaria de Consejos y Comisiones

Buenas noches, hermanos míos. Que la paz y el amor sea con vosotros.

Hermanos míos, vosotros, que os encontráis aquí reunidos, es necesario que no exista en vosotros un solo pensamiento malo, ni una sola doblez; es necesario que no exista dentro de vosotros mismos un solo pensamiento de traición; es necesario que comprendáis, en verdad de verdad, las enseñanzas que venimos a traeros entre vosotros.

Es necesario que tengáis un concepto exacto de las ideas que sustentáis, de las doctrinas de la Escuela que decís sustentar; es necesario que el orgullo desmedido, vale decir, la supremacía, no os haga cometer errores graves, difíciles de subsanar; es necesario asimismo que ese desmedido amor propio sea tenido a raya, porque ese es precisamente el que sirve de vehículo para el mal; para la informalidad, para la claudicación, porque el enemigo de siempre, el detractor, el perverso, tratará de alejaros, de llevaros lejos de los sitios de vuestra convicción, de vuestra predilección; de los lugares donde están reunidos grupos de vuestros afines, ellos tratan de que os alejéis, so pretexto de muchas pequeñas causas, pero que en verdad no tienen ningún fondo consistente y que la única misión de ellos es sembrar únicamente la discordia, acicateando ese desmedido orgullo, esos malentendidos, ese mal amor propio sin fundamento.

Debéis entender que son fundamentos éstos que se levantan entre vosotros, para llamaros, para despertaros en vuestras conciencias, para deciros tantas cosas, que nos es imposible decirlas otros días que están destinados a los entráticos, a los novatones. Es necesario deciros a vosotros, los hermanos adherentes, todas estas cosas para que os sirvan de atención; es necesario repetirlas; hay que conmover el sentimiento, el sentir de cada uno; es necesario llamaros a la realidad, para que sepáis que no estáis dedicados a un trabajo baladí, a una obra efímera, a un principio, a una doctrina sin fundamento.

Sí, hermanos, si no estáis llenos de un principio de moral más sólido, más fácil se les hará a los detractores inculcaros la duda. Sí, hermanos, es necesario que comprendáis; es preciso esa fuerza grande para alejar, arrojar y sacudir de cada uno todos esos gestos, todos esos consejos de claudicación, de informalidad, de despego, de desamor.

Ya sabéis vosotros que todo lo vemos, porque estamos en distintos sitios, en distintos lugares, porque siempre es necesario estar en todas partes, siempre cerca de vosotros, los que tenéis que luchar tanto en la vida material; por eso recogemos, asistimos y vemos a cada uno en su entusiasmo, en la fe de vuestra convicción; pero es necesario, por esto mismo, hacer una manifestación más hacia aquellos que aparentemente actúan en la obra.

Es necesario, porque así todos saben que del espacio, en todo momento, por deber, por amor, por mandato, estamos junto a vosotros los que lucháis; junto a vosotros, los que sois buenos de verdad; los que tenéis la fe dentro de vosotros mismos; los que tenéis el entusiasmo verdadero a la gran causa; los que no tenéis nada que esconder y nada escondido, sobre todo, los que sois conscientes hoy, y que lo seáis siempre os deseo.

Que la paz y el amor sea con vosotros.

Ildefonso.

Mignour.
BUENOS AIRES, DICIEMBRE 1° DE 1933
Por la Médium del Consejo.

Buenas noches, hermanos míos. Que la paz y el amor sean siempre con vosotros.

¡Hermanos míos! ¡Hermanos míos!... Los hombres en su aberración, en su maldad, han cometido y van cometiendo, entended que digo los hombres que forman un conglomerado aparte de lo que deban ser los demás hombres; es decir, los supremáticos, aquellos hermanos malos, que hicieron tantas leyes, que dictaron tantos preceptos para dominar a los demás hombres.

Esas leyes, esos preceptos, los presentaron al resto de la humanidad del planeta tierra, como si fuesen los mandatos del Creador; como si fuesen los mandatos de Dios; como si fuesen los mandatos de los ángeles y santos; como también de todos esos seres de Dios; porque fue todo esto para atemorizar, bien lo sabéis; fue para tener dominadas todas las voluntades al temor de ese Dios.

Bien, hermanos míos; esos mandatos y todo lo que de ello emane, va probándose que es una fantasía; una perversidad; una supremacía para continuar señalando caminos erróneos, para desviar de la verdad a la humanidad.

Así, hermanos, encontráis vosotros que han enseñado que debe perdonarse, como también enseñaron a los hombres que deben violentarse todos los sentimientos y... ¡aun las leyes naturales, para presentarse delante de Dios!... Por eso no enseñaron a la humanidad mejor camino y no hacen nada de bien en la obra del hermano al hermano.

Así, de esta manera, han ido enseñando tantas cosas erróneas, que aun dentro del espiritualismo encontráis aquellos fanáticos mistificadores; encontráis que dicen que dios habló al pueblo; que habló el padre eterno; el Maestro Superior Espíritu de Verdad. No os dicen (porque eso no sería digno de Dios ni del Maestro Superior) de la rememoración como hombre, en estos días de recuerdo, en estos días en que está con su amor presente en este planeta tierra, pero que no puede dejar un instante ahora su puesto de dirección, porque distraía su atención de todo lo que debe vigilar en todo el plano a su cargo. Por eso debe de delegar a otro que venga a traeros su amor, y que ese hermano no podría en el sentimiento hacerlo con mayor eficacia que uno como hombre lo conoció y trató y me ha delegado para deciros a vosotros su amor, sus afanes y sus desvelos.

Muchas veces acusáis vosotros a los hermanos superiores de prestaros poca atención. ¡Cuánto más deberían hacer!, decís. ¡Que poco conocéis, ni aun vosotros mismos teniendo muy buena voluntad, que poco conocéis, digo, las leyes naturales que lo rigen todo en todos los mundos de la cosmogonía! De las leyes que rigen a los hombres, como hombres, y a los espíritus libres, como espíritus libres, y son un engranaje tan delicado; una máquina de precisión tan exacta, que ni un milímetro puede desviarse. ¿Sabéis vosotros lo que es un milímetro en la universidad universal? Pues no debe desviarse un milímetro ni un instante porque ello significaría romper el ritmo.

Así es, hermanos míos, como todos y cada uno estamos y vamos por lo menos colocándonos en nuestro sitio. Indudablemente que todo se rige dentro del amor, dentro de los mandatos de la ley suprema, y... ésta es la causa por la cual debéis de sufrir vosotros como hombres en el mundo y vosotros en la vida espiritual. Esta es la verdad y no las glorias de los santos.

Sí, hermanos míos; todo se rige por la ley Suprema, que por cierto, esa ley, es mayor que la ley de los hombres mismos. Esa ley, es la ley espiritual; es la ley universal, de la que todos dependemos. mas, sin embargo, veis vosotros, hermanos, que todo va como está señalado, en la vida de los hombres; cómo todo va dirigiéndose, equilibrándose, dentro de aquellos que van cumpliendo la ley; que van buscando la ley.

La otra, la ley que hacen los hombres, diferencia aquellos que son espíritus supremáticos, prevaricadores que van actuando siempre con tendencia hacia un mayor desequilibrio, que es efecto de su mayor desorientación; pero indudablemente, hermanos míos, los malos, los supremáticos, los perversos, aquellos que siguen como están las cosas, para seguir dominando; aquellos que igual siguen viviendo como espíritus y como hombres supremáticos para seguir, en su afán de mantenerse, es que actúan un mayor desequilibrio.

Bien sabéis que los aberrados, cuando van hacia el abismo, echan mano agarrándose en su desesperación a todo lo que encuentran a mano; muchas veces veis caer a muchos espíritus malos. Es que estos no son espíritus de luz y dicen: ¡qué malos son los espíritus que oyen hablar de esta caridad y no hacen caso! hermanos míos; rodar y dejarse arrastrar sin salvar a ninguno y sin salvarse primero a sí mismo, no es obra de amor, porque no es obra que está dentro de la ley de justicia. mas el amor, ¿me desvió enseñando esto de las causas por las cuales el hermano Maestro, espíritu superior, me manda entre vosotros y viene por medio de mí a daros su bendición, sus pensamientos, sus efluvios espirituales, especialmente en estos días que se aproximan de la Pascua, en estos días que se rememoran al Maestro; en estos días que os encontráis los hermanos adherentes; aquellos que sabéis comprender, que tenéis noción de lo que es el “Espiritismo Luz y Verdad”, porque os encontráis reunidos; aquellos que se os puede decir que no se prestan a un error, porque os encontráis reunidos los hermanos que se os puede decir que la ley es de amor?... No, hermanos, no me desvió el amor, pues amor es enseñaros.

Sí hermanos; muchas veces, siempre se habló del amor. Mas también se dijo y lo repito yo, que el nombre vuestro esté siempre presente al pasar lista. Que siempre, al decir vuestro nombre en el mundo espiritual, en el orden espiritual podéis decir: ¡Presentes! Esa será vuestra gloria.

Siempre se os dijo como advertencia esto y siempre se dirá para llamar la atención de algunos que iban en carrera hacia la pendiente, para detenerlos en el borde del abismo, que habrían provocado. Os digo, hermanos míos, en estos momentos, lo mismo que os dije antes: que cuando se os llame y se os nombre en el orden espiritual, todos como seres podáis decir: ¡Estoy! Podáis decir: ¡Presentes!...

Os digo, hermanos míos; estos momentos, vuelvo a repetir, no veo a ninguno de vosotros que tenga intención de desertar; felizmente, para satisfacción, puedo llevar al Maestro esa enorme satisfacción; no veo en vuestra frente a ninguno de vosotros, porque leo vuestros pensamientos, que se encuentran al pie de la pendiente. Todos estáis puestos en un buen equilibrio. Seguir siempre así hermanos. ¡Honda emoción me embarga al deciros esto! Pero al decirlo en estos momentos, os digo: tened cuidado de marchar siempre así...; que estos momentos hermosos y grandes de emoción sean siempre el emblema del amor y por el amor; es mi misión deciros que estamos siempre mirando; siempre deteniendo con el pensamiento y evitando los pequeños malentendidos, porque el orden de las cosas de la Escuela hay que llevarlo siempre mejor; pero en el sentimiento, en el deber muchas veces os veis empujados por fuerzas extrañas. Es que, indudablemente, muchas veces estáis sujetos al ambiente de tribulación provocado por los enemigos y detractores. Sabemos que podréis tener un momento de debilidad; un momento de duda; un momento de quisquillería; pero, hermanos míos, en estos casos está vuestra razón y la unión espiritual. Estad, pues, unidos por un lazo muy grande, muy fuerte, muy íntimo; sois todos de una familia espiritual. Por eso, hermanos, os traigo a todos el recuerdo, la bendición del hermano Maestro, Espíritu de Verdad; os traigo, junto con su inmenso amor y junto con el de él, el mío, que indudablemente es pequeño, pero que es muy grande y muy sincero.

Seguid adelante, firmes en vuestros puestos, nada os debilite; que nada os llegue a ofuscar, porque sabéis que alrededor del cordero siempre ronda el lobo; no os dejéis vencer por las calumnias y críticas que os puedan hacer los imbéciles, los divinos, los perversos. Seguid siempre adelante, siempre firmes en vuestros puestos.

Mi amor os dejo.

Mignour