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AUTOFÓNICAS

L. U. 2. Tier - Pablo

A LA BALANZA. - “Basta de cruz y de espada”, ha dicho el Maestro Superior y a cumplir mi deber ante el mundo, ante los hombres, vengo a LA BALANZA en la que hago testimonio de esas armas fratricidas, las rendí y las entregué a la Superior Justicia en la noche del 18 al 19 de Agosto de 1931 dejando testimonio irrefutable en la placa fotográfica, cuya copia hice llegar a la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal, la que le dio el curso y puesto que la justicia requería.

Si cumplí con ese deber público, ¿por qué tendría hoy que utilizar el autófono del tribunal, para repetir a los hombres un hecho consumado? Algo se dispone hacer la bestia apocalíptica. Esa religión fundada en la forema por el hombre que animaba el no yo, mi espíritu, pero de ningún modo, con tanta maldad criminal y plutocrática como mis sucesores le fueron acumulando. Yo ideé esa forma de religión, que aunque adquiriese la supremacía sobre las otras religiones de la Alianza, a no ser por la imposición de las pasiones y concupiscencia de los que me rodearon, en ella se hubiera cumplido un buen deseo de llevar a todo el mundo el principio de unidad.

Aunque experto en política, no preveí que me había puesto en un vertedero enjabonado del que el hombre no se libraría de resbalar por él, suavemente, hasta el abismo impensado y del que hasta después de diez y siete siglos no podría salir, pues se me habían echado encima todos los pesos aplastadores de los crímenes más inverosímiles de la perversidad. No era Pablo que los cometiera, pero era el responsable, ya que era el jefe que lo proclamaban con bien estudiada maldad.

Ya en ese abismo, solo un remedio había: fomentar en los obispos y papas, sus pasiones para que más pronto consumieran sus depósitos de concupiscencias, y tan grandes eran esos depósitos, que aun quedan algunos residuos que hoy flotan sobre sus corrompidas cisternas y... Ayer habló el supuesto Papa, que en la cuenta de los designados ya no lo es: es ya supernumerario y también lo fue su anterior. ¿Pablo ni Pedro, fueron papas de Roma? ¿Cómo, dónde está la historia?...

Tuve un mal día, viendo el incendio en el que se divierte Nerón. Allí se destruyen los sumarios de las discusiones de pedro y Pablo, y gracias a la previsión del jefe del apostolado. “Santiago, el hermano del Señor”, muy estimado en Roma, donde acude al llamado de la justicia para poner paz entre nosotros; gracias, digo, a su previsión, llevó a España el testimonio de esos hechos con el soldado Cayo y mis justificaciones tienen confirmación. Pablo y Pedro, ambos fanáticos en sus prédicas para ganar adeptos, terminan en el martirio. ¿Cómo habían sido Papas?... ¿Cómo dos hombres sin posición y contrarios a los Dioses romanos se impondrían a los Emperadores Dioses?... ¿Cómo, Pedro, con la cruz afrenta, puesto que era y es patíbulo, y Pablo con la espada se impondrían a las lanzas romanas?... Vengamos tres siglos más tarde, a Bizancio. La justicia impertérrita, obliga al anterior espíritu de Saulo a tomar cuerpo nuevo y es Manuel, que por justicia y afinidad también con su obra, vuelve a militar en su antigua religión cristiana, sobre la cual nace la Católica y es confirmado por el concilio de Bizancio, en Manuel I°, que también los papas o colegios cardenalicios, para borrar la historia, han borrado de la cronología a Manuel I° y todos los Manueles, de lo que Strossmayer, indirectamente, hizo fe.

Bien. Los minutos concedidos al autófono se adelantan y debo terminar. Yo, jefe de la religión católica, era capa de los perversos, de los que resultaba esclavo; como sucedió a Jesús con el inconsciente pueblo, como aún te sucede a ti en algunas cosas con algunos de los que dicen ser de tu Escuela, hasta que hoy, la justicia inflexible, se muestra en LA BALANZA, en la que “solo obras” se recogen. Yo pongo las mías y no admito la pretensión de cargar a Pablo la última nota del orgullo y plutocracia papal que ayer ha sancionado el Papa, que ya no lo es de derecho por la institución que representa.

Pablo se retiró cumplida su voluntad de Manuel I° y volvió al camino aprendido en la escuela de Gamaliel y no seguido por una equivocación, hija del orgullo y odio sacerdotal a las clases e ideas renovadoras que la evolución impone.

No sea pues, sobre Pablo, los cargos que los hombres racionalistas harán a ese tristemente Jubileo Papal que se prepara, ni los congresos eucarísticos, y sí sean en su descargo, las naciones que reniegan de esa apocalíptica bestia 666. Cumplo mi deber y la justicia. Ley Suprema, me justifica, pues obras traigo a LA BALANZA y seguiré trayendo hasta ver marcar su fiel sobre la incógnita X que deseo que todos los hombres la descubran. Pido justicia, porque ella es Amor. Yo os doy el mío.

PABLO.

L. U. 3. Sam - Pedro.

A LA BALANZA - Me llaman. Oí a Pablo; Pedro repetiría, solo y todo lo expuesto por mi antagónico Saulo. Mas en justificación he de decir: me llamaron “Piedra” y Pablo ha podido decir, que la tozudez, hija de la escasa educación de Pedro, lo hizo celoso y fanático, llegando a la dureza e insensibilidad de la “piedra”, que con tantos estudios incomparablemente más perversos, por ser más sabios e ilustrados y asentaron, sobre el pobre Pedro. ¿Qué cargos puede tener Pedro que pagando a la Ley las deudas contraídas, se ganó un mundo atrasado donde preparó el progreso?,,, Y sin embargo, es a su nombre que los Papas obran y los hombres, más duros de sentimientos que la “piedra” en que esa iglesia de las falacias me representa. Como Pablo, pues, rechazo la última falacia que el supuesto Papa prepara en el Jubileo de 1933, saliendo, dice, del “Buzón de Crímenes”, donde Pedro no entró. Si en el “año santo” que llamaron al año, que en ley, la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal, rebautizó “Año de Justicia”; pude hacer estremecerse la insolente cúpula del orgullo, quisiera poder derribarla en este fantástico jubileo y que ya, toda esa falacia termine, y pido que así pueda ser, ayudado por los hermanos jefes de la naturaleza y de los elementos. Pablo tiró la espada y Pedro tiró la cruz, en obediencia a la justicia. Queden pues, el terror y la amenaza de la cruz y la venganza y el crimen de la espada, enterrados para siempre y juntos caigan a la fosa esos instrumentos con los cuales vivió la apócrifa religión cristiana y católica. Pido a los hombres que así como siguieron en sus errores a Pedro y Pablo, los imiten y los sigan en estos hechos de justicia, y, ya que justicia invocamos, pido también su acción a los ejecutores de la justicia, porque esta, en su mayor rigor, es el máximo amor, como ha sentado nuestro viejo maestro, en la Escuela continuadora de la Esénica, de la que tantos recuerdos tiene Pedro. Sea, pues, esta, la ratificación para siempre de nuestras justificaciones que4 dejamos en LA BALANZA.

¡Hermanos todos! Desde el mundo donde cumplo dura misión, os traigo el recuerdo, las añoranzas y el amor acrecentado en el sufrimiento.

PEDRO.

L. U. 4. Tier. M. N. - Amor

LA BALANZA llama: ¿Quién se resistirá a su tirón?... Heme aquí, soy todo y solo voluntad de la justicia. ¿Qué pedido es este?... ¿Está en Ley?... ¡Oh Paulus, Paulus!... ¡Oh Petrus, Petrus!,,, ¡Rota la cruz patíbulo y quebrada la espada del crimen!... Justicia pedís... Yo miro a la Balanza. Mi cimpás no mide más. Deseo oir la voz del Padre, yo estoy preparado. No puede decir más. ¿Habrá provocación? Sabemos cuantos y cuales son los perversos: ínfima minoría; pero arrastran muchos engañados que a pesar de los avisos, en vez de retirarse, aún más se meten en el peligro. ¿Habrá provocación? Ya la hay. Jefes de estado, con sus manos manchadas de sangre de sus pueblos hambrientos, acompañarán la farsa. No son sin embargo, de los 10 cuernos señalados, pues el último, llora sus traiciones fuera de la ley, “fuera de la paz de la justicia”, y aun, ese ejemplo no basta a estos otros. ¿Qué hacer Padre?... ¿Avisos?... Avisos daré.

AMOR

L. U. 2. Tier - Garibaldi

Clamo a LA BALANZA. ¡Porta Pía ¡Porta Pía!!... ¿Acaso te rompí para que escapen por ella débiles y traidores?... ¿Burladores de la justicia?... Ante la debilidad rompí mi espada y aquella debilidad se purga con la esclavitud.

Más es el pueblo el que la sufre y hay mayoría que la repudia y grito. ¡Porta Pía!... ¡Porta Pía!... Solo la justicia pase por tí. La cadena que al Dragón eché al cuello, no logrará quitársela el que fuera de ley se la quiso ceñir. Justicia, justicia y justicia pide la mayoría.

GARIBALDI.

L. U. 2. Tier - José de San Martín

¿Tu o yo Simón? Se tú, José, por derecho. Saludaré por los dos y por nuestras huestes.

No en vano entregamos nuestras espadas al pié de los altares, donde la cruz campea: nuestras materias ignoraban el secreto, nuestros espíritus lo sabían, y aunque no estaban manchadas con el crimen, ellas representaban la fuerza bruta de la cruz. Ya hemos oído la palabra de la justicia; “basta de cruz y de espada”. Sea este el saludo de los libertadores de los pueblos crisol de las razas, y sabe el Padre, Juez de Jueces, que nuestra acción no fue contra la noble madre; fue contra sus traidores administradores, y aunque un siglo tarde, la madre siguió el ejemplo de aquellos, que los culpables calificaron de traidores, Bolívar, Miranda y San Martín, entre otros y por todos. Más la historia nos juzgó y la madre nos justificó completando la obra que nosotros empezamos.

Pero ¡oh dolor!... Mirad, libertadores, ¿qué han hecho de nuestros sacrificios? Nosotros no entendíamos de política; sólo entendíamos el deber de ser hombres libres y preparar un suelo de paz en donde la humanidad toda tuviera un hogar con pan por su trabajo y, en todo este suelo sólo hay charcos de sangre después de 100 años de nuestros sacrificios de amor por una patria libre, por una patria grande y común para sus hijos y para todos los hombres de buena voluntad que quieran habitarla, porque es la tierra de promisión. ¿Quiénes quiebran la ley?... ¿Quiénes malogran nuestros sacrificios? Simón, Miranda, Moreno, Belgrano… Nosotros no podíamos saber de maldades… Nosotros no podíamos predecir la causa de los males de aquellas esclavitudes y de estas miserias de nuestros pueblos; más ya se oyó la inequívoca voz que resuelve todas las x. x. “Basta de cruz y de espada”, ha dicho esa voz. He aquí el remedio: aprovechémoslo e impongamos con ese medio, la paz de nuestros pueblos. Nos pesamos y vemos nuestro fiel. Por todos los libertadores y sus huestes.

JOSÉ DE SAN MARTIN

MEDIANIMICAS

Lorenzo
DICIEMBRE 9 DE 1932. POR LA MEDIUM DEL CONSEJO.

Buenas noches hermanos míos.

Que la paz y el amor sea siempre entre nosotros.

Vengo entre vosotros, hermanos, con bastantes temas que tratar, más no se cual de esos temas sería preferible tomar, dejando de lado a los otros. Sin embargo, debo de instruir en todos ellos, a fin de que al tocarlos no quede la menor duda en ninguno de vosotros, ni un concepto equivocado de vuestra asistencia a las sesiones, como así mismo de vuestra actuación.

En bien, hermanos, de todos, tomo por base esta lectura que acabáis de escuchar (1), para confirmar, precisamente, al hermano conferenciante en su explicación, o sea lo dicho por el hermano Ildefonso, acallando así las interpretaciones torcidas, lo que así supo llamar la atención de muchos y lo que sería más lamentable para algunos, llegando, tal vez, a alejarse de la Escuela, porque de ello se habló.

Esto es lo que se hizo y se quiso evitar en la innovación de entráticos; porque siendo conocedores de los principios y de la verdad espírita, se ha dicho en esa ocasión, dar a todos no sería más que una desconsideración, y que dar igual al que nada sacrifica, que al que tiene dentro de sí un deseo de progreso, un deseo de avanzar, y que aunque pequeños, son sacrificios que hay que tener en cuenta. Porque si son pequeños en la forma material, son grandes en la intención y en los medios; y digo sacrificios, porque ellos están bajo un verdadero deseo de ser útil y que lo son indudablemente, porque si poco tiene poco puede dar, y es un sacrificio que no va de acuerdo con un deseo banal, es decir, sólo por hacer una manifestación en su exterior, sino con muy grandes deseos y voluntad.

Por esta causa, es que el hermano Ildefonso, se había explicado de hacer estas divisiones de las enseñanzas espirituales, a fin de que cada uno de vosotros fuerais aprendiendo de todo, cada uno en su grado. Esta es la orientación señalada para que todos se hicieran conciencia de ello; pero por errores, complacencias y tolerancias unas veces, y otras por la fuerza de las circunstancias, no han sido estrictamente observadas y como consecuencia de ello, luego se van convirtiendo en costumbre.

De esta manera se había hablado a los hermanos mediums para tomar a los hermanos espirituales que a ellos viniesen, y se habló de la conveniencia de tomar una vez a cada uno, como así mismo no tomar pasada la hora reglamentaria; así mismo también que unos hermanos no tomen de un médium hasta tres o cuatro veces, fatigando de esta manera a la materia, bien es verdad, que no lo hacen por asalto, sino con asentimiento de los médiums.

Esto fue hecho por advertencia del hermano Ildefonso para evitar de otra manera ulteriores consecuencias, y ya lo habéis visto en el incidente desagradable de la última sesión, en que el maestro hubo de imponerse.

Y digo esto, porque es necesario que vosotros unáis el pensamiento a la obra para evitar los incidentes desagradables. Es necesario tocarlos con palabras suaves y al mismo tiempo para quitarles el velo que se interpone a la razón, pero si esos pequeños caprichos o esas pequeñas ofensas que son un algo graves no se evitan, entonces, por un error mayor, se dejan deslizar luego palabras que no están dentro de lo correcto, produciendo casos desagradables.

Todo esto, hermanos, ha de ser para vosotros un estudio grande y habéis de sacar un conocimiento mayor del espiritismo, no solo en la norma de conducta que habéis de llevar siempre sin interrupción ni entorpecimientos, sino que al mismo tiempo habéis de sacar consecuencias mayores; es decir, que comprenderéis las consecuencias que se derivan del pensamiento, al tener un solo deseo, un solo querer, una sola aspiración y una unción verdadera, como se pide en la “Ley de Mediumnidades”.

También habéis de sacar de todo esto consecuencias de provecho, como en aquellos sitios donde no existe el orden, donde los médiums están abatidos con dos y tres horas diarias, llegando en muchos casos al amanecer del día y siempre en posesión de los hermanos espirituales, siempre sobre ese médium, produciendo de este modo desgaste y un desequilibrio entre la materia y el espíritu y entre el alma y el espíritu o por imprevisiones que luego se manifiestan como desequilibrios mentales; pero que si bien en el fondo pudieran ser desequilibrios mentales, no lo son en todos los órdenes, porque se producen fenómenos de ese mismo despego o antagonismo, llegando el propio espíritu del médium, a odiar a sui propia materia.

Y por otro lado vienen a tomar con todo descaro, y aprovechan en todo momento los espíritus mistificadores, y después de debilitar a la materia, desamorados completamente con todo lo que esté a su alrededor, entonces deja libre a la materia y se va a donde mejor le agrada, o a donde encuentre satisfacción a la materia; más como ésta no encuentra satisfacción ni en su propio espíritu, he ahí como se producen las supercherías.

Todo esto, hermanos, lo dejo para vosotros, porque como os lo he explicado, no solamente habéis de sacar conocimientos mayores para mejor profundizar en el Espiritismo Luz y Verdad, sino que también conociendo con profundos conocimientos de causa, todos los fenómenos de la mediumnidad, habéis de saber mejor porqué tomamos de vosotros los fluidos necesarios para poder manifestarnos por medio de la palabra, por intuiciones, por movimientos, por pequeños fenómenos de los que han de llamar vuestra atención para que no avancéis un paso en un error o un peligro.

Dejando lugar a otros hermanos me retiro y dejo mi amor para todos. Buenas noches.

LORENZO

(1) Se había dado lectura a lo que deben ser los médiums y al uso de sus facultades.

Doctora JULIA LANTERI.
SESIÓN MARTES 27 DE DICIEMBRE DE 1932, NOCHE.
Médium Teresa.

Buenas noches hermanos míos, paz y amor traigo entre vosotros.

La paz debe reinar entre todos los hermanos de conciencia, de los que analizan la verdad.

Las intrigas, son de los que proceden como mejor les parece, como mejor lo entienden, como mejor lo manipulan muchas veces: si todo fuera en verdadera conciencia los procederes de los semejantes, nunca habría habido errores, son necesarios en ciertos casos, no siempre.

La causa de ignorar, muchas veces hacen caer en los prejuicios y los errores; es lo que reina en todos los sitios, en todo lugar del universo entero; me imagino, que las cosas deben ser igual en la Argentina que en todos los lugares, por mis conocimientos que he adquirido en ciertos viajes que he hecho, ya en mi vida material, como ahora en espíritu.

Hablando muchas veces con personas de todo sentir, de futuro delicados, muchas veces embisten al hacer del sentimiento verdadero, necesario, tan diferentes frases, que muchas veces no se obra como se siente, sino por el agrado de agradar a las personas.

Esto no debe ser en las personas de verdadero sentir, o que son sinceras; de las personas que saben querer de verdad; por que es tan triste vestirse de falsía, es tan triste aparentar eso que no se siente ¡el dolor! para acompañar al dolor de sus semejantes. La mayor parte obra porque se debe de obrar en esa forma, porque es necesario cumplir las obligaciones.

Sin embargo, yo no se si he sido demasiado exigente en mi modo de ser. Siempre he tratado a las personas que vinieron en mi roce, de diferente escala y siempre he querido manifestar mis sentimientos profundos del verdadero sentir, porque no es que yo haya querido hablar de lo que yo fui, debía de hablar, tal vez muchas veces con imperio, con sonrojo por que trataba a la gente humilde; ¿por que no les duele a las personas esos cuerpos doloridos?

Por eso, muchas veces, mis colegas, han alegado conmigo, porque siempre cure a los viejos, a los niños, a los jóvenes y a las jóvenes, de la misma forma, porque he creído sentir ese dolor, como si lo sintiera yo en mi mismo cuerpo.

He hablado a mis compañeros médicos, que el trato que se le debe dar a los enfermos, debe ser de más amabilidad, con más tranquilidad; no estar en un tren de charlas mientras están operando, porque están en una cosa demasiado sagrada, porque un cuerpo en esa circunstancia, se le deben de poner todos los sentidos, todo el anhelo de que recupere la verdadera salud ese enfermo o esa enferma.

Debían ser siempre concientes en el momento sagrado, en el momento tan solemne, porque ¡si vierais vosotros esas irrespetuosidades!... Yo me atrevo a hablaros en esta forma a vosotros porque estuve antes con otros hermanos, escuchando vuestra lectura (1).

Hay un pobre atrofiado, en su verdadero sentido; ha sido el juguete de aquellos jóvenes sin experiencia, al sentir el dolor del bisturí en la autopsia, ese cuerpo sintió en verdad dolor, porque aun estaba sintiendo que le descuartizaban el cuerpo; fue tan grande su dolor, porque estaba aturdido en el cerebelo que lo tuvo inerte, pero no muerto.

Imaginábanse aquellos hombres sin experiencia, que el hombre estaba muerto; pero sentía el comentario contrario; yo, aun me siento derramar las lagrimas en ese sitio de la Facultad, donde se han hecho tantos estragos en los cuerpos que se debían respetar, con más sentimiento y más conciencia.

¡Razón tiene el mundo al reprochar esas autopsias! ¡No se necesitan! Debe ser con el respeto que debería guardarse a ese cuerpo, cuando no necesitan aclarar un crimen o un suicidio. ¿Verdad hermano?...

Maestro: ¡Es un asesinato legal!

¡Sí, estás en razón! Todos deberían leer los libros ¡Cómo podrían sentir! ¡Cómo podrían reprocharse así mismo muchos! ¿Por qué no sienten en el alma el sentir de la verdadera conciencia? No lo sienten, y es por eso que sen aprende en esa forma a tajear, sin estudiar el sentimiento.

Yo recibí reproches por hablar en esa forma, ¿por qué yo debí habré sido reprochada y mofada poco menos? ¿Una risa entre entre mis y compañeros? ¡Oh, yo era una mujer!... Pero no importa, hermano; voy trabajando sobre la conciencia, voy trabajando sobre la persona que aún estoy inculcándoles cómo puede recabar la verdadera conciencia. ¡El verdadero sentir!

El día que sabrán razonar, ya sabrán comprender cuando están sobre un cuerpo operando; hasta cierto punto, deberían recogerse ciertas frases; no se deberían comentar en un momento tan grande, tan sagrado, porque son precisamente los insensatos, los que no saben comprender el dolor en otro cuerpo, porque si a él si no le duele, lo sabe sentir el otro.

No saben sentir lo uno ni lo otro y es de sentirlo por ellos mismos, porque será la terminación de muchos: tal vez, la comprensión que lleguen a tomar, salve a ciertos hermanos que están en el mismo trabajo, para inculcarles la verdad de aquellos que dicen ser locos y dejarlos aturdidos, golpearlos y estropearlos, porque yo he estado en todos esos sitios, ya que a mi me llamaban la protectora de los… “desgraciados”. ¡Qué grande me hacían! Lo recibía con amor tan grande, lo recibía humildemente, pero no me dejaba ver en mis mejillas las lágrimas, porque decía: ¡Pobre de ti Julieta si te ven llorar!... Pero no importa, así también tú luchas, ellos luchan y todos luchamos, porque los que estáis tan cerca de la lucha verdadera, están en la comprensión del sentimiento real y verdadero.

¡Pero, no es tan grande, tan feliz, luchar por el mismo amor, porque somos pocos los que nos sacrificamos a la verdadera ciencia del amor! No todos tienen paciencia, ni todos tienen amor, ni todos tienen corazón para sentir. ¿Cómo sentirían cuando tienen necesidad de sonreír a un pobre hombre cuando va a perder un brazo o una pierna? ¿Cómo va a llevar ese pobre hombre el pan de cada día a los suyos si le falta el brazo o la pierna? ¡Oh!... ¡A... cortar!... ¡Es más fácil que estudiar y agotar los recursos de la ciencia y del sentimiento¡...

Porque cuando no se siente en sí, se hace lo que muchas veces se podría evitar; aquellas mutilaciones, porque no tienen paciencia en atender a aquellos pobres enfermos, sí, muchas veces se mutila a un enfermo sin necesidad, por falta de ciencia, paciencia y sentimiento.

Amo la ciencia y lo demostré, pero el amor me fuerza a decir: Sed compresibles cuando estéis enfermos; no tan prestamente corráis al medico, primero acudir a esas yerbas tan agradables que Dios ha prodigado en aquellos lugares tan áridos, donde podréis, tal vez curaros, sin caer bajo el cuchillo o bajo una herramienta de una persona ignorante y falta de sentimiento y amor humano.

¡Son pocos los que dicen; yo atiendo esta enfermedad o están enferma, por el amor, por el sacrificio hasta darle la vida!... Pero el temor de un presunto contagio, los detiene de hacer un examen de debida forma, hay muchos que ya lo sienten en sí; y aunque muchos caen bajo la enfermedad, no es por el contagio, es que lo deben sufrir en si, para un mejor estudio y ganar el sentimiento.

Contagio, no lo hay, cuando al atender a una persona se hace con amor; nunca podrá matarse una persona, siempre tendrá una fuerza que lo ayude, porque será ayudado por aquel grande y supremo que reina el universo, que en esa lectura se muestra claro como la luz.

Sí, Maestro, mucho sabéis de mi historia; mucho sabéis de otros puntos; sabéis que el mundo ¡estudia tan mal! Visteis mi vida y mi historia; pero no importa, aquellos ojos del Universo me han mirado al fondo de mis ojos y eso ya es bastante, para caminar sin equívocos.

Maestro: ¡Unos años tenemos todavía para luchar fuerte!

Comunicante: ¿No sabéis también donde he estado ayudando a otros hermanos? He estado ayudando a esos caídos, a levantarse de esos dolores por la justicia, por la lucha verdadera; ya ayudamos a esos hermanos, ya os ayudamos a todos vosotros.

Que lo paséis bien, que sea con un gran progreso, esas líneas que hablan para defender a muchos que las vieron, ya entrará algo de las nuestras también.

Maestro: Si antes no te leyeron, el día 15 de enero te leerían en la abalanza.

Comunicante: Algunos párrafos habrá, si algún necesitado lo llega a leer; es necesario que se deba leer en todos los sitios, en todo lugar, para que sepan cual es el verdadero lugar para la justicia.

Maestro: Gracias hermana Julia.

Comunicante: Os dejo a vosotros, hermanos, mucho amor, mucha fuerza, mucho trabajo para vuestro mayor adelanto.

Doctora JULIA LANTERI.

Luis Severi. Copia de la versión taquigráfica.

(1) Se había dado lectura en “El Espiritismo estudiado” de la no necesidad de las autopsias sino en dos casos que allí se señalan.