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AUTOFÓNICAS

L. U. 1. -C. S. -R.

-Sí. El Secretario R. Aun se algo se nos oye las inspiraciones. Es un momento tan climatérico el por que la tierra atraviesa, hermano mío, que ocupa al Consejo Superior más que entre todos los mundos de la cosmogonía.

Nos hemos propuesto un contraste de frente a frente. En tanto que el espíritu bélico sube y hierve en los espíritus por nacionalismos irracionales, en América; por impotencia de los caducos poderes como dependientes del mentido Rey de Reyes, que ya perdió el control de la dirección de las almas, allá en la Europa, donde sólo hay el pensamiento de venganza de todos contra todos, se logra los pactos antibélicos, que no son del todo letra muerta.

Tienen una base, y por ella se orientan sin confesarlo. Es una tacañería, supremática por cierto; pues esa base que en América se tiene es el "Referéndum" básico de la U. H. A. O.; pero que no lo mentan ninguno para aparecer cada uno autores de una idea grande. No importa; ya es histórico; cuando se ha de llegar al todo, se verá que esa fué la base que han utilizado. En el deber de sacar bien del mal o por lo menos tomar del mal el menos, aprovechando un algo de conciencia a la vez que algunos grados de vanidad, les inspiramos esos pactos de no agresividad, que con las firmas de hoy, los pueblos que componen la mayor parte y cantidad de habitantes de la América Hispana, habrá, por lo menos, alejándose el peligro de guerras internacionales.

Hemos permitido lo menos posible, pero lo suficiente para esos pactos; el inciso A del "Referéndum"; porque, hermano amado, es tristemente horrible el trabajo de la química para destruir los pueblos por intoxicación; esos gases últimamente robados a la vida para acabar a mansalva, con la más infame cobardía, con las vidas indefensas, porque los espíritus perversos, que saben que su momento final de habitar la tierra se acerca con celeridad; y antes, quisieran aniquilarlo todo, y si pudieran, romperían el mundo en pedazos; tal es su ocio y osadía.

Mas la fuerza y luz de las doctrinas esparcidas por la Escuela ha penetrado en muchos espíritus que, decididos, han dado el paso adelante que el temor y el prejuicio les había detenido y van ellos sembrando el principio de razón y del derecho del hombre eb la democracia hoy y por corto período, para luego avanzar otro paso, que es el de la fraternidad, y entonces el triunfo, ya conseguido por la Escuela hoy, se cantará en lealtad y será la paz y el bienestar en la Comuna de Amor y Ley. Como preparación de unión fue dado el "Referéndum", que une, no ya la raza Hispano-Americana, sino a todas las razas, que en verdad sólo existen ya en el hombre, porque toda la tierra es ya la raza adámica.

Cierto es que este secreto sólo es de la Escuela hoy; pero no lo rechazará la familia hindú, porque sabe que la raíz de Adán corrió y se plantó para fructificar y ensancharse allá, en el occidente; y ya se ha ensanchado la familia de Jafet a todo el mundo.

Es este precisamente el motivo de que los antiguos dioses, dominadores por su fuerza bruta durante millones de siglos, hoy, al verse anulados, apelan a todos los métodos que en su gran sabiduría en la maldad poseen. Si sus contados adeptos, despojándose de algunos grados de su irracional brutalidad, pudieran ver que ello fue (su dominio) por la justeza de las leyes supremas del reinado de la materia en todos sus instintos, y que llegado el tiempo marcado a las evoluciones todo tiene que ir caminando en el progreso, se cederían y, sin perder los derechos de convivir en el nuevo período, donde la materia y el espíritu, viviendo cada uno en verdad su vida van unidos, sirviendo la una al otro para disfrutar en mayor grado esos derechos. Pero como la vida, reinando el espíritu, no puede ser de guerras, de esclavitud del hombre por el hombre, de parasitismos en el que viven unos a costa de los otros, ni de injusticias donde el más desvergonzado es impune, con esto no se avienen los eternos vividores a costa de los demás.

Ahí está la prueba: en esos robos que la química descubre en las sustancias de la naturaleza y la conciencia criminal de los perversos, quiere aplicarla, cobardemente, a la destrucción de los pueblos. Como descanso, pues, en lo internacional de Hispano-América, inspiramos estos pactos. ¿Y lo interno de esos pueblos?... El Consejo me necesita. Se cede el autófono a quien por afinidad y deber de misión está interiorizado. El Maestro Superior me recomienda que diga: Que tengáis completa calma, velando y observando. Cumplido.

R.

L. U. 2. -T. -Teresa Sánchez de Cepeda.

Por mi calidad de terrenal para esta autofónica, me coloco en punto que domino los dos continentes Europeo y Americano. En los dos tengo aun consanguinidad; en los dos figuran en las ciencias, el saber en la política, en la justicia y los gobiernos afines en espíritu y consanguíneos por familia de mi última existencia. El Consejo Superior (que nada le escapa a su conocimiento) me designa para continuar con la última palabra del Secretario. ¿Y el interno de estos pueblos? Muy ruda acabamos de ganar en la península. Días de velar; inspiraciones continuas y... desdoblamientos, para recibir, no ya inspiraciones, sino palabras al vivo en el Consejo de la tierra se han producido y aun mandatos de fuerza y justicia y, es que hace conciencia y sintió las palabras con heroísmo, tiende la mano al que por compromiso y por un tanto de egolatría y más por resabios partidistas siempre pequeños, pero que por eso mismo se encontraba en el brocal del pozo que lo había de tragar.

¡Oh! Queda bien visto y grabado ese apretón de manos del que, en minutos, sus frutos terminarían con el caos político que una aberración engendró, con peligro de manchar de sangre el purísimo cendal de la República Española. Loor a los héroes; loor a los inspiradores; oir palabras de orden y mandatos de justicia. Ya allá van a su campaña electoral, donde el pueblo hidalgo, el verdadero pueblo hispano ha de pronunciarse en definitiva en su querer, en su realidad, en lo que es, porque lo fue; antirreligioso; pero no ateo, porque adora al Creador en espíritu y verdad, que le cantará a un árbol vivo, a su cielo azul, a su fulgente sol, pero no a los fetiches, entre los que se me tiene a mí.

Vuelvo la vista a la América Hispana... ¡Pactos antibélicos!... Muy bien; no tanto como inspiramos, pero sí algo. Después, muy luego, se descubrirá el basamento, pues todos esos pactos, todos esos tratados, son sólo ripios sacados de un documento que es una constitución universal. ¿Somos cómplices con los que substraen esos ripios?... No; pero el perverso espíritu del odio, bajo el nombre de mentidos patriotismos, avanza con tanto ímpetu, que en amor y justicia debemos, no consentir, pero sí tolerar que se utilicen esos ripios que serán inconfundibles, porque llevan el sello de procedencia, y nadie, en cercano día, los podrá desconocer.

Esquivado el peligro internacional por esos pactos, en cada pueblo, trabajaremos para quitar esas diferencias, esas concupiscencias patrioteras, y aparecerá el verdadero patriotismo, por la fuerza de la razón de existencia. ¿Serán oídas nuestras inspiraciones?... Sabemos quiénes no las oirán; sabemos dónde están los focos de infección de la moral cívica y... soliviantada la conciencia ciudadana verdadera, que la hay, destruirán esos focos y sacarán de sus madrigueras a los seres ponzoñosos. ¿Quiénes serán los culpables?... No será el pueblo, no; serán, y ya lo son, los vividores del pueblo. Y no está lejos esto. Tampoco descuida la parte que le corresponde la acción de la justicia, y entre ésta y la sana conciencia popular acabarán con las injusticias que han puesto estos peligros internos. Se me ordena devolver el autófono; pero ya dije lo necesario para nuestro deber en este número de LA BALANZA. No se da a los hermanos que están ocupados en su deber. Paz tengas.

Teresa Sánchez de Cepeda.

MEDIANÍMICAS

Daniel.
Por la Médium del Consejo.

Buenas noches, hermanos míos. Que la paz y el amor sea con vosotros.

Hermanos; cuando venimos a vosotros, venimos a traeros enseñanzas de amor; pero esas enseñanzas que venimos a traer deben ser siempre para amor; deben ser siempre, esas enseñanzas, como efluvios de amor que traemos entre vosotros de los hermanos mayores.

Estas enseñanzas debéis de entenderlas sin violentaros; pero ahondar siempre, para que vosotros podáis sacar se ellas toda la substancia, todas las esencias de la grandeza del espíritu; pero desgraciadamente no siempre debemos venir entre vosotros de esta manera.

Desgraciadamente, es necesario también traer con esas enseñanzas las advertencias y también es necesario muchas veces señalar defectos para corregirlos, y son necesarios otras restricciones que no deben de ser ya de la época presente, porque hoy es el espíritu que busca el espíritu, al ver extendiéndose ampliamente para tomar parte de la sabiduría de los demás, porque también volcamos nuestros conocimientos en otros de nuestros hermanos de otras Cátedras.

Hermanos; bien sé que no todos alcanzarán a comprender lo profundo, la grandeza, el principio de las enseñanzas de la doctrina espírita. Bien sé que cada uno de vosotros, como un grado de progreso espiritual, aparte de que tenéis que luchar de distinta manera, ya sea en el hogar, ya como que tengáis que rozaros a cada instante con personas y cada una tiene ideas momentáneas, distintos modos, distintos conceptos y… unos habréis sido heridos de una manera y los otros lo fueron de otro modo.

Uno juzga y conceptúa un hecho de un modo, que es acaso exacto, y los otros piensan y tratan de ser más incitantes y lo juzgan de otra manera, haciéndolo así sin necesidad; por eso, hermanos, os dije que, al venir entre vosotros, venimos deseosos de dar la esencia de nuestro amor… ¡Todo lo dejamos! Mas también vosotros, cada uno, tomar lo que podáis y devolvernos algo del amor que os traemos.

He dicho también que venimos entre vosotros a traeros la esencia de nuestro amor; venimos entre vosotros deseando que busquéis el progreso; siempre más adelante, siempre más allá. Adquirirlo y marchar en forma paulatina, sin causar en todo momento tropiezos e inconvenientes algunos, y más cuando se trata de que de ello debéis encontrar mejor orientación para vuestra lucha conductiva. Entonces, hermanos, se aplica aquello de que habría que sacar del mal. Pero me desviaba, hermanos míos, de lo que quería deciros en estos momentos en que venimos entre vosotros a traeros amor; ese amor se transmuta en nuestras explicaciones, en nuestras enseñanzas, que os damos en conocimientos generales para vosotros y así podéis marchar con conocimiento de causa por el sendero de la vida.

Como dije, no todos lo comprenden y aceptan de esta manera; bien lo sabéis vosotros que es una hora difícil; es una hora de grandes tensiones; una hora de grandes acontecimientos, y éstos se avecinan en el orden general. Vosotros habéis de obtener de ellos siempre, siempre el mejor bien, porque para ello lucháis, y sólo una cosa es necesario que vosotros tengáis en cuenta: la constancia. Vosotros encontráis miles de inconvenientes. ¡Cuántos hermanos de los que están presentes aquí dicen!: haría por la causa porque me gusta; pero… no me gusta tal o cual hermano; no me gusta el Maestro porque es severo, es agrio para corregir… ¡Pero hermanos y hermanas!... Si amáis a la causa, ¿cómo no habéis de amar a los efectos de esa causa, sosteniendo a esa causa? Si amáis a la causa, habéis de amar a todos; habéis de saber comprender y recoger todo; observar todo. ¿Estáis heridos; tenéis fallas; sois susceptibles de errores, de graves errores? Entonces… ¿por qué os querelláis? ¿Entonces existen faltas, que no son esas faltas punibles? Pueden ser faltas que hieran mayormente, mas como cosa baladí, como cosa pasajera. Un gesto, una palabra mal dicha, una frase mal interpretada, un gesto así y muchas cosas sin valor os ponen dudas; y entonces, vosotros, de todo esto os habéis de hacer eco. ¿Para qué hacer luego la raíz de grandes querellas, de lo que sólo es duda por incomprensión?

No, hermanos míos; es necesario que estéis firmes y unidos; es necesario que estéis unidos en estos días de pascua y por siempre; en estos días en que todos habéis hecho un propósito, que todos comprendéis el amor que desparramamos en cada día. Una sola cosa pido: es necesario que renovéis internamente el propósito de estar unidos hasta el fin.

¡Cuánto más os tendría que decir! ¡Cuánto más tendría que puntualizar y señalar! Pero no puede ser ahora, porque el tiempo es breve y la obra es grande; mucho encontráis en vuestro camino, como estudio, como aprendizaje, como enseñanza, para que así os confirméis vosotros mismos en el verdadero amor, en la verdadera íntima convicción, que dan los hechos que se ejecutan, lo encontráis y recibís del “Espiritismo Luz y Verdad”. No; no sintáis temor alguno; no penséis ninguno de vosotros que puede existir como una diferencia para medir de distinta manera, “al que lucha, al que sufre por el pan de cada día, a quien no tuvo más que luchas con sus propios brazos!

¡Cuan grande es el Espiritismo Luz y Verdad! ¡Cuan grande es el amor de los hermanos mayores al venir entre vosotros! Mas, hermanos míos, el tiempo es breve para hablar de cada uno. ¿Cómo contestar y explicar el sentimiento de cada uno? Es largo, os vuelvo a repetir; pero en estos días de pascua, llevar este recuerdo; ser firmes hasta el fin; alejar de vosotros, ahuyentar de vosotros los pequeños o grandes antagonismos y quisquillerías, que así las llamaré, y así estaréis unidos y firmes hasta el fin.

Que el amor de los hermanos mayores os acompañe; que el amor nuestro sirva para daros fuerzas a nosotros para velar por cada uno de vosotros para que, en esta hora terrible, tengáis lo menos del mal; mas digo bien; porque pensaríais y me parece, hermanos míos, que es siempre poco deciros que tengáis bien; si, el amor; haría que os desee mucho más.

Mas os digo por esto “que del mal, el menos” para ello estad firmes, ser constantes, amaos firmemente, tener cada uno consideración y estima el uno del otro; con esto, hermanos, nunca os faltará la ayuda; porque no os ha de faltar la bendición del Padre. ¿Y qué Padre puede estar tranquilo si sus hijos están divididos, odiándose y se están despotricando los unos a los otros?

Así, hermanos, el amor os espera y con ello el progreso de las ciencias. Buenas noches.

Daniel.

Benito Pérez Galdós.
BUENOS AIRES, AGOSTO 18 DE 1933

La Médium Asesor del Consejo, Luisa Díaz, estaba incómoda; el maestro le ordenó tomar posesión del que la molestaba, que era un papa supremático, y con prepotencia dijo:

Buenas noches. ¡Cuántos hay que van por lana y salen trasquilados!...

(Maestro): -Sí. Algunos borregos hay por allá.

(Comunicante): -¿Cómo no hemos de acudir a dónde nos llaman?

(Maestro): -¡Pero ya vez que no sabes medir bien! En la forma que haces se te va el pie; ya ves que estorbas.

(Comunicante): -¡No es cierto! Es que aquellos que han venido a hacer obra mala, obra perversa, obra contraria a mandato de nuestros supremos mandatos; ¡¡¡y es necesario hacerse también justicia, encerrándolos en el cerco… y… que vengan si pueden!!!...

(Maestro): -Ya te he visto bien…

El comunicante no pudo terminar la frase, porque fue violentamente sacado de la posesión por el comunicante Benito Pérez Galdós, apoyado por la Justicia, quien, a más de haber encerrado a los espíritus perversos en un circulo, obligándolos a escuchar su conferencia dijo:

Buenas noches; ha sido tan grande el cúmulo de detractores que se avecinaron, que era casi imposible tomar posesión; no porque yo haya sido débil, no; porque yo jamás les he tenido el menor temor, sino porque vienen a estorbar, a molestar y a interrumpir; ¡Pero…! ¡Ved las consecuencias…! ¡Ved su impotencia!... Soy yo el que ahora dice: ¡Vengan ahora si pueden! Yo también he estado, hermano Maestro, escuchando la lectura, observando las enseñanzas y observando, también, el círculo que quiso rodearme. Mas si se le dio tregua, ha sido para que los hermanos adherentes vean cómo acuden en su desdoblamiento todos aquellos grandes supremáticos que como un nido de reptiles se arrastran. ¿Creéis, hermanos, que vienen porque se juega con la Escuela? No, hermanos. La Justicia Suprema los hace venir por la fuerza para que escuchen, para que oigan, para que sientan, para que sus espíritus recuerden siempre todo el gran mal que han causado a toda la humanidad.

Y digo en desdoblamiento porque hoy los desencarnados no caben en la tierra, porque la luz los cegaría, porque la luz, fuerza, el calor de los espíritus de luz los dejaría fulminados; por eso digo en desdoblamiento vienen, teniendo todos sus materias. Yo no soy un débil que me dejo arrastrar por el ambiente; no; porque nunca he tenido miedo alguno a las excomuniones, porque no he tenido miedo a ninguna amenaza, porque traía dentro de mi propio yo la convicción de la misión que yo traía, por más que a mi materia se la amenazase con el profundo infierno; yo no tuve jamás miedo, porque mi espíritu tenía, no diré luz, pero sí semiluz, veía palpable y preveía la inspiración de los Maestros del espacio.

Bien es verdad, hermanos, que no todos son conscientes; no; todos los que se amarran es que se dejan amarrar en las redes de la religión Católica; no son conscientes; son inconscientes. Cuando veis a un ser así, no penséis mal de él; no los acompañemos con el mal pensamiento; que exista en nuestras mentes solamente el pensamiento de que son equivocados, como lo fuimos todos nosotros en tiempos remotos; mas si fueran conscientes… no; porque aquellos seres que ante el Tribunal Supremo han jurado venir a destruir lo que hoy, por una mala orientación adoran, hubieran contenido eso que existe dentro de sí, un algo que les hace aplastar todos sus sentidos y sienten dentro de sí un deseo de pedir, sienten dentro de sí un algo más allá; y… no saben a quien dirigirse y se dirigen a uno.

Sí, el Padre los enseñó; pero es que no han llegado al grado suficiente para comprender la realidad de la vida, porque los hombres que saben discernir, serán hombres y no serán un medio, un juguete del fanatismo religioso, porque cualquiera puede comprender que es imposible ir contra la ley, contra la libertad del pensamiento, contra el progreso; lo que solamente hacen es ir aportando el centavo para sostener la religión católica, que solamente tiene la capa de santa…; pero que el interior es otra capa hipócrita, y con esa capa hipócrita han ido siempre engañando a toda la humanidad, amenazando y explotando… mejor dicho, ¡robando!, siempre robando, porque roban las conciencias de los seres, para que vayan enriqueciendo a la religión, aunque ellos no tengan que comer, y que acumulen centavos y hasta billetes grandes para ir a llevárselos.

Cuando una beatona no tiene herederos hacen esa beatona un juguete de ellos, para que deje sus intereses dentro de su santa religión.

¿Si los excomulgados estamos en un mundo primitivo? No; no es que estamos en un mundo primitivo; es que en amor vamos allá a llevar el consuelo a nuestros hermanos equivocados; son nuestros hermanos negros de hollín que se complacieron en el mal, que no quisieron ver un rayo de luz, y por haberse aferrado al mal han ido donde les costará muchas existencias y muchas lágrimas; pero al fin saldrán, ayudados por la luz que les darán nuestros hermanos mayores del espacio.

Vosotros, hermanos equivocados que me oís y a los que no me oyen, decídselo vosotros, que para eso se os hace oír; escuchad bien mis palabras: tarde o temprano caerá la venda que cubre vuestros ojos; entonces comprenderéis al que en algún tiempo habéis excomulgado, habéis perseguido con saña, y aun me habéis de pedir ayuda y acudiré, cuando demandaréis socorro, a consolaros y auxiliaros en vuestro dolor, que será muy grande. No penséis que yo vendré en venganza; no penséis que yo vendré a perseguiros. Vendré a hablaros lo que no queréis escuchar, porque sois hoy como reptiles pozoñosos que no os gozáis más que en el mal de vuestros hermanos, con la persecución de los luchadores; vendré a hablaros y a guiaros a acatar la ley, que aunque está la justicia dispuesta a auxiliaros, la hemos de ayudar enseñándoos el camino del progreso, de la luz y del bien, porque es mucho más estrecho, más riguroso que el camino de las tinieblas y necesitaréis de nuestra ayuda.

¡Si supierais, hermanos equivocados, y algún día lloraréis la aberración, y el espíritu, por viejo que sea…, jamás, jamás olvida. Algún día sentiréis en vuestros espíritus el aguijón del dolor. ¡Ojalá que así no fuera! ¡Ojalá que yo pudiera ayudar a la justicia! ¡Ojalá que hoy fuera un día de recordación para vosotros y que mañana fuera otro, que de las tinieblas paséis a la luz… ¡Pero… no queréis… Sois supremáticos… Sois seres aferrados al mal; prevaricadores que os arrastráis como reptiles que sóis!

Antes de humillaros ante aquellos que siempre perseguidos y a quien habéis vanamente excomulgado, al misionero, que en justicia viene a traer el progreso; el saber, a los hombres que viven obcecados por culpa vuestra, porque nunca no habéis hecho más que anestesiar las conciencias de la humanidad, siempre robando conciencias, porque en vuestra bolsa todo cabe.

Pero acordaros que tarde o temprano caerá la venda de vuestros ojos; pagaréis hasta el último cornado, como está sentado en el axioma de esta Escuela y… “Ojo por ojo; y diente por diente”. Nada más os digo por hoy. Llevar en vuestras mentes que Benito Pérez Galdós, cuando me llaméis, acudiré, y acordaros en llamarme y acordaros cuando en vuestro espíritu clamara; y entonces… pedid con verdadero deseo del bien… Acudiré.

Que la paz y el amor sea con vosotros.

Benito Pérez Galdós.

Nota. -Cuando los mediums videntes Adelino López y Teresa Clavetti despertaron, informaron que dentro del salón de sesiones, en un círculo, vieron muchos en forma de reptiles encerrados en un círculo; confirmando así la comunicación que antecede.

Por la versión taquigráfica.

L. Severi.