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AUTOFÓNICAS

L. U. 1. -C. S. -L. R.

LA BALANZA llama. Tomo el autófono de orden del Maestro Superior. Me da, como punto a tratar, el caos político del mundo tierra, como lo llamáis. Como Secretario en este Consejo del Plano, estoy al tanto de la historia de los mundos y digo en verdad de verdad que no hay momento epopéyico en esas historias que tengan parangón con el momento caótico que en política e ideas pasa la tierra.

Ni hace falta pasar la vista por las hojas del libro de vuestro mundo, pues que, en cada instante, se muestra el total en cada hecho, y el que habéis designado como del 1° de Mayo de vuestro tiempo, pone a la vista todo el maremagno de todo el mundo, en todos los regímenes, en todas las ideas y en todo lo político-económico: es el verdadero caos; la entera e irremediable confusión. Sólo hay una comparación. Que todo se encuentra fuera de ley. El desorden no puede ganar un punto más en ningún pueblo, y apenas en alguna familia se ve sólo la idea del orden, pero no el orden total.

La Escuela lo tiene. ¿Pero acaso lo puede demostrar?... ¿La dejan demostrarlo?... Si la dejaran, ¿tendría el Maestro el abrumador trabajo que tiene, ni pasaría los agobios en que lo vemos?... Doy este punto a la consideración de los Directores de Cátedras y los Celadores, para su meditación; y justificarán, los buenos, que tampoco a ellos los dejan demostrar el orden, porque se introducen mansamente, hipócritamente, maliciosamente, hermanos perversos que llevan capa de humildad y son soberbios, cobardes y traidores que siembran la discordia muy estudiadamente, hasta llegar al desorden.

Bien es verdad que también son un tanto descuidados o apáticos y poco estudiosos, y cuando quieren darse cuenta, es cuando el desorden se ha producido. Y si esto sucede en las Cátedras de nuestra Escuela, donde la prédica constante de los hermanos guías y maestros y sobre todo las obras, sólo hablan y piden fraternidad y amor, podéis pensar, qué sucederá en las entidades gremiales, donde ya ni el compañerismo se invoca. ¿Puede, el trabajador, mejorar, hacerse libre, tener paz y pan, no habiendo orden ni compañerismo en el gremio?...Es que también ahí, y con más criminal perversidad, se entronizaron y aún ganaron las comisiones los falsos obreros y, la deslealtad y el prevaricato y la traición, es lo que tienen en su espíritu, cargado de concupiscencias y odio secular al obrero verdadero.

Si en esas sociedades de donde deben salir las autoridades gubernamentales comunales, provinciales y nacionales, reina ese espíritu de discordia y desorden, ¿qué autoridades saldrán sino las que tenéis, todas de desorden?...

Es muy duro tener que dar este apóstrofe; pero ¿pueden desmentirnos?... Háganlo; demuéstrennos que nos equivocamos. ¡Cuánta sería nuestra alegría vernos desmentidos!...

¡Oh, Gobiernos! ¡Oh, hombres todos!... ¡Si os hubiera sido dado colocaros a una altura desde donde pudierais ver con vuestro espíritu los zigs-zags variadísimos, de todos los pensamientos de odios, venganzas, de aniquilamiento, de destrucción y muerte que se cruzaban por la atmósfera en enredada red, ese llamado día de los trabajadores, ya usurpado por los parásitos con estudiada hipocresía!... Es espantoso, sin nombre; pero no eran esos zigs-zags destructores de los verdaderos hijos del trabajo, sino de sus usurpadores, hasta de ese día de protesta; y... ¿qué te queda ya, hijo del trabajo, si hasta eso te has dejado usurpar?... No te incitamos a la violencia, pero te recomendamos el estudio de esos hechos y efectos psicológicos y estudia; estudia las doctrinas de franca fraternidad y limpia tu gremio, tu sindicato, tu sociedad, tu partido o tu colectividad de esos traidores y de la falsa moral y supersticiones, y uniros los buenos, que sois inmensa mayoría; y cuando os llaman en plebiscito para elegir autoridades, no les entreguéis vuestro total poder, sino la representación para defender el principio fraternal, en la condición de que, al no cumplir vuestra voluntad, no os representa y llevarlo al obstracismo. Sí; no se necesita la violencia, el desorden ni el insulto. Lo que se necesita es la unión fraternal, que las voluntades sean una sola voluntad. Pero vigilad a los vividores de la política. Exigir moral, requerir sentimientos de equidad y... mandarles a vuestros representantes, sin consentir que él se os convierta en mandón. Mala o buena, cada pueblo su Constitución, y el mandatario es el primer obligado a cumplirla y vosotros los que procuréis mejorarla cada día, según el progreso de cada época. He ahí la norma para acabar con el caos que envuelve a la tierra; y nuestra Escuela, por sus obras y por LA BALANZA, os lo manifiesta, os lo enseña; y desde ella, nosotros, que como hombres hemos luchado y como espíritus tenemos cargos para adelantar el progreso y por deber de amor hacia nuestros hermanos y por nuestro propio interés, puesto que volveremos a ser hombres y queremos encontrar fraternidad para vivirla, venimos a ilustraros y sostener estos principios. Quedó cumplido el encargo del Maestro Superior y saludo a nuestros hermanos trabajadores, deseando, que fraternizados, nos encontremos en el

“Siempre más allá”

L. R.

L. U. 2. -S. -Schuvit.

A LA BALANZA llaman; y en verdad, sólo porque en justicia de solidaridad estamos obligados, se puede y se debe tomar el Autófono; por lo demás, la pena y el dolor nos alejaría de nuestro hijo la tierra. ¡Qué desorden y qué caos! Si hago balance de todos los males que hubo y hay en los mundos de expiación de mi sistema, al conjunto supera la sola tierra. Y es, sin embargo, el mundo más querido de todos sus hermanos que a porfía le dieron, cada uno, lo mejor de sus progresos; pero que sólo han tomado los hombres el gran progreso material que, casi, también es esto supera a todos sus hermanos; causa por la cual sigue siendo el hermano Benjamín, es decir, el más amado.

Pero también, de todos estos mis hijos en la materia tengo quejas y dolor, del mal empleo de esos progresos materiales y, ya, exige la tierra que el progreso moral y espiritual, empiece y pague el progreso material su deuda al progreso espiritual, y entonces, aún tienen esos hermanos grados de sabiduría para traeros y vivir la vida armónica de los mundos regenerados por su esfuerzo. Tengo esperanza cierta que con el mismo espíritu de grandeza que se ha llegado al casi límite del progreso material, emprenderá y llegará en breve tiempo a un grado grande del progreso de fraternidad, que es donde empieza el progreso espiritual y de la sabiduría, porque, la Escuela, como a los hombres lo demuestra LA BALANZA, aunque con agobios del Maestro y en lucha franca y noble, su ensanche, lo consigue Jafet con relativa facilidad, por la claridad y contundencia de las doctrinas axiomáticas, irrebatibles por los sofismas ni las falacias, de los causantes del caos superlativo, que a más no puede llegar.

Tiene la justicia del Padre todos los medios de quitar todos los estorbos, y dada ya la orden de quitarlos y sólo esperan los encargados de ello el momento de obrar con menos pérdidas de los que deben salvarse, ya que todos no será posible evitarlo por la constitución actual de las familias.

Cumplido este deber por hoy, paso el aparato a quien corresponde M. N.

Paz, amor, fraternidad y justicia tengáis.

Schuvit.

L. U. 3. -M. N. -Amor.

El Maestro del Sol me da el autófono. ¿Qué diré yo hoy a LA BALANZA?... Sólo me corresponde justificar a él y al Consejo Superior en sus declaraciones, porque todo ello pasa por mí y anotado lo tengo en mi archivo. Mas yo no soy más que el ejecutor de los designios del Creador nuestro Padre, y repito que todo lo tengo preparado y que continúo dando avisos. Ahora mismo, cerca del “Buzón de Crímenes”, les estoy celebrando un “Miércoles de ceniza”, aunque el plutócrata diga que “son castigos por la incredulidad religiosa”. ¡Pobre hermano! No. Es que de todos modos damos avisos de “la justicia que en su mayor grado es amor”.

Amor.

L. U. 4. -M. E. -Dicha.

Y yo también, en representación de los elementos, confirmo a los anteriores y repito lo de mi hermano M. N. Reúno fuerzas y derribo ciudades y arraso campos, descuelgo mares de agua e inundo valles; quedo sin albergue a millones de seres y... aún llaman e invocan a los dioses, por cuya causa tengo que hacer esas demostraciones elementales y, no llaman al Padre, que en su amor los llama por el dolor, para que tiren el anestesio y opio religioso. Mas han de oír y han de quemar sus idolatrías. Cuanto más tarden, más habrán de sufrir en sus desdichas que mucho duelen a

Dicha.

Hermano Maestro: Se me notifica que cierre el autófono sin dar comunicación a L. U. 2 T., y cierro, hasta otro número. -¿Cuál es el motivo? -La comunicación de Catalina de Médicis que lleva este número. -Gracias, pues.

MEDIANIMICAS

Catalina de Médicis
ABRIL 6 DE 1933
Por la Médium del Consejo.

Gracias, hermanos, que me habéis permitido venir y sentir un momento de expansión, que no es por cierto un castigo, ni estar en penitencia en el infierno, ni en el purgatorio sin poder salir; y comprender, que no nos es permitido andar y correr por todos los sitios que antes nos han sido tan familiares, y eso, precisamente, es obra de amor para evitar momentos desagradables y esos instantes de dolor.

Mas la desesperación que existe en nosotros, no es la desesperación del bien perdido, y de no poder disfrutar de esos días de sol y de noches plácidas, de este progreso que vosotros habéis alcanzado en las ciencias positivas, ni tampoco el no poder disfrutar de la ciudad y sus palacios, ni de la belleza y el sitio de la campaña, no; sino que es el dolor de la conciencia que recuerda un hecho consumado; la realización de la obra del mal.

¡Ah! ¡Hermanos de la tierra! ¡Si quisierais y pudierais comprender cómo obra la ley!... Porque ya no son los tiempos de antes; ya no son los tiempos del pasado; ya no es la época de los tiempos que fueron cuando yo actué en la tierra.

Hoy tenéis el ejemplo en el “Espiritismo Luz y Verdad”, que descorrió el velo, para que los hombres se conociesen a sí mismos y amen a sus hermanos; pero los hombres, en vez de hacerse luz, tratan de permanecer ciegos y se hacen cómplices de las religiones y del espiritualismo, en sus malas obras.

La hora de la justicia ha sonado, y los que tienen tan grandes culpas, tienen que sufrir los rigores de un mundo primitivo. Mas esta ola de justicia y del infierno del Dante descripto por él, es un pálido reflejo, muy pálido, en relación a los sufrimientos que hay que pasar allí. Y es porque, esa ola de sufrimientos, nace de la tempestad de la conciencia, en la sensibilidad del alma dolorida, en el sufrimiento de la conciencia espiritual, en el dolor del espíritu que se ve lleno de lacras y que se ve descubierto a pesar de su obscuridad.

¡Ah! Si pudiesen, si quisiesen oír los hombres de la tierra, yo les diría: ¿Pensáis acaso, que porque ya se hizo el juicio a la humanidad de la tierra, ya estáis libres vosotros?

Vosotros, los que conocéis este hecho, este acto de justicia, como hombres y como espíritu, y cumplís la ley, felices de vosotros; pero es el caso que ninguno puede alegar ignorancia, porque todos, absolutamente todos, lo conocen como espíritus.

Mas ¿creen los hombres que aún es hora todavía de burlar la ley como en tan largo tiempo la burlaron? ¿Creen todavía que aún se pueden acomodar por medio de la confusión? ¿Creen todavía que no hay un sitio, una morada y un Dios en la hora suprema, que aún pretenden detener la acción de la justicia? ¿No comprenden que sólo el amor de ese Dios puede conceder una prórroga, y que esa prórroga ya ha terminado, porque ese amor y esa justicia va cansándose, un día y otro día, ante la perversidad de los hombres y que llega una hora, en que sin remedio, caiga todo lo que debe de caer, de un solo golpe, rápidamente, desesperadamente, estruendosamente, sin que nada le detenga?

¡Ah, hombres de la tierra! ¡Hermanos del planeta tierra! ¿Pensáis que los mundos primitivos ya se llenaron y que están repletos y rellenados, solamente, con aquellos a quienes la justicia mandó en un principio?

¿No recordáis lo que dijo el profeta: “La casa de mi Padre tiene muchas moradas”? Yo os digo que en aquellas moradas hay todavía mucho lugar para muchos y sitios que están esperando a los que quieran llegar; pero sabed que en cada caverna, en cada cueva, hay miles de áspides y cada árbol está lleno de alimañas como colmenas, y todo eso está esperando a los que se están labrando su morada para ir a esos lugares.

Mas no penséis que es solamente un momento de desesperación y lamentaciones, no. Quisiera poder describiros todo el dolor, toda la desesperación, toda la amargura del espíritu. Quisiera poder describiros todo el sufrimiento y todas las torturas del alma.

¡Ah! ¿Y cómo describiros el debatirse de los cuerpos, el odio contra el odio, impelido, acrecentado por la misma desesperación? ¡Ah! ¡Si pudiera hacer que vuestros ojos materiales pudiesen contemplarlo y comprenderlo en toda la magnitud de sus horrores, y no os ocultaseis detrás de las barreras que el fanatismo religioso dejó entre vosotros!

No os ocultéis detrás de vosotros mismos; no seáis de los sordos que no quieren oír; no seáis del siglo de los que no quieren ver la luz; sed todos de los llamados del Padre, y sed todos de los primeros que habéis contestado a la primera insinuación.

Sed cada uno de vosotros capaces de ser una ayuda, puntal, un sostenimiento para la causa grande, pura y única.

Los mundos primitivos de que os hablamos, ¡cómo gustarán de los seres que a este mundo pertenecemos, porque nunca escuchamos la voz de la conciencia, ni el retumbar de la voz de las inspiraciones!

Así todo va complementándose al mandato de la ley, cumpliéndose los seres, por esa cadena que es conjunción de los seres, de los hechos y de todos los sucesos que se van encadenando entre sí.

¡Ah! ¡Hermanos de la tierra! ¡Cómo quisiera, repito, poder describiros todo el horror y todo el dolor del espíritu de los mundos primitivos! ¡Cómo quisiera tener tanta erudición para describiros todos los horrores y todo el dolor que sufre el espíritu, ante aquellas horrendas cavernas, donde se anidan miles de monstruos y las fieras más feroces!

Mas he venido un momento al planeta tierra y he visto que no son menos monstruos que nosotros, los hombres que lo habitan. Porque allí, entre nosotros, es la carne que habla a la carne, es el hombre frente al hombre; pero ¡ay! Entre vosotros hay algo más grande, porque es la conciencia que habla a la conciencia, es la razón diciendo la voz de la verdad: es el hombre con conciencia de sus actos empujando por la fuerza bruta; es el hombre que no cumple los mandatos de la Ley Suprema; y... ¡horror! es el hombre, en fin, tratando de detener el progreso!...

¡Ah! ¡Quién pudiera, hermanos, quien pudiera describiros todo el horror de los mundos primitivos! ¡Quién pudiera señalaros con miras certeras, con orientación verdadera, para que no fueseis equivocados!

Mas esa orientación la tenéis en vuestra doctrina de esta Escuela, que os llegó a tiempo de evitaros aquellos horrores, pero seréis más culpables.

Os lo repito; en cada roca hay una caverna y en cada caverna miles de áspides y otras bestias .

Ya veis en qué estado se encuentran los mundos primitivos, y la diferencia de situación tan enorme de los hombres del planeta tierra; y sin embargo, los hombres del planeta tierra están desafiando a la justicia, provocando a la Ley Suprema, y os lo dice una hermana que ya supo desconocer los principios, enseñanzas y el conocimiento que la Suprema verdad vino a traer.

Vosotros, que sois conscientes y estudiosos, recoged las enseñanzas y guardarlas para enseñarlas a los hombres en la hora señalada, para que todos despierten y puedan reconocer al que debe cumplir una misión, confiada por su progreso espiritual y que todos los hermanos tengan facilidad para comprender mejor y saber así ponerse a salvo de este trance doloroso.

No encuentro palabras con qué describir los terribles momentos del odio, ni encuentro frases para expresarlo; para expandir el alma, dando a todos vosotros un aviso amoroso de lo triste, sombrío y horrible de aquellas moradas, aquellos mundos terribles del odio, donde la entraña odia a la entraña; donde el amor es odioso; donde se produce el fenómeno del escorpión, que devora al macho, después de haber concebido.

¿Qué más podría deciros? ¿Cómo describiros todo el horror y el sufrimiento y lo que hay detrás de lo que he descripto? ¡Ah! ¡Cuánto más valdría no haber nacido! ¡Ah! ¡Quién pudiera sólo dejar de ser! ¡Quién pudiera arrancar de su memoria todo lo que pasó y todo lo que fue! ¡Y cuán doloroso es ese recuerdo! ¡Ah! ¡Quién pudiese olvidar! ¡Quién pudiese arrancar del archivo de su espíritu la obra ejecutada!

La Iglesia Católica habló del infierno; hablo del purgatorio y de aquellas almas que se quemaban continuamente y se debaten en su desesperación; de aquellos que claman; de aquellos que saben que están eternamente condenados. ¿Cómo dicen eso? ¡Ah! Es que sabían, es que saben perfectamente y tienen conocimiento de aquello que habían negado; la supervivencia del espíritu. Aquellos que, so pretexto de obedecer los mandatos de Moisés, decían huir del Espiritismo.

Mas aquellos saben que el progreso avanza; y que sus ejecutores, los hombres, no sólo hacen las obras por amor al progreso mismo, sino por el espíritu de curiosidad que todos los seres tienen. Y ved ahí cómo ese progreso y esa justicia han señalado otro progreso, otro camino; el de la verdadera justicia y la fraternidad humana.

¡Que jamás, hermanos míos, lleguéis a estos mundos donde estamos nosotros!

¿Qué más puedo deciros? Y como la salutación nuestra es de otra manera, sólo os diré que estéis unidos unos a otros, siempre unidos, para que seáis siempre más grandes y mayores; os lo digo yo, hermanos, pero sobre todo, que tengáis en vuestras obras el verdadero concepto de la justicia.

Paz y amor tengáis.

(Maestro). -Para la historia danos tu nombre, hermana; pues esta declaración hecha por ti pesa mucho en el platillo de LA BALANZA.

(Comunicante). -Es que nosotros también sabemos que en la historia de la vida, están anotados los hombres que pasaron como papas, obispos y santos, pero no tenéis aquellos que pasaron como sabios, y recordáis con tristeza los hombres que pasaron con nombres de criminales.

(Maestro). -Hermana, la historia necesita de esos nombres, buenos o malos, y los hombres necesitan de ese nombre, porque, cuando un hombre de historia pone un ladrillo, o dijo una palabra, alguno reflexiona. No soy yo quien lo necesita: eres tú mismo. ¿Crees que pesa poco en LA BALANZA tu declaración?...

(Comunicante). -No se qué es lo que pueda pesar en LA BALANZA; sólo sé que es obra de amor avisar a otros, a fin de evitar el peligro para que nunca caigan, nunca caiga ninguno de vosotros y, sobre todo, que nunca digan los otros: “Ese espíritu, qué ignorante es”.

Además, que sirva de aviso; este mi amoroso consejo, para aquellos que caen najo el peso de los crímenes y los vicios, que hay mundos primitivos más terribles aún, pata aquellos que obran con conocimiento de causa, porque allí se siente y se sabe todo, todo, todo...

Buenas noches.

Catalina de Médicis.

Del texto taquigráfico de S. Severi y M. Muñoz.

Por la fiel traducción

V° B°

Joaquín Trincado (firma)

José Echegaray
ABRIL 16 DE 193.
Por la Médium Luisa Díaz.

Buenas tardes, hermanos, que la paz y el amor sea entre vosotros.

Había otro hermano que quería tomar posesión, no porque él quisiera, sino porque la Justicia lo quiere así. Era el hermano Galán.

(Maestro). -No faltará ocasión.

(Comunicante). -Primeramente, porque todavía está un poco, digo, muy emocionado; y segundo, porque veo entre vosotros tantos y tan diferentes pensamientos como hermanos estáis sentados en estos bancos, por lo que nos cuesta más trabajo hacer uso de nuestros instrumentos.

Os digo, hermanos míos, que ésta no es una Escuela donde se viene a pasar el tiempo, y al empezar la sesión, hermanos, ya tenéis que llevar la doctrina en vosotros mismos.

Recójase cada uno en sí mismo, y no necesitáis ninguno pensar en sus muertos, aunque todo está vivo, porque la muerte no existe más que en apariencia, y no necesitáis que os reconcentréis en las mediums para que vengan vuestros hermanos entre vuestras materias.

El Padre Creador se ocupa de sus criaturas por su ley de justicia, y generalmente, los que más se ocupan, son los que manos quieren a los suyos.

Dispensadme, Maestros, que me ocupe en esto.

(Maestro). -No, hermano mío; la Escuela es para instruirse.

(Comunicante). -La Escuela tan grande y sublime como ésta; es donde habéis de aprender la A de la sabiduría; en estos principios y enseñanzas mayores que nos dan; en esto pueden hacer progreso porque todos recojan ese amor tan grande, porque en cada mundo se dan las enseñanzas que alcanza el grado de progreso de cada uno, porque a nadie se le puede dar más de los que puede digerir.

Por eso, estudiando la Filosofía, tiene que ir limpiándose poco a poco del prejuicio religioso, y así continuar el estudio y podréis desarrollar un poco de ciencia para entrar luego en las puras matemáticas, y con la verdad del “Espiritismo Luz y Verdad” podréis compenetraros en tan grandes enseñanzas y tan grande y alta sabiduría.

Mas si aún hay tanto prejuicio y tanta conciencia anestesiada, ha sido porque ha existido la tan criminal ley de sacar de delante a aquellos hermanos que en justicia han venido a traer las enseñanzas que el Padre creador les mandaba. Mas hoy se saca de delante todo lo que estorba, y nosotros en espíritu y otros en materia, luchamos continuamente sin descansar un momento, para sacar todo lo que estorbe, para luego dar asiento a la Comuna de Amor y Ley, que hoy se implanta.

Ya es tiempo de abolir las religiones y clausurar las iglesias y conventos, donde se levantan calumnias de aquellos que han sido siempre los mártires de continuas luchas.

No quisiera decir más, sino que el niño ha de ser educado sin el prejuicio de ninguna sociedad ni religión, en donde el niño ha de surgir su progreso espiritual.

Mas en vez de incendiar las iglesias, era mejor clausurarlas y formar en ellas escuelas; pero es que era necesario llegar a ese punto extremo, para hacerles ver lo que son sus dioses y hacerles ver también a los hombres su camino del progreso.

Pero, ¿a qué ocuparse más de eso? Sólo os digo que cada uno traten de ir librándose de prejuicios, y algún día daréis las gracias por el progreso que os doy, e ir desarrollando ciencias, y entonces entrar en el conocimiento de las matemáticas, que son inequívocas para llegar siempre más alto por el camino del infinito progreso, para ir “Siempre más allá”

José Echegaray.

Nota- -Este comunicado fue por llamado especial del Maestro, al que fue maestro y geómetra, porque la lectura había sido sobre puntos de la matemática pura.

Otra. -Por falta de espacio, se suspende por este número la Sección Cuarta.