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AUTOFÓNICAS

L. U.1. -C.S. -E. V. -A LA BALANZA

¿Cómo anunciar al mundo tierra que entró esta parte del globo en el otoño, en este momento que tomo yo el autófono, para prevenir que, como las hojas secas que el viento llevará al caer las primeras heladas, el fuerte viento de la acción de la justicia arrastrará a los espíritus perversos que aún encargados están, a los mundos de su afinidad? Gritan a sus Dioses de iras y venganzas, los aberrados a la ley creada por ellos y dicen: “estamos en ley”. Pero la ley es de amor en la fraternidad y en ellos no se ve, y los declaramos fuera de la ley de las armonías.

Los trabajadores, agobiados, claman a la justicia su acción reivindicadora y, estos si están en la Ley. Pero entre ellos hay también obreros que no son tales, vistos en la justicia, y, son los vendidos y criminales que dan ocasión a los supremáticos sus camaradas de antes y conjurados de ahora, para sembrar la discordia entre los verdaderos trabajadores, y ellos comenten los delitos penados por los códigos, dando pábulo y ocasión de perseguir a los agremiados para su defensa y la defensa del progreso de las causas justas. Obrar el todo de la justicia, antes de ahora, no se podría evitar la caída de muchos que no deberían caer y hay que buscar el momento oportuno para que el huracán arrastre a los más de los que están fuera de la armonía y menos de los que están en ella. Y… ¿qué habrían querido las religiones sino que se obrara el acto mayor antes de que los hombres constaran su falacia y falso derecho divino, para librarse de las vergüenzas en que se ven? y si irían, en su en su aberración, creídos de que no habían sido descubiertos por el hombre, y ellos les daría fuerza y astucia para implantar sus falacias en los mundos a donde sus afinidades los llaman y donde aun el trabajo no a empezado y la ley es del mas bruto.

No podría la verdadera justicia, hasta que el presente, llegar al acto supremo de librar a la tierra de tanta perversidad, de tantas miserias, de tanto luto y sufrimiento; pero ya se ve el momento, y por esto se dan los tremendos avisos que los elementos y la naturaleza, en cumplimiento de la ley y orden de la justicia superior, brazo de la Ley de Amor, cumple. Y en su virtud, los sismos, los maremotos, los huracanes y ciclones, las inundaciones y las epidemias, con la quiebra de Dios-Oro y la vergüenza de las religiones y sociedades supremáticas sufren, avisos amorosos son, de orden de nuestro Padre, en el último momento del prefijado para el gran acto de Justicia que a de libertar de la opresión al trabajador, que no puede menos de ser oído, por que está en la ley. Esperar unos momentos más, ¡oh afligidos trabajadores del progreso!... Ved en todos esos actos y hasta en las premeditadas guerras y dictaduras y tiranías, el momento final de la vida aberrada de los enemigos de la paz y fraternidad humana, y… abroquelaros como uno solo hombre oyendo esta voces que por LA BALANZA y la escuela que os ilustra en la sabiduría, os llegan en el amor de los consejos superiores ordenados por el Padre que os mira con complacencia, sin hacer parcialidad, puesto que también mira, pero con misericordia, a esos otros hijos aberrados, calificados cual son, en el testamento de Abraham.

Paz y amor os traigo de los Consejos Superiores.

E. V.

L. U. 2. -S. -M. S.

Como hace años, me pregunto: ¿Qué pasa para venir la voz que rutila por todo el lagar del éter, vibrando, luminosa y sonora?... El autófono me dejó y, a LA BALANZA, justifico que oí la superior palabra de justisia del E. V. La otra vez que pregunté: ¿Qué pasa?... era la llamada a juicio. Esta vez es la llamada de atención a la ejecución de aquella sentencia en su totalidad, pues, por partes, desde entonces se vienen cumpliendo ¡Negadlo, perversos, ante todos los hechos que veis y sentís!... ¡Oh! ¡No os atravéis!... Pero, ¿por qué teméis? ¡Ah!... Veo el color de vuestra conciencia; no me digáis más. Tampoco yo os diré más que LA BALANZA “solo obras” recoge, y vosotros no tenéis ninguna que poner en contra; pero la ley de justicia, tenéis que ver vuestra impotencia y os recuerdo que se os dijo: “Porque juicio sin misericordia será hecho, a quien no usó de misericordia”.

M. S.

L. U. 3. -M. N. -Amor.

A LA BALANZA.-¡Cuánta aberración tienen los misologados!... Hago un sismo aquí; doy un temblor allá; pongo una barrera en el lecho de los ríos, inundando campos y poblados; descuelgo montañas, y nada; los hombres no entienden; y si abren su boca, los unos blasfeman y los otros llaman a los fetiches y los Dioses religiosos causantes de tener que hacer, avisos amorosos, todas estas demostraciones. Y aun pareciera que vamos perdiendo en la lucha de dominar a la supremacía, por las demostraciones que con saña, pero de insensatez, hacen los perversos en sus alardes fieros e inhumanos. Mas no es así; sino que esas demostraciones son la prueba de su impotencia, porque sólo por el terror logran imponerse unos instantes. Pero ¿luego?... La vergüenza de la derrota y la desesperación no encontrarán ni las grietas de la tierra donde esconderse al furor que en las masas están encendiendo. Sigan, pues, ese momento que el terror de su perversidad les ofrece, pero que ni aún lo pueden disfrutar, porque han de vivir esos momentos de poder, custodiados y con estados de sitio y de ceguera y… ¿qué puede durar eso en este tiempo en que el estómago manda?

Mas el maestro vibró novedades, por las cuales ya no puedo faltar de mi comando, siempre atento a la orden que en cualquier momento puedo recibir de la justicia y el amor del Padre.

Entre tanto, en todos los momentos daré avisos, porque así lo impone el amor.

Amor.

L. U. 4 -M. E. -Dicha

Mi hermano y compañero me da el autófono. ¿Qué le traeré a LA BALANZA? ¿Mi saludo?... Me dirá el Maestro, como en otrora dijo al poeta cantor: “Aun no estoy yo para fiestas”... Lo comprendo: es la hora crítica; hay que apurar la liquidación, leo en tu pensamiento ¿No es así?.

Sí. Pues no podemos apurar más porque falta compradores y... hay que hacer desaparecer en la tierra o en las aguas todo lo que aun quieren acaparar y guardar, los de siempre; los que no han producido las cosas y... baja de los valores, quiebras bancarias y cierres de las cajas vacías, y ya no puedan comprar. Y es de ver cómo se hacen figurillas para salir del atolladero y solo inflando de aire, por prepotencia, las bolsas vacías, consiguen aun engañar, pero matando la libertad.

Yo estoy acumulando fuerzas y preparando los elementos a mi cargo, mirando haito al oriente y sin quitar la vista y atención del occidente, porque todo cuanto piensan es contra el pueblo trabajador y progresista, que ha de decir… alguna vez... Hasta aquí…

Y hasta aquí, puedo yo decir, sólo ha tenido el trabajador desdichas y le duelen demasiado.

Dicha

L. U. 2. -T -Felipe II.

¡Oh, mi hermano!... ¿Cómo ignorar estos medios de la sabiduría del Creador?... Digo mal. ¿Cómo olvidar estos medios de la sabiduría de nuestro Padre?...¡Oh, religión, religión!... Bien sentenciada estás al no ser, y yo pondré mi todo de trabajo en apurar tu destierro. Nadie mejor que yo ha visto en sí mismo los desastres que causas en el espíritu; nadie como yo también puede apreciar lo terrible del opio religioso en la conciencia del hombre; pues lo embota de tal forma, que hasta le borra su procedencia y coeternidad de la vida del Padre del que somos una partícula de su propio ser abeterno. Tres siglos largos, eternos, sufrí la ilusión del anestesio, viéndome el fanático esclavizado al capricho adulón de la perversidad de los teólogos; sí, perversos, porque todo ese tiempo veía las pompas del entierro de Felipe II. ¡Y cuál no fue mi desengaño en aquel día memorable y que soy forzado a sufrir un juicio que el amor del Padre me llamara!... Y gracias al amor del Juez; gracias a que; a pesar de todo, había en las obras del más grande emperador que la tierra tuvo, una que por sí solo superaba a todas las obras vergonzosas y criminales, que ya no me causan dolor, porque en juicio se probó que sólo fui un instrumento del peligroso dragón no me resultó culpable Felipe II, pero sí responsable; y como tuvo aquel fuerzas para el mal obrar de los adulones miserables sacerdotes, después de juzgado, refrescó su potencia de espíritu y ayudado por los de verdadero progreso, de los cuales muchos fueron quemados, tajeados en las ruedas descoyuntados en los potros, bajo la firma de terrible Felipe II, que no era sino el instrumento envilecido por la perversidad de los desgraciados santificados, como Arbués, digo, después de aquel juicio, en el que vuestra impotencia y vergüenza os hizo huir dejando tiradas cruces, imágenes y estandartes; a la sola presencia del juez hombre, se rasgó por la fuerza del dolor el crespón tupido que vuestra perversidad puso a mi espíritu, y... la congoja de aquella vergüenza anuló la voz de maldición que para la religión tiene mi espíritu.

Pronto descansé y emprendí el trabajo de destruir la obra horrible, que no hizo Felipe II, pero que como rey debió firmar, creyendo en vuestras falacias, y me di prisa y aun no descanso, y con todos los engañados, seguimos reparando lo reparable y destruyendo los efectos hechos a nombre de un Dios ruin que no existe y sólo vosotros sois, ese Dios miserable, repudiado ya por el pueblo que amé y amo y sus hijas, que injertada en su ser lleva la hidalguía, el valor y el “paganismo” herético, decís, pero es el sentimiento fraternal que España tiene por entero en su ser étnico y biológico, “sin sombras de muerte”, que no pudo la religión perversa anular, aunque lo anulara con humos grasos de las hogueras y, aun más, con el ambiente de corrupción que cubren los hábitos y los sotanas, marca de vergüenza.

Había un favor de Felipe II, repito, una obra que anulaba el peso de las otras: era la gran misión de llevar el idioma hispano a todo el mundo, y lo llevó y pudo decir: “En mis dominios no se pone el sol”. Era el secreto de mi destino y misión de aquella tremenda existencia y ahí está de testigo, de que cumplí. Lo demás, a vuestra maldad se carga.

Mas ¿qué pasa ahora?... Caen los emperadores y los reyes porque ya pasó su tiempo y porque todos han prevaricado y aún prevarican los cuatro reyecillos que quedan; pero se hacen reyezuelos y déspotas tiranuelos, los salidos de los más bajos fondos sociales... ¿Por qué es así?...

¿Habrían de imponer una tiranía a otra tiranía?... ¿Habrán , tampoco, de volver a empuñar cetros, los que la ley de justicia se les quitó?... ¡Oh!... ¡No!... Y para este NO, los Consejos Superiores me dieron hoy el autófono, para que en LA BALANZA y en el mentido Jubileo del Papa Supernumerario, quede escrito que no volverán a levantar tronos ni altares los autócratas, ni los ex emperadores y ex reyes; y aun menos triunfarán las tiranías de los que siempre fueron esclavos de sus perversos instintos. Ya no hay más tronos ni altares que el corazón del hombre, para el amor; ni más sacerdote que la conciencia recta; ni más gobierno que la fraternidad. Esto defiende por obligación debida y triunfará por justicia y así lo prometió y lo vuelve a prometer y os llama al cumplimiento a todos los juramentados. Somos en mayoría el 90 por ciento.

Felipe II.

MEDIANIMICAS

Concepción Arenal.
VIERNES, 17 DE MARZO 1933
Por la médium del consejo

Buenas noches, hermanos míos. Que la.. Paz y el amor sea con vosotros.

Venía, hermanos, entre vosotros a traer otra clase de instrucciones, que les serían muy interesantes. Pero he oído la lectura y debo comentar algo sobre ella, con preferencia a los puntos que traía, por ser de suma importancia el comentario a esa lectura (se había dado lectura a unos puntos de la Escuela Moderna de Ferrer); y he de decir que si son tenidas en cuenta por todos y especial mente por las madres y hermanos que se encuentran aquí reunidos, es indudable que mañana les serán más interesante, por ser mi tema, que también corresponde a los padres; y decimos que les será más provechosos que comentar, sobre estas ideas emitidas por el autor que acabáis de escuchar, como también de aquellos de los cuales se han recopilado.

Es verdad que el hermano llamado Francisco Ferer estuvo en lo cierto siempre, pero no supo contar que hay niños que por su idiosincrasia no es por cierto muy fácil encaminar ni llevar por el camino que él señaló; y por eso, esa escuela moderna, para ser perfecta, debe tener sus grados de moral para los niños. Nada más breve que estas enseñanzas para los niños, pero no es para la época presente, sino que esas enseñanzas son para el porvenir, y por eso la llamaron, con razón, escuela de ideas avanzadas.

No es para la época presente, porque no es el niño de hoy, en la generalidad, el niño que se puede llevar en la forma que indica el hermano, y creen que se puede llevar firmemente por ese sendero, porque no están dentro de su propio yo, y esos niños, ellos creen que es un principio de tortura; más tienen delante el ejemplo bueno y el ejemplo malo, y creen, aún, reír el bueno, porque se consideran víctimas por verse obligados a seguir un sistema de enseñanza que los padres o aquellos que les dirigen saben que es la preparación del día de mañana. Sin embargo, para éstos no es tal sistema.

Entonces, cada padre y madre deben estudiar para cada caso y según vean las inclinaciones de sus niños, actuar. ¿Qué quiero hacer con ellos? Por eso a las hermanas y hermanos aquí reunidos así se les exige, y eso se les exige también para la orientación de las ideas equivocadas sobre cualquier concepto, para la educación de los suyos. Y si digo que esta época es del rigor y no del temor, entiéndase que en este sentido sea la época del amor, y no sólo esté en los seres, sino en el ambiente, porque es inútil llevar al niño por un camino de mala voluntad, porque para seguir aquel camino es más peligroso llevarlo por la indulgencia.

Saben los todos niños como espíritu el modo y forma cómo deben imponerse para sacrificar aquellos deseos que les impide sacrificar sus pasiones. Entonces es necesario estar alerta y estar despierto, y es necesario que la gente nueva sea preparada para las luchas, y es necesario arrancar de todos los seres las ideas y pensamientos de inmoralidad y de empezar por los niños, arrancando toda idea de antagonismo y desamor. Precisamente, debe predominar en el niño, esa idea del amor a los seres a quienes debe amar, y tratando de no disgustar siempre, para que sus progenitores encuentren satisfacción y placer que es, en ellos, el único premio y halago de verse felicitados, de ver un gesto de amor y de previsión por ellos ejecutados; y para esta manifestación de amor, es necesario tener en cuenta las bondades peculiares del niño, como también es necesario tener presente la terquedad y lo que demuestra en su carácter de hoscos; que aquellos que tienen estas manifestaciones tan poco gratas, siempre tienen algo oculto, algo escondido o una sombra, o un secreto, porque si el niño tiene para los suyos un secreto guardado, existe un punto de maldad y despego.

Por eso es necesario que los progenitores y los encargados de velar por los sueños, sean siempre afectuosos, que son puntos muy capitales para hacerse idea del carácter de aquellos a quienes tiene que dirigir.

Muy satisfecho me retiro de que se me haya dado esta ocasión y me haya sido permitido manifestar mi sentir, porque ese ha sido siempre mi deseo y mi lado flaco, yo que entre delincuentes me tocó actuar y he visto que los errores llevó a aquellos seres a las cárceles. Advertidas las maldades o inclinaciones en el niño, es necesario aplicar a cada uno su correctivo a su manera distinta para cada caso, con verdadera eficacia.

Si de esta manera se pueden llevar las cosas, es seguro que no hubiera sido destruido el amor, donde tantas veces se procura que todos aquellos seres lleven el consuelo moral e intelectual, que había de reflejarse en el ser espiritual; pero esto es de otro momento y ocasión, y mientras tanto dejo lugar a otros hermanos y dejo a todos vosotros mi amor, y siempre estoy con vosotros.

Concepción Arenal.

Mercedes Riglos Cosis de Trincado
DOMINGO 12 DE MARZO 1933

Sesión de entráticos.

Hermanos: Voy a continuar mis pláticas anteriores sobre el Espiritismo; de su finalidad y su orientación. Porque, por lo que he visto del Espiritismo que corre por todo el mundo, es muy dudoso si es espiritismo u otra cosa. Pues cuando me ha dicho alguien soy espiritista, o me han dicho “yo tengo facultades”, siempre me he quedado admirada de la énfasis de fanatismo que trae la confusión hasta nosotros mismos, cuando nos dicen los prejuiciados que somos locos, o cuando menos un candidato a la locura.

Sé que no es este el primer factor de descrédito para el Espiritismo; es un deseo de parecer algo ridículo y un gran deseo de explotar la credulidad o la estultez de aquellos que hablan con una preconcepción maliciosa.

Por eso es justo que pesemos los principios del Espiritismo desde su base, para que los hermanos que entren a estudiarlo lo hagan sin ningún engaño. Por eso veo que los hermanos que han leído algo de sus escritos, aunque son principiantes, demuestran un concepto exacto de la doctrina. Yo podría hacer una pequeña crítica de lo que hemos hablado y nos servirá para que cuando empecemos a compenetrarnos del Espiritismo, no entremos por una puerta falsa.

El primer hermano que habló no tiene una idea vaga o un concepto, sino la convicción íntima creada por sí mismo y para sí mismo.

El segundo hermano que habló lo hace hablando de la comuna, punto terrorífico según el concepto religioso, y que no sólo ha creado este mal concepto, sino que ha servido para la generalidad, como las madres hemos hecho el coco con los niños. Los espiritistas, que tienen trato con los muertos, y la comuna, que es otro asunto tan terrorífico como el Espiritismo, que aparte de los terrores parece un fantasma, pero que no puede ser fantasma, no ha de ser su reflejo, sino que han de llegar las cosas a su lugar y a su imperio, como antes; los reyes han de ser ricos y los esclavos esclavos, y no hay nada que hacer, porque aunque sean por reflejo, son leyes dominadoras.

Comentando con algunas personas que actúan en la llamada alta esfera social, han dicho “...el comunismo avanza acá demasiado”. “Creo, que en nuestro país es difícil que prenda, he dicho, como no han prendido otros injertos que han tratado vivamente de ponerle; además en vuestras manos, mejor que en las de nadie, está el evitarlo”. “¿Y cómo podría evitarse?” “Procurando que el obrero no sea fanático, ni prejuiciado, lo que se obtendría quitando la ignorancia”. Por ello siempre he pensado que es un grave error obstaculizar la enseñanza secundaria. Sostengo que un cerebro bien nutrido está en contraposición con un abdomen pletórico; aquel no es impedimento para ser un excelente artesano u obrero o activo labriego o pastor, ésta estorba toda actividad. Pero ante todo y como eficaz e inmediato remedio procurar que el obrero (no confundir a los desocupados forzosos con los desocupados de profesión) tenga trabajo, que el trabajo es el pan y la tranquilidad del obrero y los suyos.

Hemos de entender que aquello (el comunismo) es como un principio de justicia para señalar a la humanidad otra orientación y otros rumbos, grandes y elevados, como consecuencia de lo antes enunciado. Porque si de la fraternidad y la unión en el esfuerzo surge la salvación económica, como tenemos ejemplos en algunas colonias explotadas por nuestros hermanos (en el país y Centro América). En una palabra; que hay que tratar de evitar aquel mal en vez de procurar reprimirlo por la imposición y la violencia.

El tercer hermano nos ha referido algo que existe para perjudicar al Espiritismo, porque no hay ser que odie más al espiritismo que el fanático, porque están en él todos los antagonismos del que conoce la verdad y trata de rechazarla, haciendo y colocando como verdad a la falacia y a la mentira.

Por esto es que hay afán de hacer esta orientación del verdadero Espiritismo, y no entendáis que voy a hablar como un sabio, porque no pretendo serlo. Ya he dicho que soy una simple estudiante del Espiritismo. Quisiera que todos los hermanos que han hablado antes me señalaran un principio y por cuanto de cada uno de ellos voy tomando puntos y nuestra acción en conjunto, ha de ser para ser mejores y avanzar en el progreso y conocimientos de nuestros principios, de nuestra causa y nuestra orientación para el futuro. Por eso hemos de empezar nuestro estudio partiendo del principio que no es el Espiritismo los fenómenos ni la milagrería. No; el Espiritismo es algo más sublime, es algo más positivo, algo más grande de lo que los hombres quisieron que fuese, porque de la doctrina que él nos enseña hemos de obtener consecuencias mayores cada día; cada uno hemos de ir añadiendo los conocimientos y principios que saquemos de todo y de cada hecho que la vida real nos ofrece.

No es por cierto los libros solamente que leamos, ni lo que nos dicen los mediums, porque los espíritus son los que nos guían y nos inspiran y nos mandan trabajar con afán intenso; entonces nuestro espíritu, nuestro propio yo entiende que si ellos, siendo espíritus, es toda la acción que comprende el Espiritismo, es admirable su grandeza, ya esté colocado en cualquier grado del progreso del “Espiritismo Luz y Verdad”, de cuyo conocimiento tenemos algunas nociones y de cuya existencia tenemos ya hartas pruebas. Hemos de tener fe por lo que estudiamos y hemos de darnos fe de obras.

Esto nos enseña cómo el Espiritismo es, por cierto, lo que dije antes, la acción de todos los espíritus, y hemos de creer que cada uno tenemos en sí el templo aquel de donde Jesús sacó a los mercaderes a latigazos, y hemos de hacerla limpia de ellos, y hemos de buscarlo como el sin fin de enseñanzas grandes y no de fe ciega.

Hemos de ser espiritistas de un Espiritismo que no es místico; pero éstos son otros puntos de los que he de hablar otro día, sobre esa fe ciega que hizo los místicos.

No hemos de inspirarnos en San Francisco de Asís, ni en la estultez de la beata de Alacoque, ni en Luis Gonzaga, sino en las virtudes de Catón, en la austeridad y estoicismo de Sócrates y en la sencillez de Antulio. Hemos de confirmar también que nuestro Padre es el único santo. Y a quien hemos de imitar es a Santo Tomás y hemos de buscar el bien en todo lo que la vida nos ofrece, porque todo lo que son hechos reales, nos prueba la vida del espíritu y la verdad del Espiritismo; y hemos de estudiar con fe de la razón todas las obras, debemos de armarnos del valor de todos los valientes, para destruir las pasiones y vencer todos los prejuicios. Por esto sólo hemos de amar el Espiritismo y no con la intención de que nos haga milagros o que seamos más ricos; lo que demuestra y he dicho siempre que cada uno tiene la vida que se hace; es decir, esa misión que cada uno nos hemos marcado sobre la tierra, que no es vida de pasiones, sino que el valor y la imitación son solamente los que nos pueden conducir a un progreso mayor.

Y así como la iglesia escribió “renovabis fatiem terrea”, así todos los espiritistas han de ser exponentes de esa regeneración real y positiva, de renovarnos cada vez en el mayor progreso fraternal.

Por eso dije antes que la confusión trae un “comunismo” cuando se trata de marcar nuevos rumbos, para imponer su fuerza y para imponerse sobre las mentiras de la vida, y ha de ser para destruir las guerras por ese principio del Espiritismo que lleva como finalidad que todo es obra del amor y es siempre ir más allá. Y han de llegar y triunfar, y los espiritistas no es posible que nos veamos vencidos, porque nuestra causa es noble, nuestra moral debe ser inconfundible; marche el espiritista guiado por la razón, inspirado en la verdad, afanoso de progreso, libre de prejuicio, limpio de antagonismo e hipocresías para llegar sin reservas a la fraternidad deseada.

Pero, por desgracia, no entendemos el espiritismo, y mientras tanto no lo estudiemos en su principio, no lo podemos comprender.

Porque tiene tanto de grandeza en una sola de sus enseñanzas como filosofía, que sería bastante como principio para llenar un libro de profunda sabiduría.

Pero, por desgracia, requiere sacrificios y este sacrificio sólo lo tienen los hijos muy amados porque se trata de destruir las pasiones, y con ellas los odios y la supremacía.

Y así todos hemos de hacer que cada uno y todos apreciemos cómo se estudia y comprende el Espiritismo, emanación del Creador mismo para la acción y obra del verdadero progreso de los hombres.

Mercedes Riglos Cosis de Trincado.

De la versión taquigráfica. Traducción M. Muñoz.