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AUTOFÓNICAS

L. U. 1. -C. S. -E. V.

Gritos de protesta llegan de la tierra. ¿Qué pasa?... ¡Oh! La dignidad de los hombres que ya hicieron conciencia, fue mordida por la hidra. No se hartaron de fuego y sangre en los potros, las ruedas y las hogueras y han renacido sus instintos, encontrando materias dispuestas a su servicio 13. 13 votos de un Senado que resucitan artículos del código sanguinario de los dioses antropófagos. Mas ¿representas acaso esos 13 la voluntad mayoritaria del pueblo?... ¿Son por ventura, esos 13, fruto de la Legalidad?... Mas bueno es que se señalen por sí mismos. Ya no pueden buscar ninguna atenuante. La Ley del Talión ha resucitado y en justicia rigurosa a ellos tocará de nuevo, de pronto y primero. No; no prevalecerá ya la perversidad de los dioses vengativos, que son sólo y todo esos supremáticos, y no lo son las figuras ni los hombres que como dioses forjaron en sus pasiones y concupiscencias. Queda, como autos inapelables, la no posibilidad de hermanar los pueblos y ni aún siquiera encontrar un pasajero equilibrio económico que les diera derecho a una atenuante ante la Suprema Justicia y ahora se reagrava la causa retrocediendo a la bárbara edad media. Entonces aún podía tolerar la ley, porque era rl tremendo encontrón del progreso que se iniciaba contra el retroceso y la barbarie secular. Cien ejecuciones de entonces no merecían mayor pena que el solo pensamiento de una ejecución de hoy. Tiendo la vista por la tierra de promisión y veo y oigo la vergüenza y la protesta de más del 99% de sus habitantes; y ¿cómo no ha de oírlos la justicia?... Los oye y los auxilia y los protege.

“Que es sólo una prevención”, dicen. No. Es el deseo de venganza en la impotencia del derrumbe que ven inevitable y que ahora adelantaron ellos mismos, cerrándose con ellos todos sus caminos.

El progreso no puede retroceder ni nadie es capas de detenerlo. La justicia está en acción y nada ni nadie la detendrá ni la burlará.

¡Hombres del progreso!... Uniros fraternalmente y no les deis ocasión ni de que os perdonen la vida, en lo que buscarían el nombre de magnánimos.

En cambio, vosotros, los que aún buscáis el rojo de la sangre para satisfacción de vuestros instintos, sabed que os habéis sentenciado vosotros mismos.

Por la acción de la justicia.

E. V.

L. U. 2. -S. -Seim Seim.

Una mancha negri-roja, como nube de destrucción atrajo la vista de mi telescopio. Con enloquecedor movimiento giraba sobre un cimborrio, que debería contener los aparatos astronómicos como corona del progreso espiritual, y no servir, como sirve, de punto de mira al observatorio del Sol, como cúpula de la prepotencia del Dios de las iras y las venganzas, dominador de sus mismos creadores. “Pena de muerte”, decía el zumbido de esa sombra negrirroja que furiosa corría atada al cimborrio, y dirigí por mi objetivo un fuerte rayo magnético y ¡Oh!... ¡Qué contracción tremenda sentí! Mas al revelar la placa cuento 13. Me consuelo. 13, número fatal y... Martes 13, que se acusan ellos mismos, que se han sentenciado ellos mismos y que fatalmente la justicia está sobre ellos y no con ellos. No debo adelantar más y se me ordena no dar el autófono a las otras líneas.

Por vuestro padre en la materia, el Sol.

Seim Seim.

MEDIANÍMICAS

Ana Mayor.
BUENOS AIRES, JUNIO 9 DE 1933
Por la Médium Luisa Díaz.

Buenas noches, hermanos. Que la paz y el amor sea entre vosotros.

Mas quisiera que esa hermana rompiera y empezara... que comunicarme yo; cuando véis una hermana en el punto de romper (se refería a la hermana Teresa Froggatt), hermanos, os pido que ayudéis con vuestra fuerza; una voluntad única, sí, para así poder tener un instrumento más para comunicaros. La desviación de vuestros pensamientos nos estorban y estorban a los instrumentos que nosotros habíamos de ocupar. Sí, hermanos: pero no es por falta de profilaxis de la obra de la Escuela, no; es porque siempre que habemos de venir a tocar algún punto, aunque las materias sean inconscientes, los espíritus saben los puntos que venimos a tocar y os desvían el pensamiento, causa porque hay este desequilibrio de pensamientos tan variado, tan equivocado...

Mas yo diré, hermanos y hermanas: no penséis que no tienen que hacer los Maestros del espacio, y agradecer poniendo atención, cuando en amor vienen a corregiros en vuestras imperfecciones. ¿No vienen en amor, utilizando aquellas palabras más suaves, que os sirvan de corrección, que no puedan heriros, para que luego no os sentís tan aquerellados? ¡Es Escuela de estudio, de progreso, hermanos míos! Pero tiene que ser también Escuela de corrección para los discípulos.

Sí, hermanos míos. No se puede dar rienda suelta para que cada uno de vosotros haga lo que quiera a su modo y conveniencia, ni para que muchos se sientan querellados; luego el murmullo, el correrío, la murmuración, de la que previenen tantas consecuencias desagradables. No están todos los que son y que debían estar, por culpa de aquellos seres que no quieren, en su supremacía y orgullo, sujetarse al “Laudo de Rigor”; mas el buen discípulo es del que se siente humilde, no humillado, que él es el verdadero discípulo. Mas el discípulo que se siente querellado, trata de salvar su parte de culpa, porque la tiene, a causa de la cual tendrían que estar varios que se han ido retirando y traían dentro de sí la gran causa; y son culpables esas críticas y querellas de los que oyen a los detractores.

No penséis que aquellos hermanos no han de tener que sufrir las consecuencias ante el tribunal Supremo, pero caerá la culpabilidad sobre los culpables. Mas digo yo; es preferible estar bien con los demás estudiantes; estar bien visto con el hermano Maestro, con la hermana Maestra, que tantas críticas se le han hecho, pero muchas veces han venido hermanos del espacio a justificarlos, y que os sirva, hermanos, esto de lección y que la corrección os sirva también como enseñanza, como corrección de cada uno.

No dicen: comprendo que soy supremático, indigno e incorregible, porque en vuestro orgullo no aceptéis que se os diga de palabra, que os corrijáis; y no se os dice para herir; no se os dice para ofender; muchas veces habéis oído que la corrección es en amor y justicia.

Estamos en una Escuela de moral, de unión, de fraternidad; no en una escuela donde las dudas han desorientado a los otros.

Ninguno se queja, de los que me estáis escuchando, de algunos puntos que os tocan a vosotros; muchos sufrimos con vuestras imperfecciones, pero es necesario venir a corregir continuamente como al niño estudiante hay que estudiarlo continuamente e inculcándole para que estudie.

Así hay que estar contínuamente, corrigiendo; no dar rienda suelta a las pasiones, como lo estáis viendo. ¿Será falta de amor?...

Que la paz y el amor sea entre vosotros.

Ana Mayor.

Seim Seim.
PALMIRA F. C. P. JULIO 1 DE 1932
Medium: Juan Antonio Pérez.

Paz y unión os deseo en el amor de Eloí, nuestro grande Padre.

Empezó la gran obra, y es deber de vosotros continuarla, en cumplimiento de vuestro deber juramentado, ya que fue ese el principal móvil de vuestra venida en esta hora de caos sin igual, como punto culminante de los tiempos presentes.

Os repito: vosotros, los juramentados, sois los llamados a pasar al rastrillo, para extraer las malezas del jardín humano. Vosotros, los juramentados, sois los jardineros que debéis, con mano hábil, manejar la escardilla y la zapa, abrir el surco y cobijar la simiente de la felicidad, que es la fraternidad humana, de tanto trabajo productivo y usufructo para todos.

No os estanquéis en el camino; no abandonéis vuestra parte de la gran obra de la fraternidad; no os detenga la apatía de vuestros hermanos volubles, dogmáticos, religiosos o refractarios a la verdad del progreso, por cuanto, esos hermanos, no razonan; obran bajo los efectos de una imposición ajena, sin comprender que son esclavos de lo que después se alejarán; pero antes sirven de instrumento ciego a las nefastas maniobras religiosas, y así es cómo sus cultivadores siguen obrando el mal, a costa de sus detractores, los cuales son sus primeras víctimas. No os exijo un imposible de vuestra parte; sólo os pido el cumplimiento del deber en lo mejor posible, ya que sólo de vosotros, los juramentados se podrá esperar algo bueno. (Digo esto sin pretender desvalorar la obra hecha por los hermanos venidos antes del juicio de mayoría).

No desmayéis al ser desoídos por las falanges humanas; no flaquear por nada negativo; el mérito y el éxito está en la perseverancia y continuidad de la divulgación de la verdad eterna.

No olvidéis que el universo todo es la gran “Cátedra del Padre Creador”, y unidad están sus aulas, donde cada grado es un peldaño del progreso sin fin, que todos debemos escalar, “siempre más allá”.

Unión y perseverancia y mucho amor a lo que se os ha confiado en vuestras manos, hasta conseguir que aumente el número de apóstoles, que sirvan para regir como hombres la santa Comuna de Amor y Ley, que pronto entrará a regir, para coronar los esfuerzos de los que supieron merecerla y laborarla, para lo cual, el maestro Juez, ya os entregará, cuando la hora sea llegada, el “Código de Amor Universal” que regirá. Ya os pidió ayuda para dároslo, pero no le han contestado.

Bueno; espero no echaréis en el vacío lo que os digo y que mi pedido de amor que os hago será escuchado, por lo que me regocijo, y al alejarme de vosotros os cubro con mi grande amor, pidiendo al Padre Eloí os ilumine en el camino de la vida y os inspire, para el éxito común, con la justicia.

Hasta otra sesión.

Vuestro hermano

Seim Seim

Allan Kardec.
PALMIRA F. C. P. JULIO 19 DE 1932
Médium: Juan Antonio Pérez.

Salud y Paz, hermanos amados.

Os traigo el saludo fraternal, en mi ardiente aspiración de pediros tesón, fe y esperanza, y que continuéis siempre adelante en vuestra obra de tomar luz y pasarla a los demás hermanos, obreros del progreso, que, rezagados, poco se cuidan de las cosas vitales y espirituales que no debe descuidar el hombre en ningún momento, puesto que, por duras que sean sus tareas, tiempo hay siempre para el estudio, cuando se impone la voluntad de hacerlo.

Bienaventurados todos aquellos hombres que se reconocen en sus tres compuestos de cuerpo, alma y espíritu, porque para esos seres nada se oculta ante el deseo de escalar la sabiduría, que brinda la metafísica pura, mientras que los apocados, los apáticos o negligentes, viven confundidos en la sombra de la ignorancia, viviendo una vida más animal.

Perseverancia y voluntad de adquirir conocimientos es todo lo que debe adornar, y que en efecto adorna a los progresados; y más aún cuando se obra en justicia, porque entonces, cumpliendo la ley y viviendo en la luz, conforme a lo ordenado en la escala del progreso, se es feliz y virtuoso.

No descuidéis las oportunidades que tengáis para efectuar reuniones que aunque realizadas en familia, siempre serán de utilidad porque os preparan para encarar los grandes acontecimientos que luego ocurrirán, a más que con ello se abre el camino de la regeneración para el que lo necesite, y así pueda reivindicar su prestigio de luchador y hacer mejor obra. (Tome cada uno la parte que le corresponda de esto, que os digo por vuestro propio bien).

Lástima da ver personas que dijeron estar con la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal y que dieron su adhesión y muchos hasta ocuparon cargos de responsabilidad en la dirección de Cátedras, ¡cómo vacilan y se amilanan ante dificultades pecuniarias o malentendidos y... sucumben, tronchando una misión, que juraron cumplir por amor fraternal, que poco sintieron!...

No seáis vosotros de esos pobres seres; sed más fuertes y no os dejéis arrastrar por un pesimismo que reste mérito a lo grande, a lo bello, a lo más hermoso como es escalar el progreso y pasarlo a los hermanos menos progresados.

La comuna no se hará sola; deberéis implantarla vosotros, para vosotros mismos; pero antes hay que prepararla y preparar a las humanidades por todos los medios, y tomando como base o punto de partida la justicia y el amor fraternal, que es sabiduría.

En fin; mucho es lo que os debo decir, pero, por ahora, creo que será basta y que me entenderéis en mis aspiraciones, y espero que tendréis un poco de buena voluntad, y así llevaremos adelante, en común, la grande obra de la fraternidad en la familia de la tierra de la que yo tomé la parte que se me confió, de preparar los caminos, al que me mandó en nombre de la Ley, para sobre mi cartilla hacer la obra total. Ayudad al maestro; es vuestro deber.

Buenas noches.

Allan Kardec.